martes, 19 de febrero de 2019

ÉRASE UNA VEZ EN EL OESTE


Jorge Gómez Barata

En el Nuevo Mundo, los Estados Unidos son siempre pioneros. Antes que en Venezuela hubo allí dos presidentes, uno electo y otro designado. En 1860 el país se fracturó en dos, los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Confederados, con dos constituciones, dos congresos, y dos presidentes. Abraham Lincoln en el norte y Jefferson Davis en el sur. Uno gobernaba desde Washington y el otro lo hacía en Richmond.

Dado que la constitución de los Estados Unidos no contempla un mecanismo para el desgajamiento de ningún estado, el Congreso y el Tribunal Supremo no reconocieron a la separación de esos territorios. Así, desde el punto de vista del diseño original, existió una “dualidad de poderes” que resultó trágica, y cuyas consecuencias se sienten todavía.

Hasta entonces el país estuvo formado por 34 estados, once de los cuales se separaron, mientras veintitrés se mantuvieron leales a la Unión. Los Estados Unidos Confederados contaron con un territorio de 1,995.392 km², y una población de más de nueve millones de habitantes. Ninguna nación extranjera se involucró en el conflicto ni los reconoció. Curiosamente en aquel anómalo país no se formaron partidos políticos.

Aunque existen varias interpretaciones y pueden enumerarse distintas causas de la secesión y de la Guerra Civil, lo más importante fue la cuestión de la esclavitud, un debate que desde la Declaración de Independencia y la redacción de la constitución dividió al país. Durante la guerra civil, en los estados del sur existían unos cuatro millones de esclavos, casi la mitad de la población.

La secesión sureña comenzó en 1860 bajo el gobierno de James Buchanan. El primer estado en separarse fue Carolina del Sur. La división del país dio lugar a la guerra civil que se prolongó cuatro años, fue el más cruento de los conflictos de ese carácter, ocasionando casi un millón de muertos, más que en todas las guerras libradas por los Estados Unidos juntas.

Abraham Lincoln obtuvo la victoria, pero le costó la vida a manos de Edwin Booth, un fanático sureño que lo asesinó. Jefferson Davis, presidente ilegítimo tuvo mejor suerte, estuvo preso durante dos años, y aunque fue acusado de traición, nunca fue procesado, y en 1868 el gobierno federal retiró los cargos. Recuperó sus derechos y murió en su cama en 1889.

La esclavitud, la secesión, la guerra civil, la segregación racial, y la lucha por los derechos civiles, son los procesos políticos más dramáticos y costosos de la historia estadounidense, y probablemente los asuntos a los que con más ahínco se han consagrado las diferentes fuerzas políticas. Todavía hoy el racismo es el más grave problema social de ese país, la mayor paradoja de sus ideales y su cultura, y un baldón del cual la sociedad y las élites no logran liberarse.

Aunque en la zaga de la secesión y la guerra civil se estableció la segregación racial (apartheid) y las leyes Jim Crow, también se aprobaron las tres enmiendas más importantes a la constitución. (Después de las diez primeras) Se trató de la 13º, que puso fin a la esclavitud, la 14º que estableció el trato igualitario a todas las personas en territorio americano e instauró la ciudadanía por nacimiento, y la 15º que otorgó el voto a los afroamericanos.     

Al margen de otras consideraciones, lo que hoy ocurre en Venezuela, donde una entidad electa por el pueblo fue puesta fuera de la ley por tecnicismos jurídicos y “ad libitum”, un ciudadano se proclama presidente de la república, y de modo abyecto conspira y pacta con potencias extranjeras acciones contra su país, evidencia las profundas deformaciones estructurales y la orfandad de las instituciones.

Quienes en Venezuela apoyen semejante proceder deberán recordar que “Ni a las naciones ni a las mujeres se les perdona el momento de debilidad en que un aventurero puede seducirlas”. Allá nos vemos.

La Habana, 18 de febrero de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto! 

Fuerza Armada de Venezuela rechaza invitación de Trump y reitera "obediencia, subordinación y lealtad" a Nicolás Maduro


A través de un comunicado, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana aseguró que EE.UU. intenta generar una guerra civil a través de un falso escenario de "ayuda humanitaria". | Foto: @PrensaFANB

Telesur  -   19 febrero 2019 (Hace -9 minuto)

"No lo van a lograr, no lo van a poder lograr, van a tener que pasar por nuestros cadáveres, por estos cadáveres" aseguró el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB) realizó este martes un comunicado oficial en cadena nacional rechazando las recientes declaraciones de Donald Trump y reiterando su "obediencia, subordinación y lealtad" al Gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro. 

El documento, leído por el ministro de defensa venezolano, Vladimir Padrino López, y en el que reconocen al presidente Maduro como único Comandante en Jefe, aseguran que la FANB "jamás aceptará órdenes de ninguna potencia extranjera ni de autoridad alguna que no provenga de la decisión soberana del pueblo".

Asimismo, afirmaron que las "amenazas, el chantaje y la coerción no fragmentará nuestra dignidad y fortaleza moral, pues no somos mercenarios que se venden al mejor postor, somos hijos de Bolívar, los hijos de Zamora y los hijos de Chávez, fieles a sus principios de libertad, soberanía e independencia". 

Además, Padrino López criticó a Trump por creer tener la potestad de exigirle a los militares venezolanos, considerando sus palabras como una falta de respeto, una subestimación y una irresponsabilidad inédita. 

"Es insólito que le dé órdenes a los soldados y las soldadas de la FANB", afirmó el ministro, dirigiendo además un mensaje a la oposición en general: "No van a poder pasar por la conciencia, por el espíritu patriótico de los hombres y mujeres de la FANB por la vía de la fuerza para imponer un Gobierno títere, entreguista y antipatriótico. No lo van a lograr, no lo van a poder lograr, van a tener que pasar por nuestros cadáveres, por estos cadáveres".

El ministro expresó que los pasos de Estados Unidos (EE.UU.) responden a una campaña de manipulación psicológica y propagandística para obtener el poder político en Venezuela, promoviendo una guerra civil investida de "ayuda humanitaria" y, de esta manera, obtener las riquezas del país. 

Agregó que el propósito injerencista no será logrado ya que Trump "ignora el carcater bolivariano y antimperialista de la FANB, cuya conciencia es hoy "civilista y civilizada".

16 estados de EE.UU. demandan a la Administración Trump por declarar la emergencia nacional por el muro


RT   -    19 feb 2019 11:38 GMT

Los representantes de 16 estados de EE.UU. acusan al mandatario del país, Donald Trump, de "robar los fondos de los contribuyentes" para financiar la construcción del polémico muro fronterizo con México.



Una coalición de 16 estados norteamericanos ha presentado una demanda contra la Administración Trump por declarar la emergencia nacional por el muro fronterizo con México y "robar los fondos de los contribuyentes", ha declarado el fiscal general de California, Xavier Becerra, en su perfil de Twitter.

"Estamos demandando al presidente Trump para evitar que robe unilateralmente los fondos de los contribuyentes legalmente reservados por el Congreso para la gente de nuestros estados", reza la publicación. "Para la mayoría de nosotros, la oficina de la presidencia no es lugar para teatro", agregó Becerra.

Conforme establece el Artículo 1 de la Constitución de EE.UU., la destinación de fondos presupuestarios es competencia exclusiva del Congreso. Sin embargo, el estado de emergencia nacional —justificado por la llegada masiva por la frontera sur de inmigrantes ilegales y de drogas— le otorga temporalmente este poder especial al presidente.

Según declaró la Casa Blanca el pasado viernes, la emergencia nacional permitiría al presidente disponer de hasta 8.000 millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México, en vez de los menos de 1.400 millones acordados por los republicanos y demócratas del Congreso, lo que está incluso muy por encima de los 5.700 millones reclamados inicialmente por el mandatario.