sábado, 2 de marzo de 2019

LA MUTACIÓN SOCIAL Y EL MÉTODO DE MARX


Jorge Gómez Barata

Desde hace ciento sesenta años la academia trata de desentrañar el acertijo planteado por Karl Marx: “…Al llegar a una determinada fase de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes…De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social…”

Desde entonces se trata de averiguar lo que no ha ocurrido nunca, y esclarecer en qué momento se forma la “masa crítica” que da lugar al anunciado choque que abre una “una época de revolución social…” Aunque ese fenómeno no se manifestó en la Rusia de 1917 y tampoco en China ni en Cuba, donde ocurrieron revoluciones sociales que se proclamaron marxistas y abrazaron el socialismo, la idea era asumida.  

Al observar los escenarios de Estados Unidos y Europa Occidental podía abrigarse cierto “optimismo histórico”. En esos entornos las fuerzas productivas avanzaban impetuosamente, mientras las relaciones de producción capitalistas permanecían inalterables. Entonces todo era cuestión de esperar, presumiblemente, tarde o temprano, por efecto de aquella ley, la revolución social ocurriría.

Con esa comprensión llegaba también el desaliento: ¿Y el tercer mundo qué? ¿Cuándo chocarían allí las fuerzas productivas y las relaciones de producción?

Nunca ocurrió lo uno ni lo otro. En el tercer mundo, especialmente en el entorno afroasiático y el oriente medio, después de aproximaciones y distanciamientos con la Unión Soviética, las fuerzas políticas se enfocaron en el desarrollo nacional con acentos capitalistas, mientras en Estados Unidos, Europa, Japón, Australia y Nueva Zelanda, así como en los “Tigres asiáticos”, el capitalismo continuaba su avance sin sombras de tal choque.

Con el tiempo se ha asumido que el enigma planteado por Marx no se resolvía de modo teórico sino metodológico, y que no era una herramienta para la práctica sino para el conocimiento. No era una cuestión política sino epistemología. Al buscar respuestas donde no estaban, se incurrió en el error de transpolar una abstracción científica, válida para el examen de grandes períodos de tiempo y formaciones sociales completas, al examen de situaciones concretas, incluso locales.

Otro corolario del mismo teorema era que según se desarrollaba, con choque o sin él, el capitalismo experimentaría una mutación que llevaría al advenimiento del socialismo, cosa percibida por Engels, que en los años noventa del siglo XIX vio nacer las corporaciones y las sociedades por acciones, que le parecieron una expresión de “capital social”. Al respecto los estados de bienestar generaron esperanzas de un “tránsito pacífico”, cosa que está por corroborarse.

En general lo único deducible del marxismo, captado al pie de la letra y no mediante rebuscadas interpretaciones, es que lo mismo que el capitalismo, el socialismo llegará como fruto del progreso, aunque el parto será diferente, incluso de lo que el propio Marx creyó. De hecho, pienso yo, el socialismo no es una realidad que se construye, sino un estado social al que se arriba. No es un régimen ni una forma de gobierno, sino una nueva época histórica a la cual se accede mediante la evolución y el desarrollo.

Obviamente es legítimo que existan fuerzas sociales y líderes que aspiren a acelerar ese proceso, la cuestión es cómo hacerlo. La mejor fórmula parece ser promover el progreso general, evitando las rupturas, las grandes confrontaciones de clases y nacionales, y en lo posible absteniéndose de la violencia. Puede que la ortodoxia diga otra cosa, pero la ortodoxia fracasó. Allá nos vemos. 

La Habana, 02 de marzo de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

¿Insubordinación político electoral de indígenas y campesinos?


Ollantay Itzamná

Guatemala, al igual que el resto de los bicentenarios estados republicanos de América Latina, se construyó sobre los hombros de indígenas y campesinos obedientes y esquilmados. Aquí, como en el resto de los países, el sistema político electoral estuvo ideado para que únicamente pudiesen participar y ganar elecciones los ciudadanos plenos (blancos, ricos, y con estética urbana).

Indígenas y campesinos, muy a pesar de haber adquirido formalmente la condición de “ciudadanos”, jamás tuvieron derechos políticos (ser elegidos gobernantes, y administrar los estados). Ellos y ellas sólo nacían y morían con obligaciones. Nunca con derechos.

Es en este marco histórico ideológico que se debe valorar la insubordinación plebeya emergente en la Guatemala actual. Un acto irreverente que ni la propia izquierda clásica pudo abonar, ni quiso, ni quiere comprender.

Centenares de comunidades en resistencia ante el avasallamiento/despojo por parte de las empresas transnacionales, en 2016, decidieron impulsar un proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional para crear un Estado Plurinacional. Y, para avanzar en esta agenda, decidieron conformar una organización política propia, porque según ellos, la narrativa ideológica de la izquierda tradicional no recoge, ni acoge, estas, ni otras demandas de los movimientos indígenas campesinos actuales.

Importante considerar que estas comunidades, desde la primera década del presente siglo, ya se encontraban en procesos de resistencia, y ya planteaban la necesidad de la nacionalización de los bienes y servicios privatizados (mediante la revisión de los contratos de concesión).

Fue así que, para finales del 2018, luego de un proceso asambleario participativo inédito, sin financiamiento ajeno, sin orientación ideológica por parte de las vanguardias “revolucionarias”, lograron inscribir legalmente su organización política denominado Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP). Y,  a esta su organización política la denominan instrumento político (para marcar la diferencia con el resto de los partidos políticos del país).

Y así, sin recursos financieros millonarios, con candidatos/as propias, con propuestas post neoliberales y post Estado criollo, estos vilipendiados de la Colonia y de la República criolla disputarán el poder político, en las urnas, el próximo 16 de junio. Un hecho sin precedentes.

Es la primera vez en la historia de Guatemala, y quizás en la región centroamericana, que poblaciones indígenas y campesinas se auto organizan políticamente, y se encaminan a participan en elecciones generales. Existen experiencias locales, pero de carácter nacional es la primera.

En este sentido, el próximo proceso electoral será, y ya es, toda una escuela de aprendizaje y de desmitificación del quehacer político electoral como un acto reservado y exclusivo para ricos-blancos-urbanos.

¿Por qué denominan instrumento político a su organización política, y qué proponen?

Lo hacen para diferenciarse de las otras 27 organizaciones políticas (partidos) que estarán en contienda electoral en las próximas elecciones. Sostienen que los partidos son de los ricos, tienen dueños y son electoreros (sólo activan en épocas electorales), y MLP es un instrumento político de los pueblos porque es hechura de comunidades en resistencia, sin patrones, ni dinero, asamblearios.

A diferencia de los otros 27 partidos políticos, MLP propone la necesidad de revisar los contratos de privatización de los bienes y servicios. Ningún partido de derecha, ni de la izquierda tradicional plantea esta agenda urgente. Además, MLP propone impulsar un proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional para redactar una nueva Constitución Política, y crear un Estado Plurinacional. Así mismo, siempre a diferencia del resto de organizaciones políticas, MLP plantea la necesidad de restituir territorios a los pueblos, recuperar tierras y agua para garantizar la producción y soberanía alimentaria.

Estos planteamientos los vinieron debatiendo y anunciando, desde antes incluso de la creación de MLP, en las redes sociales y en sus asambleas. Pero, por el racismo “normalizado” en los agentes de la cultura oficial, analistas y opinadores que grafican la coyuntura del mapa político electoral no les prestaron, ni les prestan atención alguna.

Para sorpresa e incomodidad incluso de la izquierda clásica, las comunidades en resistencia que crearon MLP decidieron que sus candidatos/as electos/as a cargos públicos renunciarán al derecho de antejuicio (que actualmente asiste y protege a autoridades políticas de elección popular), y al secreto bancario. Es decir, los funcionarios electos por MLP no se escudarán en el “antejuicio” para no ser investigados, ni esconderán sus patrimonios económicos con el “secreto bancario”.

Además, las y los diputados de MLP no contratarán asesores, ni secretarios innecesarios, indican.

Otra determinación que desafía al resto de las organizaciones políticas es que MLP decidió y publicó que sus candidatos/as, de ser electos como funcionarios públicos, percibirán un sueldo máximo equivalente a cinco salarios mínimos (Q. 15 mil, o 2 mil dólares). Esta determinación, de llevarse a cabo, será un acto de “revolución cultural” en un país donde el Presidente cobra un salario no menor al equivalente a 18 mil dólares. Alcaldes y diputados reciben ingresos equivalentes entre 5 mil a 10 mil dólares por la función pública que cumplen.

Según el listado y fotografía publicadas de sus candidatos y candidatas locales y nacionales, MLP tiene fisonomía y estética diferente al resto de las y los candidatos políticos. Es probable que anuncien la candidatura de una mujer indígena rural para la presidencia. De ser así, también allí marcaría la diferencia con el resto de los otros 27 organizaciones políticas.

Habrá que ver si MLP logra colocar diputados o alcaldes en los intersticios del Estado criollo. Y, si efectivamente las comunidades en resistencia contarán con los mecanismos necesarios para hacer cumplir sus determinación de hacer otra política diferente a lo acostumbrado, y si verdaderamente desafían al sistema neoliberal, y al Estado criollo.

Ollantay Itzamná
Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos
@JubenalQ

LAS HABILIDADES Y LAS MENTIRAS DE TRUMP


Por Manuel E. Yepe

A la luz de las recientes revelaciones de Michael Cohen, exabogado personal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien acusó al mandatario de ser “racista”, “estafador” y un “fraude”, ante un Congreso dividido entre ataques republicanos al letrado y el ímpetu de los demócratas en incriminar al inquilino de la Casa Blanca, hay que recordar que hace 30 años, cuando aún era inversionista en construcciones en Manhattan, Donald Trump dijo que su gran ambición era lograr que el entonces presidente Ronald Reagan, lo enviara a Moscú para negociar un acuerdo sobre armas nucleares. Se jactaba que “bastaría una hora de discusión suya con él para que termine la Guerra Fría".

Pero ¿qué ha pasado con esa delirante ambición? Ahora que es presidente, Trump no necesitaría esperar una cita para probar su habilidad en la negociación nuclear. Apenas el pasado año, Trump calificó a las armas nucleares como "el mayor problema del mundo". Sin embargo, no se ha referido a ello cuando su gobierno anunció, hace menos de una semana que se retira del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio suscrito hace tres décadas y que fijó en el Tratado START 2011 del ex presidente Barack Obama, un pacto de reducción de armas estratégicas que expirará dos semanas después que culmine el período presidencial actual.

Trump siempre ha demostrado que no le agrada ningún tratado que él mismo no haya negociado. Se retiró del acuerdo nuclear de Obama con Irán, del pacto climático de París, de la Alianza Transpacífica, y reemplazó el acuerdo comercial del TLCAN del ex presidente Bill Clinton por el remodelado Acuerdo México-Canadá, a pesar de que el acuerdo aún no confirmado mantiene la mayoría de las disposiciones del acuerdo original.

Pero la agenda de las armas nucleares está abierta y madura para una nueva negociación presidencial, dicen muchos expertos nucleares. Trump podría aspirar a poner su propio sello en las negociaciones sobre armas nucleares en esta nueva era.

En contraste con el Tratado INF, que hace años Washington acusa a Rusia de violar, la administración Trump no cuestiona si Putin está observando adecuadamente el nuevo tratado START.

Se observa que Trump, pese a sus viejas ambiciones, no avanza negociaciones sobre armas nucleares. Primero, porque serían considerablemente difíciles y complejas. Y segundo, porque Trump ha purgado a su administración de internacionalistas moderados que tiendan a favorecer la diplomacia, como el Secretario de Defensa Mattis y el Jefe de Estado Mayor John Kelly, los más recientes. Su asesor de seguridad nacional, el ultra halcón John Bolton, se ha pronunciado siempre contra de los tratados INF y New START.

Pero la razón principal puede tener más que ver con las múltiples investigaciones sobre los vínculos de Trump con Rusia, especialmente la del abogado especial Robert Mueller sobre la posible colusión de la campaña de Trump en 2016 con Moscú. El pasado mes de julio, poco antes de que Trump volara a Helsinki para su primera cumbre con Putin, los periodistas le preguntaron qué esperaba conseguir. "Que no haya más armas nucleares en ninguna parte del mundo, no más guerras, ni más problemas, ni más conflictos", declaró. Trump también dijo que creía que él y Putin tendrían una relación extraordinaria.

La cumbre, sin embargo, fue un desastre político para Trump, y fue quizás la última vez que el habló en términos positivos de su relación con Putin. En la cumbre, Trump al parecer falló al aceptar la negativa de Putin a interferir en las elecciones de 2016 sobre los hallazgos de sus propias agencias de inteligencia estadounidenses, y desde entonces el presidente ha estado rodeado de preguntas casi constantes en los medios de comunicación acerca de si se ha comprometido con Putin y la inteligencia rusa de alguna otra manera.

En un momento dado, el FBI incluso abrió una investigación sobre si Trump era un activo de la contrainteligencia rusa. En la cumbre del G-20 en Argentina en noviembre de 2018, Trump se sintió presionado a cancelar su reunión personal con Putin.

Lo extraño de las supuestas relaciones furtivas de Trump con Putin es que él había anunciado que uno de sus objetivos como presidente sería mejorar drásticamente las relaciones con Moscú y ahora no se atreve a demostrarlo.

Los expertos dicen que los avances en la tecnología -tanto en las armas nucleares como en la capacidad de controlarlas- justifican nuevos y creativos acuerdos de control de armas basados en los tratados INF(Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) y el New START o START III, que son los pactos más antiguos no dan cuenta de muchos de estos cambios. Los rusos, por ejemplo, dicen que están trabajando en nuevos sistemas de armas, como un misil de crucero de alcance ilimitado y armas hipersónicas, mientras que en su Revisión de la postura nuclear de Estados Unidos, Trump habló del desarrollo de un nuevo misil crucero con armas nucleares.

La Habana, Febrero 28 de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

Ministro de Defensa de Venezuela ordena enviar a EE.UU. la nómina militar "para facilitar la tarea de sancionar"


RT  -   2 mar 2019 14:22 GMT

Vladimir Padrino López hizo el anuncio tras las sanciones de Washington contra oficiales venezolanos.

Ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, en una rueda de prensa. 2 de febrero de 2018. Marco Bello / Reuters

El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, ordenó pasar al Departamento del Tesoro de los EE.UU. la nómina completa de generales y almirantes que integran la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

El propósito sería "facilitar la tarea" a la Casa Blanca de "sancionar por cuotas" a los "revolucionarios defensores de la Constitución y de la soberanía nacional", publicó en su cuenta en Twitter el titular de la cartera de Defensa. 

La reacción del ministro Padrino López se produce este viernes, luego de que el Departamento del Tesoro de EE.UU. difundiera un comunicado para anunciar medidas coercitivas unilaterales contra seis oficiales militares venezolanos. 
Vladimir Padrino L.@vladimirpadrino: He ordenado pasar al Departamento del Tesoro de los EEUU la nómina completa de los oficiales generales y almirantes de la FANB para facilitar la tarea de “sancionar” por cuotas a los revolucionarios defensores de la Constitución y de la soberanía nacional.

Los sancionados son el comandante general de la Guardia Nacional Bolivariana, Richard Jesús López Vargas; el general de brigada Jesús María Mantilla Oliveros; el coronel Cristian Abelardo Morales Zambrano; los generales de división Alberto Bermúdez Valderrey y José Leonardo Noroño Torres; y el escolta José Miguel Domínguez Ramírez.

¿Por qué sancionaron a los militares?

Washington decidió sancionar a este grupo de militares por presuntamente ser responsables de la "obstrucción de la entrega de ayuda humanitaria", que el pasado sábado intentó ingresar a la fuerza en Venezuela desde territorio colombiano, durante una tensa jornada que derivó en hechos de violencia, y que estuvo previamente marcada por reiterados llamamientos de EE.UU. a los uniformados para que apoyaran al jefe del Parlamento, Juan Guaidó, quien se autoproclamó "presidente encargado".

Sin embargo, los oficiales que componen el cuerpo castrense se mantuvieron leales al Gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

En el operativo inconsulto de "ayuda humanitaria", efectuado desde Cúcuta el pasado sábado, los efectivos militares custodiaron los pasos fronterizos hacia Venezuela y repelieron con bombas  lacrimógenas el ataque de grupos violentos de encapuchados desde el territorio neogranadino. 



Este viernes, Caracas emitió un comunicado para rechazar las nuevas sanciones de EE.UU. y subrayar que las medidas unilaterales forman parte de la "fracasada estrategia de Washington" de provocar una sublevación militar contra el presidente Maduro.