jueves, 7 de febrero de 2019

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DE 08 DE FEBRERO DE 2019



Tal como se había adelantado en diferentes reportes previos a las elecciones de presidente y vicepresidente en El Salvador, el domingo 3 de febrero, a eso de las 9 y 30 de la noche, Nayib Bukele se proclamaba electo por la mayoría de los votantes; unos minutos después el tribunal supremo electoral corroboraba la tendencia definitiva de los resultados preliminares con cerca del 90 por ciento computados.

Casi en mismos momentos, Carlos Calleja, de la coalición de derecha liderada por el partido Arena, y Hugo Martínez por el FMLN, actualmente en el gobierno, han reconocido su derrota, ante avasalladores resultados que no dieron oportunidad de dudas, y que se fueron conociendo después las 5 de la tarde que cerraron las urnas, conservando la misma proporción de votos por partido, y de manera irrevocable.

El día de las elecciones se desarrolló predominantemente en tranquilidad, salvo los efectos de las repetidas deficiencias no superadas al instalarse las juntas electorales; algunas de ellas llegaron a abrir 2 a 3 horas después de lo establecido. Sin embargo, lo notable en el tenso trayecto del día fue la reducida participación de votantes, que al final apenas superó el 51 por ciento en todo el país.

Para todos estaba por contado el carácter histórico de estas elecciones, que se dirimían entre lo establecido y lo nuevo; y al final, tal como se avizoraba, el rechazo a los partidos políticos tradicionales, sus políticas neoliberales, sus exiguos resultados para beneficio de la población, la violencia sostenida, los escándalos de corrupción salpicando a todos los partidos, y el hartazgo y desencanto por los 30 años gobernados por Arena y el Fmln después de los acuerdos de paz, dieron el tiro de gracia a esas maneras de hacer política, para dar paso a una nueva opción a la que se fue aferrando tiempo atrás buena parte de los salvadoreños.

Las encuestas de opinión no se equivocaron, todas coincidieron en el escenario que al fin se develó; las percepciones de respuesta ciudadana estaban ahí, pero al sector del y en el poder, aunque seguramente lo sabía, no le interesaba ni convenía, desconocieron y descalificaron las encuestas; y por ello, durante la llamada campaña electorera identificaron un enemigo común contra quien parecían sumarse, a las buenas y a las malas. Eso, acá, nadie puede ocultarlo.

Nayib Bukele se fue perfilando como figura cimera y atractiva para mucha gente por su desempeño exitoso en una alcaldía de pequeña población, Nuevo Cuscatlán; y luego la propia capital, San Salvador, logrando en 6 años los que tantos no habían podido antes, ambas bajo la postulación por el Fmln.

Aunado a ello, el discurso crítico y de denuncia ante medidas injustas e inconvenientes propuestas y desarrolladas por el gobierno de su propio partido, le valió mayor aceptación de sectores de diversas preferencias y capas sociales, acrecentando la aceptación de muchos más.

Como consecuencia, se convirtió en irreverente adversario de otros, quienes lo expulsaron del partido, a pesar de la posibilidad de perder su gran capital de preferencias políticas; luego, mientras se le consideró como marginal, tomó la decisión de seguir adelante con su postulación a la presidencia para impedir que la fuerza de la desprestigiada extrema derecha retornara al gobierno, ya que era Arena la única opción posible ante el desgaste progresivo del Fmln.

Muchos fueron los tropiezos, se retrasó la aprobación por el tribunal electoral – dominado por los partidos adversarios – del partido Nuevas Ideas, que nace de su iniciativa; mientras el tiempo apremiaba para inscribirse como candidato, se alía al partido de centro izquierda Cambio Democrático, en el que se postula; pero a horas de cerrar el plazo legal para formalizar su candidatura, el mismo tribunal decide con el voto de 4 de sus 5 miembros la cancelación de dicho partido.

La decisión oficial iba a ser anunciada al día siguiente, pero al filtrarse esa sentencia, Bukele, a 1 o 2 horas de la medianoche límite, es forzado a inscribirse y postularse en otro partido, proveniente de la escisión de Arena, y que previamente le había ofrecido servir de vehículo a su propuesta electoral; y de esa manera, inscribiéndose con el nombre de Gana y sosteniendo la coalición con Nuevas Ideas y Cambio Democrático de nuevo en formación, logra el triunfo apoyado al menos por más de millón trescientos ochenta mil votantes, el 53 por ciento del total de electores, y en primera vuelta.

Con ello, triunfa en los catorce departamentos, en ocho de ellos con más del 50 por ciento a su favor, en todas las cabeceras departamentales y cerca del 75 por ciento de los 262 municipios del país, relegando a Arena con el 31 % de los votos en segundo lugar de las preferencias, y al gobernante Fmln en el tercero con 14 %.

En pocas palabras, y faltando muchos detalles, se describen algunas de las interioridades que envuelven este resultado; ahora resta por verificar los contenidos y las realidades de las propuestas del nuevo presidente salvadoreño a partir del próximo 1 de junio.

Divulgó su plan de gobierno que tituló Cuscatlán, que contiene propuestas novedosas y emblemáticas sugerencias que también entusiasmaron a sus votantes. Está por verse la realización de progresistas obras como la construcción de un aeropuerto al oriente del país, la creación del tren del pacífico – medio prácticamente inexistente en el país – que recorrería la costa de occidente a oriente, pretendiendo estimular crecimiento, trabajo y desarrollo a la población.

Estará por verse la implementación de otros programas igualmente llamativos, entre otros, la creación de la CICIES para el combate de la impunidad y la corrupción; así como el emblemático programa Dalton, - que identifica a Roque, el poeta nacional salvadoreño -, que pretende aportar becas de estudio superior para 20,000 estudiantes salvadoreños en diversos países del mundo, con la condición de que regresen al país a ofrecer sus conocimientos; y hasta lo realmente novedoso, como la creación en diferentes puntos del país de tres clínicas de asistencia para animales y la creación de leyes para su protección; estas, entre otras propuestas que realmente unen las ilusiones y aspiraciones de muchos salvadoreños que de nuevo sueñan con lograr un nuevo país, digno de vivirse.

Falta por comprobarse la materialización del ambicioso plan de gobierno, en medio de otras ingentes necesidades acumuladas por años en las áreas de seguridad, sanitaria, económica y laboral, así como el combate a la corrupción. Las expectativas son muchas, a las que le harán falta la conquista de la unidad de la población para siquiera intentar lograrlo, ahí estará el dilema.

Para los amigos oyentes de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


Para Radio Bahía en la Ciudad de Estocolmo, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para Radio Sur, desde Gotemburgo, en Suecia, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para el programa El Club de la Pluma, desde la provincia de Córdoba, Argentina, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.