lunes, 11 de marzo de 2019

EL MUNDO SE HACE CADA VEZ MÁS MULTIPOLAR


Por Manuel E. Yepe

Es sumamente interesante el punto de vista que expone el periodista investigador Federico Pieraccini en un trabajo que publica la revista rusa Geopolítica donde afirma que en 2014  se hizo realidad la transformación del orden mundial de unipolar a multipolar con el retorno de Crimea a la Federación Rusa tras el golpe de Estado de la OTAN en Ucrania. “La incapacidad de Estados Unidos para evitar esta derrota estratégica fundamental de Bruselas y Washington marcó el comienzo del fin de la hegemonía del Pentágono, aferrado a un orden mundial desaparecido en 1991”.

A medida que ocurría la mutación multipolar, Washington cambió de táctica. Obama ofreció una estrategia de guerra diferente a la avanzada durante la presidencia de G. W. Bush de “Proyectar el poder en todo el mundo con bombas, portaaviones, unidades de combate y botas sobre el terreno ya no es viable, y las poblaciones nacionales no estaban de humor para más guerras importantes”.

El uso del poder blando siempre ha estado presente en la caja de herramientas de Estados Unidos para influir en otros países, pero dada la suerte inesperada del momento unipolar, el poder blando se dejó de lado en favor del poder duro. Sin embargo, tras los evidentes fracasos del poder duro entre 1990 y 2010, el poder blando volvió a estar en boga, y organizaciones como el Fondo Nacional para la Democracia (NED) y el Instituto Republicano Internacional (IRI) se pusieron a entrenar y financiar organizaciones en docenas de países que no les eran afines, para subvertir gobiernos, hacer revoluciones de color, primaveras árabes, etc.).

Entre los que recibieron esta arremetida de soft-power estaban los países sudamericanos considerados hostiles a Washington, que ya estaban bajo presión capitalista-imperialista expresada durante varios años en forma de sanciones.

Durante este período Latinoamérica sufrió un efecto secundario del nuevo orden mundial multipolar. Estados Unidos comenzó a retirarse después de perder influencia en todo el mundo. Esto se tradujo efectivamente en una política de concentrarse, una vez más, en su propio patio trasero: América Central y del Sur.

Aumentaron los esfuerzos encubiertos para subvertir gobiernos con ideas socialistas en el hemisferio. Primero, la Argentina de Kirchner vio cómo el país pasaba a manos del neoliberal Macri, un vasallo de Washington. Luego Dilma Rousseff fue expulsada de la presidencia de Brasil por medio de maniobras parlamentarias, tras lo cual Lula Da Silva fue encarcelado para que Jair Bolsonaro, un evidente fascista brasilero, pudiera controlar las elecciones presidenciales.

En Ecuador, Lenin Moreno, el sucesor de Correa, traicionó a su partido y a su pueblo al convertirse en activo del Pentágono, incluso protestando por el asilo concedido a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres. En Venezuela, tras la sospechosa muerte de Chávez, Maduro fue inmediatamente atacado por el establishment estadounidense como el representante más prominente del chavismo antiimperialista. El aumento de las sanciones y la confiscación de bienes empeoraron aún más la situación en Venezuela, hasta llevar a los extremos actuales.

Latinoamérica ha llegado a la posición peculiar en que se halla ahora como resultado de que el mundo se vuelve cada vez más multipolar. El resto del mundo ahora tiene un mayor margen de maniobra y más independencia de Washington gracias a la sombrilla militar y económica ofrecida por Moscú y Beijing a los países que luchan por su independencia política.

Según Pieraccini, por razones geográficas y logísticas, es más difícil para China y Rusia extender su protección a Latinoamérica toda, Asia, Oriente Medio y Europa. Sin embargo, se observa cómo Beijing se ofrece como salvavidas indispensable a Venezuela y a otros países sudamericanos como Nicaragua y Haití para que puedan resistir la inmensa presión económica de Washington.

La estrategia de China pretende limitar el daño que Washington puede infligir al continente sudamericano con su poder económico, sin olvidar los numerosos intereses chinos en la región, incluso el nuevo canal entre el Atlántico y el Pacífico que atraviesa Nicaragua.

El papel de Moscú es más limitado, pero igual de refinado y peligroso para la hegemonía de Estados Unidos.

Cuando dos bombarderos estratégicos rusos volaron a Venezuela hace menos de cuatro meses, enviaron una inequívoca señal a Washington. Se vislumbró el poder militar de Rusia, que  tiene aliados y capacidad técnica y militar para crear una base aérea con bombarderos nucleares no muy lejos de la costa de Florida, especula Pieraccini.

Y nadie dude que Moscú y Beijing no permitan una eventual intervención armada en Venezuela montada por Washington que abriría las puertas del infierno en el continente americano.

La Habana, Marzo 11 de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

LA ESCALA DEL TERROR


Jorge Gómez Barata

Descontando las víctimas mortales y los heridos, el sabotaje a la hidroeléctrica del Guri en Venezuela es el equivalente latinoamericano al derribo de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Para realizar hechos de esa envergadura, además de maldad, se necesitan recursos tecnológicos fuera del alcance común.

Usualmente ante un sabotaje o acto terrorista de grandes proporciones, por criminal o despreciable que sea, la organización que lo realizó se lo atribuye. Algunos son tan cruentos o repugnantes que quienes no fueron se apresuran a aclararlo. No ha ocurrido así con el mega apagón eléctrico en Venezuela, y que según afirma, el gobierno es resultado de un sabotaje presuntamente realizado por Estados Unidos.

Esta vez no se trata de una acción más o menos convencional realizada por un comando terrorista, un radical suicida, un coche bomba, o un ataque aéreo como los protagonizados por Israel contra instalaciones nucleares de algunos países árabes. En este caso parece haberse empleado alguna aplicación de alta tecnología cibernética puesta al servicio del mal.

Al relatar los hechos el presidente Maduro afirmó que se trató de dos ataques, ambos a distancia, uno cibernético el pasado día ocho, que afectó el mecanismo de control automático del funcionamiento de las veinte turbinas con que cuenta la planta hidroeléctrica que al fallar, desataron una desconexión general del sistema electroenergético del país, generando un mega apagón, y el otro electromagnético, efectuado 24 horas después, contra una subestación de distribución y sus líneas.

Un apagón de esa escala afecta al conjunto de la economía y los servicios en primer lugar, la extracción de petróleo y las refinerías, silencia la radio y la televisión, paraliza a todas las instituciones, e incide sobre la vida de las personas. Sin electricidad no funcionan las fabricas ni las minas, tampoco comercios, restaurantes, bancos cajeros electrónicos, y los servicios hospitalarios, especialmente sus áreas más vulnerables como los cuerpos de guardia, salas de emergencia, operaciones, cuidados intensivos, maternidad y neonatología.

La falta de electricidad anula INTERNET y todos los servicios y actividades relacionadas con ella, se paralizan los metros, dejan de funcionar los semáforos y la telefonía, así como los refrigeradores y equipos de climatización. Se cierran los aeropuertos, al apagarse los semáforos el tráfico se caotiza, y cientos de personas quedan atrapadas en los ascensores de los edificios. Se paraliza el bombeo de agua y cierran escuelas y universidades. Al fallar las comunicaciones, el gobierno nacional y las autoridades locales pierden capacidad para administrar la crisis. El orden público se debilita y ocurren saqueos y desmanes. 

Según el gobierno, que afirma poseer pruebas que mostrará a Michel Bachelet, Comisionada de Naciones Unidas cuando visite el país, los autores materiales, quizás por el éter, tal vez desde algún satélite o servidor remoto, han golpeado con rudeza inaudita el corazón de los controles automáticos que regulan el funcionamiento de las turbinas generadoras de hidroeléctrica “Simón Bolívar”.

Cuentan que, al referirse a los hechos, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, comentó que: “En Venezuela no hay comida. No hay medicinas. Ahora, no hay energía. A continuación, no habrá Maduro…” Como si la frivolidad del comentario no fuera suficiente para repudiarlo, vincular la tragedia que vive el país con los esfuerzos para sacar al presidente Maduro del poder, es profundamente cínico. Un comentario no alcanza. Luego les cuento. Allá nos vemos

La Habana, 11 de marzo de 2019

Marco Rubio afirma que el apagón en Venezuela fue causado por la explosión en un "dique alemán" (que no existe)


RT  -   11 mar 2019 04:24 GMT

El político estadounidense no entendió que Germán Dam era el nombre del periodista que reportó sobre la explosión en un transformador.



Comentando sobre el apagón masivo en Venezuela, el senador estadounidense Marco Rubio se apresuró a tuitear sobre una supuesta explosión en un "dique alemán" en el estado Bolívar.

"Hoy otra explosión en un transformador en German Dam en el estado Bolívar causó otro apagón masivo", escribió Rubio. Resulta que el político interpretó el nombre de un periodista, Germán Dam, que informaba sobre el apagón, como "dique alemán", ya que en inglés 'dique alemán' se dice 'German Dam'.

El reportero acudió en ayuda del político. "Senador Marco Rubio, un importante transformador explotó en Bolívar [...]; sin embargo no sucedió en un dique ni mucho menos en uno alemán. Me llamo Germán Dam, soy uno de los periodistas que publicó la información", tuiteó.

De inmediato, en las redes sociales llovieron las burlas contra el senador estadounidense. "Germán Dam es un periodista que reportó la explosión que causó el apagón. Afortunadamente, él no explotó"; "Es un poco difícil tomarte en serio cuando no puedes entender conceptos básicos como la diferencia entre los objetos inanimados y las personas reales", fueron algunos de los comentarios al respecto.

El 8 de marzo, el vicepresidente de Comunicación, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, denunció que el apagón fue resultado de un ataque cibernético lanzado contra al Sistema de Control Automatizado de Regulación, y lo calificó de "arremetida brutal de la Administración de Donald Trump". En particular, acusó al senador Marco Rubio de orquestar el apagón con ayuda del dirigente opositor Juan Guaidó, que niega que el corte se debiera a un sabotaje externo y responsabiliza al Gobierno de Maduro de la situación.

"La falla eléctrica en todo el país, que ahora está en su 25ª hora, está causando daños económicos devastadores a largo plazo. En un abrir y cerrar de ojos, toda la capacidad de producción de aluminio del país fue destruida por los daños causados ​​por el apagón", señaló Rubio en su cuenta de Twitter. 

"¿Cómo supo Marco Rubio pocos minutos después [del ataque] que los generadores de respaldo habían fallado? En ese momento, nadie lo sabía aún", declaró el vicepresidente. "Marco Rubio sabía en minutos lo que había pasado, mientras nuestro expertos estaban aún viendo de dónde provenía la falla", expresó, por su parte, Yuleinny Sánchez, trabajadora de Corpoelec, empresa eléctrica estatal venezolana.

PROHIBIDO OLVIDAR LOS ULTRAJES A BOLÍVAR Y MARTÍ


Por Pedro Martínez Pírez

Este lunes once de marzo se cumplen 70 años de un gravísimo ultraje de marines yanquis a la estatua de José Martí en el Parque Central de La Habana, algo que el pueblo cubano no olvidará jamás.

Una decena de los marines que habían llegado el día anterior al puerto de La Habana en el portaaviones USSPalau, en evidente estado de ebriedad, se dirigieron al Parque Central y uno de ellos logró trepar por la estatua del Apóstol de la independencia cubana hasta quedar sentado a horcajadas sobre los hombros de la escultura de José Martí, utilizándola como urinario público.

La reacción popular no se hizo esperar y fue necesario que la policía del gobierno de la época protegiera a los marines de la ira de los cubanos que acudieron al lugar, entre ellos el estudiante universitario Fidel Castro y varios de sus compañeros.

Treinta y seis años después, el 20 de mayo de 1985, y como parte de los esfuerzos imperialistas por liquidar a la Revolución Cubana, se cometió otro gravísimo ultraje a José Martí al crear una emisora de radio con el nombre del Apóstol. A ese esfuerzo diversionista y violatorio del derecho internacional se sumaría años después la creación de la anticubana televisión Martí, ambas financiadas por el gobierno de los Estados Unidos.

Por eso no sorprende a muchos cubanos la guerra que hoy se hace contra la hermana república bolivariana de Venezuela, que tiene como símbolo mayor a Simón Bolívar, quien advirtió que los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar de miserias a la América en nombre de la libertad.

José Martí, quien en carta a su amigo mexicano Manuel Mercado, dijo que vivió en el monstruo, es decir en Estados Unidos, y le conoce las entrañas, advirtió también que su honda es la de David.

Y en medio de la tremenda ofensiva imperialista contra Venezuela, que despierta la solidaridad de los cubanos, se recuerda a José Martí, cuando dijo en Caracas hace más de un siglo:  “Deme Venezuela en qué servirla, ella tiene en mí un hijo”.

Por eso está prohibido olvidar la obra y el pensamiento de dos grandes de Nuestra América, Bolívar y Martí, ultrajados a lo largo de la historia por los imperialistas yanquis, pero convertidos cada día más en soportes de la resistencia de venezolanos y cubanos.

La Habana, 11 de marzo de 2019