jueves, 4 de julio de 2019

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DE 05 DE JULIO DE 2019



Los últimos días, las noticias desde de El Salvador han reactivado temas muy sensibles a la vista de propios y extraños, en particular luego de proyectarse la terrible imagen del joven papá y su hijita de menos de 2 años, fallecidos en el intento de cruzar el río Bravo; mostrados impotentes y tendidos a esa realidad que golpea a muchos países como el Pulgarcito, que rebasa sus propias capacidades de contener la miseria, la desigualdad y la violencia.

Y por más que repetidamente sus gobernantes han asegurado que trabajarían porque ningún salvadoreño tuviera la necesidad de huir de su país porque en él no encuentra la seguridad y el sustento de sus necesidades más elementales, el círculo sigue volviendo al mismo lugar; hoy con más rabia y ansiedad por esperar que algún día, por fin, se encuentren las opciones y las posibilidades a sus pobladores en su misma patria.

Y a más trancazos recibidos, ese es el desafío inexorable para el actual mandatario, quien ha reaccionado ante los hechos asumiendo que el país no puede responsabilizar a otros por tantos salvadoreños que buscan en otro país lo que en el propio no pueden encontrar; sugiriendo que sería cuestión de proponérselo para que las condiciones se reviertan. Sin embargo, esta posición también se interpreta en consonancia a su abierto alineamiento a las políticas del departamento de estado de los Estados Unidos, y en general a las del gobierno de Donald Trump.

En teoría, tales postulados parecieran ir en el sentido correcto; pero la realidad es tan compleja y diversa que, por ser la migración un fenómeno natural y universal, y que su crecimiento agobia a tantas sociedades, definitivamente no es monocausal; pues, a pesar que la idea de que el desarrollo económico y social de una nación lograría subsanarla, otras muchas condiciones subyacen, como la asimetría económica y financiera entre los países, la desigualdad tecnológica, la riqueza de unos y la miseria de otros, la guerras y la violencia; así como los apetitos de los más poderosos de poseer y dominarlo todo, hacen que la solución no pueda plantearse solo de la disposición y voluntad unilateral de un país hundido en el retraso y mediocridad.

Tampoco puede soslayarse y desconocer la responsabilidad de otros en las causales de la migración ilegal y sus secuelas; pues hasta en la forma de cómo en los últimos meses se ha magnificado el fenómeno ya existente que parte de este país y sus vecinos, hace pensar que hasta pueda haber mano oculta en ello.

Cada vez pareciera más conveniente para algunos intereses que este fenómeno se haya destapado con tal magnitud en esta época, a partir de la irrupción de las caravanas de migrantes que recorrieron estos países rumbo a México – recibiendo apoyo de instituciones diversas en su trayecto -; para luego llegar a la frontera norte, que es donde se construyen muros y se chantajea y castiga a los países considerados culpables por no detenerlas.

No puede ser más perverso que la mayor potencia económica, financiera y militar del planeta, que es capaz de gastar miles de millones de dólares para la guerra, responsabiliza y amenaza a los otros gobiernos porque no juegan su papel de guardianes y protectores de su integridad territorial contra las pestes que les invaden, destacando la criminalidad y el narcotráfico; mientras es aliada carnal y protectora de uno de los países con mayor producción de drogas ilegales, y desde donde se comercia y desencadena la violencia, para satisfacer la demanda de los millones de dependientes de ellas en su propio país.

En ese contexto, no pareciera justo que un país subdesarrollado, o como se describiera hace muchos años, en vías de desarrollo, se le haga asumir la responsabilidad y pareciendo disculpar la de otros.

Sin duda, el asumir el propósito nacional y urgir del compromiso de participación ciudadana para conseguir la solución de esta problemática que agobia a estos países desde hace años, no puede excluir que se recurra a la cooperación de los demás y se reclame tratos humanos a sus ciudadanos que han debido migrar.

De este problema no podrá salir un país de manera aislada, por más disposición y espartana actitud que tenga, pues el tiempo no espera, y ante tan grave panorama seguramente no se contará con los recursos suficientes para conseguirlo.

Por ello, la arrogancia de los poderosos al señalar y culpar a otros, en particular a los países pequeños y vulnerables, debe terminar; pues solo la cooperación solidaria podrá aportar las herramientas y recursos necesarios en beneficio de ambos lados.

Y esto no parece nada nuevo, pues ya se ha intentado antes; lo que ha sucedido es que la corrupción en muchos gobiernos, ha dilapidado y desgastado lo que pudo haberse materializado ya; por lo que su combate y erradicación, sí es la responsabilidad de los actuales gobiernos, así como la de impedir burlar las esperanzas de sus poblaciones.

Para los amigos oyentes de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


Para Radio Bahía en la Ciudad de Estocolmo, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para Radio Sur, desde Gotemburgo, en Suecia, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para el programa El Club de la Pluma, desde la provincia de Córdoba, Argentina, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.