domingo, 16 de junio de 2019

REFLEXIONES A DOS VOCES


Jorge Gómez Barata

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel insiste en aplicar la ciencia a la solución de los problemas económicos y sociales, de modo que, además de pasión se incorpore el talento en la búsqueda de soluciones. A Fidel Castro le gustaba decir que: “Al valor no le falte inteligencia ni viceversa…” Esa puede ser la moraleja de una conversación sostenida con Lorenzo Gonzalo, periodista cubano radicado en Estados Unidos, donde forma parte de la Alianza Martina y ejerce como subdirector de Radio Miami.

“El stablishment político estadounidense ―me dijo― no busca un cambio de régimen en China ni en Vietnam, tampoco en Rusia o Corea, ni siquiera en Irán. Probablemente tampoco en Cuba. Las voces que abogan por la restauración capitalista inmediata en la Isla no proceden de Washington sino Miami…”

A su juicio las élites políticas estadounidenses comulgan con la tesis de Francis Fukuyama, según la cual, con el colapso soviético, la ideología marxista entró en remisión y, a la larga, prevalecerán los enfoques asociados a la economía de mercado, en algunos casos socializados, como ya ocurre en China, Vietnam y en los “estados de bienestar”.

Al respecto, Lorenzo Gonzalo argumenta que las diferencias de Estados Unidos con China, Rusia, Vietnam, y Corea del Norte, que pudieran incluso en algún momento conducir a una confrontación, son negociables porque no son de naturaleza ideológica ni políticas, sino comerciales, tecnológicas, y geopolíticas. 

Según su lógica el caso de Cuba, cuya doctrina militar no es ofensiva y carece de medios e intenciones para incordiar a los Estados Unidos, la hostilidad mutua tiene bases ideológicas. A diferencia de otros países socialistas, Cuba es como una “piedra en el zapato”, un adversario ideológico al cual confronta en todos los escenarios, ejercitándose una mutua oposición de oficio, cosa que incluso ocurrió cuando Barack Obama intentó un cambio de política que obviamente favorecía a la isla. 

El presidente Obama, apuntó mi interlocutor, no necesitó que Cuba realizara cambios políticos sustanciales para restablecer las relaciones. No exigió que renunciara al marxismo-leninismo, a la economía estatal, al partido único, ni al internacionalismo, que por el contrario elogió. Al stablishment de entonces le bastaron evidencias de que la Isla adelantaba reformas económicas que abrían ciertos espacios al sector privado, se otorgaba vigencia a los emprendedores, y se adoptaban discretas prácticas propias de la economía de mercado. Unido a ello se percibieron flexibilizaciones en algunas áreas, como por ejemplo las reformas migratorias.

Puede que alguien en la administración, incluso el propio Obama, creyera que esos cambios, en determinados plazos, podían conducir a la restauración del capitalismo en Cuba, cosa que en todo caso sería un largo proceso, que lo mismo que en la Isla pudiera aplicarse a China y Vietnam, donde no afecta las reformas, pero alarmó a operadores ideológicos criollos cuyas advertencias pueden haber influido en la ralentización del proceso. 

A la cuestión de los énfasis ideológicos que mantiene a Cuba activa en la antigua confrontación entre el capitalismo y el socialismo, enfoque desaparecido con el fin de la Guerra Fría, se suma la revitalización de la contrarrevolución radicada en Miami, que aprovecha la coyuntura política para relanzar su proyecto de cambiar el régimen social cubano, restaurar el capitalismo, y recuperar sus privilegios.

¿A tu juicio―pregunté yo― cuál es la solución de salida?

No sé. Si bien Raúl Castro aplicó un enfoque más pragmático a la política exterior cubana, cosa que asume Díaz-Canel, y trabajó con Obama para lograr el restablecimiento de las relaciones, en Estados Unidos ha ocurrido una mutación que ha invertido los términos.

La ideologización proviene ahora sobre todo de la administración del presidente Donald Trump, cuyos operadores, especialmente Pompeo y Bolton, como si fueran soldados de la Guerra Fría que alguien se olvidó de desmovilizar, renuevan el anticomunismo y la idea de la exportación de la revolución, cosa absolutamente anacrónica.

Barack Obama, un político sofisticado, no le pidió a Raúl nada, cosa que tampoco hizo el presidente cubano con él. La negociación entre ambos tuvo éxito porque no negociaron nada, y porque en lugar de tratar de remover los obstáculos, los bordearon y los dejaron a un lado.

“Obviamente ―concluyó Lorenzo, uno de los cubanos que pasaron páginas y dejaron las diferencias en el pasado, se ha formado otro nudo gordiano que es preciso desatar, como lo hicieron Raúl y Obama, cosa que tal vez tome tiempo. Lo importante es que Cuba resista y siga adelante con sus programas. En la medida en que las reformas maduren, se eleve la eficiencia económica, y el sistema se democratice, las objeciones serán menores. Como tú sueles decir: “Allá nos veremos”

La Habana, 11 de junio de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

RENACE OPCIÓN SOCIALISTA EN ESTADOS UNIDOS


Por Manuel E. Yepe

El fracaso electoral de los partidos de la centro-izquierda y del centro en Europa y Norteamérica ha provocado un tímido giro hacia la izquierda en la política estadounidense y está incentivando un modesto renacimiento de la opción “socialista”.

Con la marginación del Partido Socialdemócrata de Alemania, el Partido Socialista de Francia y el Partido Demócrata de Italia por parte de los votantes enojados por el giro a la derecha de sus partidos, era inevitable que algunos de los líderes de esas formaciones políticas proyectaran una nueva orientación, un tanto más hacia la izquierda, que aún está por verse si la implementarán. En consonancia con ese sentimiento, el Partido Laborista del Reino Unido y el Partido Socialista de España han logrado avances populares basados en posiciones de izquierda que, en la mayoría de los casos, reproducen las fórmulas socialdemócratas de mediados del siglo XX.

Así lo analiza el acreditado periodista y escritor comunista estadounidense Greg Godels, en un enjundioso trabajo acerca de la situación por la que atraviesan hoy las organizaciones políticas de izquierda y progresistas en Estados Unidos.

En Estados Unidos, la reacción por la derrota de Hillary Clinton en las elecciones de 2016 generó una retórica más hacia la izquierda y el surgimiento de una facción socialdemócrata moderada importante dentro del Partido Demócrata de EEUU.

Impulsada por los enérgicos y juveniles “veteranos” de la campaña de Bernie Sanders llamados “sandernistas” - que se agrupan en torno a los socialistas demócratas de Estados Unidos-, la nueva izquierda del Partido Demócrata está tratando de transformar del viejo partido en tanto que los opositores de esta tendencia desde la izquierda, tanto dentro como fuera del Partido, los atacan recurriendo a todos los recursos posibles, dice Godels.

Esto, por supuesto, plantea la cuestión de adónde va la izquierda. En EEUU, el fracaso en asegurar raíces profundas para un movimiento socialista independiente, internacionalista, de principios y revolucionario -que no esté totalmente absorbido por la política electoral bipartidista-, significa que la política genuina de la izquierda deberá sufrir durante los próximos 17ó18 meses el circo electoral bipartidista, con resultado insatisfactorio garantizado.

Las distracciones provocadas por la absurda RussiaGate, el juicio político, las guerras por Tuiter y los errores de algunas celebridades, hacen que el destino de los venezolanos, los iraníes, los palestinos y de muchos pobres y explotados estadounidenses seguirán en manos del enloquecido equipo de política exterior de Trump, un grupo del que la cúpula del Partido Demócrata se niega a sacudirse.

“Hemos encontrado una preocupante tendencia hacia la normalización de la connotación positiva del socialismo”, afirmó con amargura la fundación Víctimas del Comunismo (VOC). Pero la mayoría de los estadounidenses entienden el socialismo de una manera muy distinta al concepto científico tradicional.

Según el estudio de VOC, solo un 9 % de los encuestados asocia la idea del socialismo con Karl Marx y Friedrich Engels. La referencia más popular es Sanders, seguido por los líderes del ala liberal del Partido Demócrata Barack Obama y Hillary Clinton  y la política del New Deal puesta en marcha por Franklin D. Roosevelt durante la Gran Depresión.

Algunos estadounidenses denominan socialistas a los países desarrollados con una notable regulación económica oficial: Suecia, Canadá y Francia, incluso dejando atrás a naciones que declaran explícitamente su carácter socialista, como China, Vietnam, Cuba, Corea Democrática y Venezuela.

Por ahora, parece que Bernie Sanders tiene posibilidades de ganar la nominación y convertirse en el candidato presidencial del Partido Demócrata.

A diferencia de la situación de hace tres años, ahora Sanders tendría que competir con otros representantes del ala izquierda del Partido Demócrata que, pese a que no se definen como socialistas, comparten algunas de sus propuestas más progresistas, como Kamala Harris, Elizabeth Warren y Kirsten Gillibrand, que han apoyado la versión más completa del sistema de salud gratuito universal propuesto por Sanders. Juntos, sumarían un 19 % de los votantes en las primarias, según este sondeo.

Como las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 serían probablemente las últimas para Sanders, quien tendrá entonces 79 años, se sospecha que su edad avanzada lo llevaría a nombrar como candidato a vicepresidente a una persona más joven y de género distinto a él.

Cualquiera que sea la carrera electoral de Sanders, la propagación del escepticismo hacia el capitalismo dentro de la sociedad estadounidense resulta de la condición socioeconómica del país y tiene un carácter objetivo y positivo, opinan los expertos.

La Habana, Junio 13 de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

Un apagón masivo deja a Argentina y Uruguay sin luz


RT  -   16 jun 2019 13:39 GMT

Se trata de una falla masiva en el sistema de interconexión eléctrica.

El distrito financiero de Buenos Aires, el 21 de junio de 2017. Marcos Brindicci / Reuters

Este domingo alrededor de las 7 de la mañana hora local, en una gran parte de Argentina dejó de funcionar el sistema eléctrico. El problema se extendió por toda la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, y se registró en otras partes del país como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis, La Pampa, Mendoza, Chubut, La Rioja y Formosa. Tierra del Fuego fue la única provincia que no se vio afectada, ya que no se abastece del sistema de interconexión eléctrica nacional.

La interrupción del servicio no solo afectó a Argentina, también se registró en Uruguay. La distribuidora de electricidad Edesur confirmó la existencia de "una falla masiva en el sistema de interconexión eléctrica" que "dejó sin energía a toda Argentina y Uruguay". También se reportaron fallos en el suministro en otros países limítrofes, como el sur de Brasil y algunas ciudades de Chile y Paraguay.

La Empresa Provincial de Energía de Córdoba, por su parte, informó que se produjo "una restricción con cero tensión" en 500 kV del sistema interconectado nacional operado por Transener y aseguró que los especialistas trabajan para determinar las causas de la falla y restituir el suministro de energía eléctrica.

El apagón afectó al sistema de distribución de agua potable de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySa S.A.), que se quedó sin energía. Desde la empresa instaron a que los clientes realicen un uso racional del agua.

La Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas de Uruguay (UTE) determinó que el problema se originó en Argentina por "un desperfecto en la red" del país vecino, y afirmó que en Uruguay "se está levantando el sistema desde cero" y ya se ha logrado restablecer el servicio al norte del Río Negro, en parte del litoral sur y en la zona metropolitana.

El apagón masivo coincidió con el día en el que las provincias argentinas de Formosa, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego celebran los comicios para elegir a los gobernadores. En San Luis las elecciones quedaron demoradas por una hora y media, mientras que en Santa Fe y Formosa igual se celebran a pesar de la falta de electricidad, ya que las autoridades de mesa consideraron que la luz natural y los celulares la compensan. En Tierra del Fuego, por su parte, los comicios transcurren con total normalidad.

Cuando a principios de marzo apagones masivos paralizaron a Venezuela por varios días consecutivos ―hecho que el Gobierno de Maduro atribuyó a ciberataques y una "guerra eléctrica" mientras otros apuntaron a la falta de mantenimiento y corrupción―, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, atribuyó el problema a "la falta de democracia" que trae consigo no solo la falta de energía, sino también "el desabastecimiento, la persecución política, la desmesura personalista" y "la paranoia en el ejercicio del poder".

Mientras tanto, en Argentina ya comenzó el restablecimiento de generación eléctrica en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y Edesur calculó que "el proceso de normalización" tardará varias horas.

NYT publica que EE.UU. intensificó los ciberataques contra la red eléctrica rusa, y Trump lo llama "traición"


RT  -   16 jun 2019 10:50 GMT

Con esta declaración Trump responde a un artículo de The New York Times en que se afirma, según varios funcionarios anónimos del Gobierno de EE.UU., que la Inteligencia de EE.UU. ha intensificado los ataques en línea contra las redes de suministro de energía eléctrica de Rusia.

Donald Trump en un almuerzo de trabajo con gobernadores en la Casa Blanca en Washington, EE.UU., el 13 de junio de 2019. Leah Millis / Reuters

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tildado de "enemigos del pueblo" a los "medios de comunicación corruptos" que han informado sobre un supuesto plan estratégico de las autoridades de EE.UU. de reforzar los ataques cibernéticos contra las redes eléctricas rusas. 

"Es un acto virtual de traición de lo que solía ser un gran periódico, tan desesperado por una historia, cualquier historia, incluso si es mala para nuestro país", escribió el inquilino de la Casa Blanca en su perfil de Twitter. "¡Harán o dirán lo que haga falta, sin pensar lo más mínimo en las consecuencias! Son verdaderos cobardes y, sin duda, ¡enemigos del pueblo!", agregó.

"Advertencia a Putin"

De esta forma, Trump responde a un artículo de The New York Times en el que se afirma que la Inteligencia estadounidense ha intensificado los ataques en línea contra las redes de suministro de energía eléctrica de Rusia. Remitiéndose a varios funcionarios gubernamentales anónimos, The New York Times sostiene que el supuesto aumento de los ciber ataques contra las redes eléctricas rusas es "una advertencia al presidente Vladímir Putin". Según el diario, esta medida podría conducir a un eventual apagón masivo en territorio ruso.

Asimismo, afirma que el país norteamericano colocó sus primeras sondas de reconocimiento en las redes eléctricas rusas en 2012 —cuatro años antes del escándalo sobre la supuesta injerencia del Kremlin en las elecciones presidenciales—, pero hoy en día "la estrategia estadounidense se ha vuelto más de ofensiva". "Estamos trabajando a una escala que antes era difícil de imaginar", confesó al medio una fuente anónima del Gobierno de EE.UU.

Aunque la Administración rechazó la solicitud del diario de detalles sobre las supuestas acciones específicas que se llevan a cabo en este terreno, el medio supone que el plan de de las autoridades estadounidenses podría consistir en la infiltración de ciertos códigos maliciosos que puedan ser utilizados para vigilancia o incluso ataque.

En el artículo se señala que tanto el Pentágono como la Inteligencia de EE.UU. confiesan sentirse reticentes a la hora de compartir con Trump detalles sobre las operaciones contra Rusia, temiendo que pudiera revelarlos con funcionarios extranjeros.

"Guerra Fría digital"

Los partidarios de la estrategia antirrusa más agresiva —sostiene el periódico— alegan que la medida es necesaria en términos de represalia frente al malware, que Moscú, supuestamente, había insertado en las redes estadounidenses para poder sabotear centrales eléctricas, oleoductos, gasoductos o el suministro de agua, ante la posibilidad de que las relaciones bilaterales entre ambos países se vuelvan completamente hostiles o llegue a estallar un conflicto.

Esto, no obstante, "conlleva un riesgo significativo de escalada en la Guerra Fría digital", señala el autor del artículo.

Debido a la falta de acceso a ciertos datos secretos, indica el periódico, de momento resulta imposible saber hasta qué punto EE.UU. ha logrado penetrar en el la red de energía eléctrica rusa y "si sería posible hundir a Rusia en la oscuridad o paralizar sus Fuerzas Armadas".

El asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, afirmó esta semana que EE.UU. tiene la intención de expandir las operaciones ofensivas en el ciberespacio. El objetivo de esta decisión "es decirle a Rusia o a cualquier otro [país] que esté involucrado en operaciones cibernéticas contra nosotros: 'Van a pagar un precio si descubrimos que lo están haciendo, y les haremos pagar hasta que entiendan que no vale la pena utilizar la informática contra nosotros", explicó el funcionario durante el encuentro anual de la red de jefes financieros de The Wall Street Journal celebrado este martes en Washington.

Rusia ha rechazado categórica y reiteradamente las acusaciones lanzadas en su contra por su supuesta participación en ataques en línea, subrayando la ausencia de pruebas concluyentes. 

El pasado mes de octubre, en el marco de la 73.ª sesión de la Asamblea General de la ONU, Moscú presentó un proyecto de resolución sobre la ciberseguridad que prevé la creación de un grupo de trabajo especial encargado del establecimiento de estándares para el comportamiento de los estados en el espacio cibernético. Sin embargo, la iniciativa rusa no se llevó a la práctica.

En marzo de este año, durante una reunión con la junta directiva del Servicio Federal de Seguridad de Rusia, el presidente Vladímir Putin alertó del "aumento de la actividad" de las agencias de inteligencia extranjeras, destacando que a lo largo de 2018 los servicios rusos interceptaron "129 oficiales de personal y 465 agentes de servicios especiales extranjeros".