viernes, 24 de mayo de 2019

MOTIVOS DE LA TENSION CHINOESTADOUNIDENSE


Por Manuel E. Yepe

Philippe Waechter, economista jefe de la administradora de activos francesa Ostrum Asset Management, formuló el 17 de mayo último un interesante análisis acerca de las actuales tensiones entre China y Estados Unidos.

Explica el experto francés que los twits de Donald Trump del cinco de mayo aumentaron las tensiones entre Washington y Beijing, relanzando las discusiones sobre los términos de un acuerdo entre ambas potencias en el ámbito comercial.

Las represalias chinas contra las importaciones de EEUU en respuesta a los nuevos aranceles estadounidenses ponen en tela de juicio el largo período de calma comenzado después de la reunión del G20 el primero de diciembre del año pasado.

El deseo de Trump de imponer nuevas restricciones a China refleja su voluntad de repatriar puestos de trabajo, especialmente en el sector manufacturero, y también de reducir la dependencia en China de Estados Unidos. En 2018, la  balanza exterior de EEUU con China era deficitaria en más de 400 mil millones de dólares.

La contrapartida de este superávit chino con EEUU reflejaba una financiación china de la economía de EEUU a través de la compra de bonos federales estadounidenses. La lógica era que los productos chinos en el mercado estadounidense financiaban la economía de EEUU para compensar la falta de ahorro allí.

El funcionamiento del comercio chino-estadounidense era a base de complementariedad, pero este equilibrio está cambiando ahora de naturaleza porque el peso de China en la financiación de la economía estadounidense ha ido disminuyendo.

En marzo de 2019, el peso de los activos financieros de EEUU en poder de China en el total de la financiación exterior de Estados Unidos había descendido al bajo nivel observado en junio de 2006.

El equilibrio de la relación entre los dos países está cambiando y Estados Unidos ya no tiene capacidad de influir en China como en el pasado. China tiene ahora más autonomía, afirma Waechter.

La Casa Blanca está impaciente por la falta de voluntad de los chinos para responder a sus peticiones. Al gravar las importaciones chinas, Washington quiere influir en la economía de Beijing, a riesgo de crear allí fuertes tensiones sociales y forzar así la mano de las autoridades chinas que no desean asumir este riesgo social. El bajo ritmo de los indicadores chinos de actividad desde principios de año podría validar el análisis de Washington y animarle a endurecer aún más su tono comercial. A principios de 2019, el peso de Estados Unidos en las exportaciones chinas se ralentizó significativamente.  La dependencia de China respecto a Estados Unidos se está invirtiendo y, al mismo tiempo, los chinos están relanzando la iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda, cuyo objetivo es, entre otros, diversificar aún más los mercados chinos. China está ahora ampliando oportunidades de mercado y limitando efectivamente la influencia de EEUU en su situación económica interna.

El otro gran punto de desacuerdo entre Washington y Pekín se refiere a la tecnología. “Me parece que éste es el principal punto de las diferencias entre los dos países”, dice Waechter. Los chinos se han puesto al día tecnológicamente muy rápidamente en los últimos veinte años. Esto ha sido así tanto en transferencias de tecnología como en recursos para facilitarla. Y esto ha funcionado tan bien que los chinos ahora aventajan considerablemente a EEUU en  5G e Inteligencia Artificial, entre otros desarrollos significativos.

En esta cuestión de la supremacía tecnológica hay un cambio radical porque los chinos tienen los medios para desarrollar estas tecnologías sin el apoyo estadounidense. Esta situación pudo haber surgido con Japón hace unos años, pero los japoneses siempre optaron por permanecer en el redil de EEUU, lo que no es el caso de Beijing- dice Waechter- porque China tiene un mercado interno muy grande y esto les permite crear condiciones para una dinámica tecnológica autónoma.

Lo que está en juego es simple. Quienquiera que fije los estándares para estas nuevas tecnologías tendrá una ventaja comparativa considerable. Será más fácil desarrollar innovaciones utilizando estas tecnologías. Por eso es aquí donde se estancan las negociaciones. Los chinos han dedicado recursos significativos para lograr esta ventaja tecnológica y no caerán inocentemente bajo el control estadounidense.

Este estancamiento tecnológico no se resolverá de manera espontánea y la posibilidad de un acuerdo entre los dos países parece improbable.

“La dinámica de la economía mundial está cambiando. Es la primera vez en la historia moderna que se produce una situación que hace probable que la economía mundial se desplace hacia una nueva región en virtud de criterios relacionados con la innovación tecnológica. Cuando el corazón de la economía mundial se trasladó del Reino Unido a Estados Unidos, hubo una continuidad que no existe en la situación actual y ello alterará la dinámica de la economía mundial e inevitablemente redistribuirá las cartas entre las regiones del mundo”, concluye Philippe Waechter.

La Habana, 22 de mayo de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

EN EL LADO EQUIVOCADO DE LA HISTORIA


Jorge Gómez Barata

Durante sus primeras tres décadas la Revolución Cubana se desplegó en el período de la Guerra Fría. El comunismo internacional y la Unión Soviética fueron muchas veces culpados por el viraje político operado en la Isla. ¿Ocurrió así?    

A pesar de la extraordinaria influencia ejercida por los Estados Unidos en América Latina ningún país se le parece. Lo más cercano a un símil fue Cuba, creada como república por el naciente imperialismo que la diseñó a su imagen y semejanza.

En 1898, para apoderársete de Cuba, el presidente William McKinley le declaró la guerra a España, y durante cuatro años ocupó militarmente la Isla.

Debido a que la anexión no era viable, Estados Unidos optó por conceder a la Isla una “independencia tutelada”, y cometió el más grave error político en la historia de las relaciones entre ambos países, al imponerle la Enmienda Platt, un apéndice constitucional que la convirtió en una especie de factoría. Como parte de aquel proceso, el gobernador americano convocó a elecciones, y bajo su férula se eligió el primer mandatario, Tomas Estrada Palma.

El humillante tutelaje impuesto a la naciente república generó una contradicción nunca resuelta, e hizo al imperio americano responsable de algunos de los principales eventos políticos en la historia de Cuba.

En 1906 cuando al presidente Estrada Palma se le vencía el período presidencial, trató de prolongarlo, lo cual provocó disturbios que sirvieron de pretexto para que él mismo invocara la Enmienda Platt. En lugar de insistir en el mantenimiento de la institucionalidad y la democracia, Theodore Roosevelt cedió a la demanda del presidente cubano, y envió a La Habana, primero a William Taff y luego a Charles Magoon, que durante tres años rigieron la Isla.

Algo semejante ocurrió cuando en la década del treinta, el quinto presidente cubano, Gerardo Machado, quiso prolongarse en el poder, reformó la Constitución aprobada bajo la ocupación norteamericana, convirtiéndose en dictador, lo cual provocó una auténtica rebelión popular.

Más comedido, Franklin D. Roosevelt no envío tropas, aunque despachó a La Habana a Benjamín Sumer Welles, quien ofició como una especie de procónsul. La historia se repitió en 1952, cuando Batista protagonizó un cuartelazo y se hizo con el poder, que ejerció dictatorialmente hasta que fue derrotado por la revolución encabezada por Fidel Castro.

Sin el autogolpe de Estrada Palma, no hubiera sido necesaria la segunda intervención norteamericana, sin la cañona de Machado no hubiera existido la intervención de Sumer Wells, y sin el golpe de estado de Batista, la revolución encabezada por Fidel no hubiera tenido lugar. De haber actuado en defensa de la democracia como nunca hizo, Estados Unidos pudo haber condicionado la historia de Cuba en función de sus proyecciones.

La guinda del pastel la aportaron Eisenhower y Kennedy, que en 1959- 1960 hostilizaron a Fidel Castro, llegando hasta la invasión por Bahía de Cochinos, luego acusándolo de comunista, y decretando un temprano e injustificado bloqueo económico, al cual sumó a sus aliados confiriéndole proyección mundial. Se puede discutir cuanto aquella agresividad influyó en que la Revolución se aliará con la Unión Soviética, no obstante, históricamente, su culpa es menor que la Estados Unidos.  

La falta de consecuencia política y de visión estratégica respecto a Cuba de los presidentes McKinley, Theodore Roosevelt, Franklin D. Roosevelt, y Dwight Eisenhower explican la afirmación del doctor Jesús Arboleya, según la cual: “Cuba, el país geográfica y culturalmente más cercano a Estados Unidos, es el que realizó la revolución antiimperialista más profunda”, por lo cual ha sido duramente castigado.

La administración de Eisenhower que toleró el golpe de estado de Batista, reaccionó frente Fidel Castro no como ante un revolucionario extranjero, sino como si fuera un separatista que hubiera segregado a Boston o Filadelfia de la Unión. El sistema fue más generoso con Jefferson Davis* que con Fidel Castro y con su hermano Raúl.

Donald Trump que tanto critica a sus predecesores, debería tomar nota. Respecto a Cuba, Estados Unidos no puede alegar inocencia, porque siempre estuvo del lado equivocado de la historia. Barack Obama quiso rectificar. Mirar adelante y no repetir los errores del pasado pudiera ser una mejor política que volver a hostigarla. Allá nos vemos.

La Habana, 21 de mayo de 2019

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* Jefferson Davis. Presidente de los Estados Unidos Confederados que agrupó a los 11 estados que se separaron de la Unión Americana, y contra los cuales Abrahán Lincoln libró, la Guerra de Secesión (1861-1865). A pesar del delito cometido, solo estuvo detenido dos años. En 1868 el gobierno federal retiró todos los cargos por lo cual fue liberado conservando sus derechos políticos.

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo indicar la fuente

EE.UU. transferirá 8.100 millones de dólares en armas a sus aliados en el Golfo para "detener la agresión iraní"


RT  -   24 mayo 2019 22:02 GMT

Así lo aseguró el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, este viernes.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo. Mandel Ngan / Reuters

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, confirmó la aprobación de 8.100 millones de dólares en transferencias de armas a Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos en un intento por "disuadir la agresión iraní", informó AFP.

Pompeo se pronunció este viernes señalando que se trata de una decisión en conformidad con el "artículo 36 de la Ley de Control de Exportación de Armas". De esta manera, ha ordenado al Departamento de Estado "completar de inmediato la notificación formal de 22 transferencias de armas pendientes" a estos países aliados en el golfo Pérsico.

"Estas ventas apoyarán a nuestros aliados, mejorarán la estabilidad de Oriente Medio y ayudarán a estas naciones a disuadir y defenderse de la República Islámica de Irán", subrayó el jefe de la diplomacia estadounidense.

"La Administración Trump ha fallado una vez más"

Esta decisión tiene lugar horas después de un comunicado del senador demócrata, Bob Menéndez, en que informó que la Administración del presidente Donald Trump había puesto en marcha una disposición —raramente utilizada en la ley federal— que permitirá a la Casa Blanca eludir las revisiones del Congreso a la hora de vender armas a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y otros países.

Menéndez, quien es el principal demócrata en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, criticó las acciones del Gobierno afirmando que no se citó una razón específica o legal para utilizar esta herramienta legal más que Irán. "Estoy decepcionado pero no sorprendido de que la Administración Trump haya fallado una vez más en dar prioridad a nuestros intereses de seguridad nacional a largo plazo o defender los derechos humanos y, en cambio, esté concediendo favores a países autoritarios como Arabia Saudita", aseveró.