viernes, 5 de julio de 2019

Nayib Bukele rompe relaciones con Venezuela


Chencho Alas

La Ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador, Alejandra Hill Tinoco, en el contexto de la celebración de la Asamblea General de la OEA confirmó el 28 de junio lo que ya Nayib Bukele había anunciado en Washington, DC, en su visita al halcón John Bolton, el cese de las relaciones diplomáticas con Venezuela. Me parece una decisión idiota e injusta.

Nayib Bukele acusa al presidente Maduro de ser un violador de los derechos humanos del pueblo venezolano. En palabras de Alejandra Hill, ella proclama que “Nuestro anhelo es ver una Venezuela libre donde sus ciudadanos puedan elegir en democracia al gobierno que desee y no seremos observadores pasivos ante esta situación donde se violan los derechos humanos todos los días…Estamos del lado de la democracia y del lado correcto de la historia.”

Si analizamos brevemente la historia, no podemos condenar el presente de un gobierno latinoamericano sin hacer previa referencia al pasado. Si queremos ser fieles a la historia, el primer país que debemos condenar y romper relaciones son los Estados Unidos que ha apoyado a gobiernos genocidas, dictadores como el de Honduras, saqueadores de nuestras riquezas y que ha declarado a América Latina su patio trasero, según la doctrina del quinto presidente de ese país, James Monroe, “América para los americanos”.

Quienes vivimos la época de las guerras en Centroamérica, décadas de los años 70 y 80, recordamos a un hombre nefasto, malvado, criminal de nombre Elliot Abrams quien fue Secretario Asistente del Departamento de Estado para los Derechos Humanos y Asistencia Humanitaria en la época de Reagan y de W. Bush, bello ejemplo de democracia yanqui. En la actualidad trabaja para Donald Trump con la misión de crear estrategias y tácticas para darle golpe de estado a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Tiene sus oficinas en Colombia, un país servil.

Abrams, de una manera cínica, declaró sin tapujos ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos que "Esto de atacar al chavismo es sencillamente para nosotros una guerra de sobrevivencia y la imposición de una razón que debe prevalecer sobre las demás, porque de otro modo estaremos admitiendo y dando campo para que se nos destruya. ¿Imagínense, señores representantes, por un segundo que nosotros dejáramos gobernar a los chavistas sin ponerles trabas, sin hacerles la guerra, permitiéndoles hacer sus proyectos sociales sin tomar en cuenta nuestras empresas y socios, siendo que los valores nuestros han sido los suyos por casi dos siglos? Imagínense que le sigamos permitiendo tener toda clase de relaciones extrañas con todo ese mundo adverso a Estados Unidos, llenando a su pueblo de conceptos e ideas que van todos contra nuestros valores.”

El discurso de doña Alejandra Hill Tinoco no es de extrañar. Ella es una salvadoreña con alma gringa. Refleja en sus palabras la mentalidad de Elliot Abrams. Venezuela ha sido sometido a toda clase de sanciones y robos para dejar al régimen sin los medios financieros para responder a las necesidades del pueblo. Es lo que llama Abram, “torcer el brazo”. En un 80% Venezuela depende de las exportaciones del  petróleo, su mayor riqueza, sin embargo, en la actualidad no lo puede poner en el mercado, porque Trump ha sancionado su venta a nivel internacional. Los países que quieran comprar petróleo venezolano son sancionados y sus buques petroleros son parados en alta mar. Venezuela no puede usar el dólar, la moneda universal para transacciones comerciales. Tiene que negociar con los países el uso de monedas locales como lo está haciendo con China y Rusia.  La miseria que vive el pueblo venezolano ha sido impuesta por los Estados Unidos, no por Maduro.

La Hill acusa la violación de los derechos humanos en Venezuela. ¿Por qué no denuncia la violación más violenta que sufren los niños en la frontera sur de Estados Unidos? Se les tiene en jaulas de hierro, mal alimentados, bebiendo agua de los inodoros, restringidas las posibilidades de bañarse y si lo hacen es una vez cada semana o peor, una vez al mes. ¿Por qué no lee las denuncias de médicos pediatras, que los han visitado, de congresistas y de otras organizaciones?

Esta es la Ministra de Relaciones Exteriores de Nayib. Trabajó en el Departamento de Estado, en USAID y otras dependencias que tienen su sede en los Estados Unidos. Con ese pedigree se comprenden sus discursos.

Austin, Tx, 04 de julio de 2019