miércoles, 3 de julio de 2019

Un mes de gobierno


Por Manuel E. Zavaleta

Tomado de internet

Opiné, del señor Nayib Armando Bukele Ortez, cuando pretendía ser Alcalde de San Salvador y ya acaparaba mucho apoyo y despertaba entusiasmo que parecía tener madera pero que habría que saber qué madera era, si pino o cedro, copinol o laurel…; sabiéndolo, habría que definir qué construir, si un adefesio o un mueble bello y útil o un arma; superada esta etapa, habrá que ver si es político, más allá de lo que naturalmente todos llevamos y luego, por fin, ver si es líder.

Agregué, ya siendo Alcalde de la capital, que a ese momento los logros alcanzados por él, aplaudibles,  fueron a través de comportamiento como patrono, empresario, y que tal conducta podría acarrearle problemas en la conducción del concejo municipal en el que participan personas dedicadas a la políticas, no empleados de él. Los resultados se explican por sí mismos. Los resultados están a la vista. 

Mantuve la opinión, sin agregar ni quitar, en tanto fue candidato. Ya como presidente electo, agregué que era una moneda al aire.

El discurso propagandístico electoral aguanta con lo que quieran decir y prometer, y ni al votado, ya partido ya candidato, se le ha recriminado el tradicional no cumplimiento, dicho desde la sociedad no desde el sarcasmo del perdidoso.

Sin ánimo de ser exhaustivo, por extenso e innecesario, basándome en acciones del ya Presidente de la República puedo decir:

.- que su estilo de propaganda electoral como de gobernar es copia fiel de la de Trump, aún en su enfrentamiento con medios de comunicación masiva.

.- que me recordó a Duarte, cuando besó la bandera estadounidense, viendo las noticias de sus (del Presidente)  dos primeros discursos en tierra estadounidense.

.- que sus primeros nombramientos mostraron su posicionamiento de clase (definida económicamente) que no es ni por cerca la que lo elevó a la presidencia.

Uno de ellos con tinte innegable de populismo, barato. Esto no se refiere a la calidad de la persona nombrada sino a la acción del nombrante.

.- que la coincidencia total con la política exterior de Trump, más que venganza contra el FMLN me resulta con olor a avasallamiento; con estilo diferente al de los tiempos de conciliación y de la guerra civil auspiciada por el gobierno del norte pero con implicaciones similares.

.- que las reuniones de gabinete más se muestran como de accionistas. Con el dueño mayoritario a la cabeza y los demás más que socios, testaferros para cumplir con la legalidad. Me extiendo, me parecen reuniones de jefe con sus (de Bukele) empleados que del Presidente de la República con sus (del Estado) funcionarios. Si no, nótese el lenguaje corporal y la sumisión de los nombrados.

Si no, el estilo descarado de dar órdenes, aunque sean descabelladas algunas, ilegales otras, las hay también acertadas. ¿Ejemplos?: ordenar a la PNC dejar libres en dos horas a detenidos, sin tener autoridad; ordenar traslados de detenidos a determinado centro penal violentando los límites de su mandato, advertir a la Corte Suprema de Justicia que no fallen en contra de los despidos por él (Presidente) ordenados; ordenar despidos de trabajadores sin respetar el ordenamiento legal (de cualquier Estado de Derecho); advertir, aunque más me parece amenaza, a la Asamblea Legislativa si no dan los votos que él (Presidente)m quiere.

.- que a la fecha estoy esperando no sea su (de Bukele) su mandato peor de lo mismo pues ninguna decisión distinta en lo político ha tomado. ¿Ejemplos?: despidos a granel, como lo intentó Funes, militarización de las ciudades con vehículos militares además, tal como lo hizo el Ejecutivo anterior; no darle importancia a otros aspectos como, las  pensiones que deben verse como derecho y no como ahorro ni apropiación de los bancos, el derecho de acceso al agua, la transparencia de su propio gobierno y no solo la paja en ojo ajeno, los derechos de los trabajadores en general, como no lo hicieron los ejecutivo anteriores.

.- que los nombramientos (del Presidente) al finalizar la lista, más se parecen al adagio “y la montaña parió un ratón” que desarrollaremos nuevas estrategias, nuevos estilos de trabajo, nuevas y mejores ideas.

Concluyendo, veo al patrono mandando, no al Presidente dirigiendo, veo más de lo mismo, veo al empresario haciendo negocios no al político. Finalmente, recomiendo leer el artículo de opinión “Cómo mueren las democracias” escrito por Gómez Barata, profesor universitario y articulista cubano. El artículo está publicado en el blog MONCADA.

Continuaremos…