sábado, 13 de julio de 2019

Ni víctimas, ni vencidos


Ollantay Itzamná

Tomado de internet

Las y los indigenistas (sean activistas o académicos), regularmente suelen asumir a las y los indígenas como víctimas y/o vencidos por los poderes hegemónicos. De allí proviene, en buena medida, su filantropismo “étnico”.

Al asumir y presentar a un indígena como víctima, irremediablemente se le anula su condición de sujeto. Y, al asumirlo como vencido se reifica  la condición de “arrodillado” y “anulado políticamente”. En estas dos presunciones de: “víctima” y “vencido” se asienta el culturalismo apolítico y estéril que evitó y evita procesos de emancipación de los pueblos.

Las y los indígenas conscientes, y en disputa constante por consolidar proyectos emancipatorios, no somos víctimas, somos sujetos. No estamos vencidos, fuimos derrotados, y las inconclusas historias aún no han terminado. Estos y otros dispositivos fecundos son los que nos mueven y mantienen perseverantes en nuestras apuestas libertarias.

La conciencia de ser sujetos (no víctimas) y derrotados circunstanciales (no vencidos) nos previene de la “resignación apolítica”, y es nuestro antídoto al culturalismo oportunista que convirtió a muchos de los nuestros en plañideros folclóricos.

¿Por qué indígenas optamos por el indigenismo y/o victimismo?

El indigenismo entre los indígenas surgió en simetría con el acceso indígena a la academia occidental. La academia hegemónica, en buena medida, hizo de los pocos indígenas con títulos, “profesionales fashion bien portados”. Y, para mantenerse en su nuevo estatus el indígena “ilustrado”, “intelectual”, necesariamente tenía que ser un “actor” apolítico.

Es decir, no desafiar al sistema. Debía y debe distraerse y distraer a los suyos con discursos sobre trajes, “lenguas”, folclor, rituales, etc., ¡Jamás meterse en política para acompañar postergados proyectos de liberación de los pueblos”.

Otro factor  para el florecimiento del indigenismo y el victimismo folclórico fue y es el financiamiento y becas de la cooperación internacional. Indígenas que ascendieron social y académicamente, en varios casos, fueron cooptados por los Estados criollos, y en la mayoría de los casos fueron empleados por la cooperación internacional y las ONG. Y estas entidades, por sus fuentes de financiamiento, y los intereses que representan, promueven una “ciudadanía” apolítica. Ni Evo Morales (caso Bolivia), ni Thelma Cabrera (caso Guatemala) provienen de  las constelaciones de la cooperación internacional.

El victimismo es tan letal como el racismo

El racismo es una construcción sociopolítica con la finalidad de anular la capacidad de acción emancipatoria a los y las subalternas. De la misma manera, el victimismo indígena anula la capacidad de resiliencia y acción política emancipatoria a los vencidos. En ese sentido, el racismo es al victimismo como el monoculturalismo es al muticulturalismo. Letales ambos.

Urge no distraernos con la victimización. El sistema racista y patriarcal no cambiará jamás si acaso nuestro horizonte de acción se reduce únicamente a la “incidencia política”. Debemos constituirnos en sujetos políticos para promover procesos de cambios estructurales a nivel de los estados y de las sociedades, incluso cuando esta apuesta ponga en peligro el confort que nos reditúa el culturalismo apolítico.


Ollantay Itzamná
Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos
@JubenalQ

OTAN POR LLEVAR LA GUERRA AL MAR BÁLTICO


Por Manuel E. Yepe

La alianza militar occidental está intentando convertir el Mar Báltico en un “lago de la OTAN”. Con Suecia y Finlandia ya participando abiertamente en los ejercicios militares de la OTAN y sin ocultar su participación en las operaciones con los “Cinco Ojos”, la alianza de inteligencia de los miembros principales de Gran Bretaña, EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, sólo hay una nación en el Báltico que permanece fuera de la estructura de la OTAN y es el único objetivo de la OTAN: Rusia.

La OTAN y sus socios “no miembros”, Suecia y Finlandia, han aumentado las tensiones militares en el Báltico porque el gasoducto Nord Stream 2 de Gazprom, que suministrará gas ruso en forma directa a Alemania.

El gasoducto pasa justo por el sur de la isla danesa de Bornholm, que se encuentra más cerca de Suecia que de Dinamarca. Cuatro países involucrados en Nord Stream 2 han aprobado planes para la construcción del oleoducto. Dinamarca es el único obstáculo.

Donald Trump ha elogiado la negativa danesa a apoyar al Nord Stream.

Sin embargo, el elogio de Trump por la decisión del primer  ministro derechista danés Lars Lokke Rasmussen, fue prematuro y efímero. En junio, una “alianza roja”, formada por la primera ministra socialdemócrata entrante Mette Frederiksen con los social-liberales del Partido Popular Socialista, la Alianza Rojo-Verde, el Partido Socialdemócrata de las Islas Feroe y el Siumut groenlandés, derrotó a la coalición derechista de Rasmussen en elecciones generales.

Como primera ministra, se cree que Frederiksen quiere que Dinamarca reafirme su política exterior independiente sin recibir órdenes de Washington, particularmente de una administración estadounidense que se opone a la plataforma socialdemócrata, ambiental y de libertades civiles de los socialdemócratas y sus aliados de coalición. La Alianza Rojo-Verde es partidaria de la retirada de Dinamarca de la OTAN.

Frederiksen se verá obligada a tratar con el Servicio de Inteligencia danés (FE, por sus siglas en danés), que contribuyó a la conversión de Dinamarca en aliado para asuntos de inteligencia de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA) y en miembro incondicional de la alianza nórdica de inteligencia que forman Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia existente desde los días de la guerra fría.

Tras no haberse adaptado nunca a las realidades de la era posterior a la Guerra Fría, el EF sigue organizado como un servicio de inteligencia de primera línea del Báltico de la OTAN, preparado para defender el estrecho del Báltico de la acción militar de las ahora inexistentes República Democrática Alemana y Unión Soviética, así como miembro del igualmente inexistente Pacto de Varsovia. Las capacidades de inteligencia de señales (SIGINT) del EF están dirigidas a la intercepción del tráfico de comunicaciones satelitales comerciales y tienen poca o ninguna capacidad para apuntar a las comunicaciones en el Oriente Medio. El reducido presupuesto del EF ha llevado a darle una excesiva dependencia de de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) porque hace que el producto de su trabajo sea “excesivamente desinfectado y editado”. Lo que los analistas de inteligencia daneses reciben de la CIA no es mucho más revelador que lo que normalmente puede leerse en  The Economist, Financial Times o el New York Times.

Por ejemplo, el EF presta escasa atención a las lenguas árabes, farsi, urdu, tamil, turco y kurdo que hablan son habladas por muchos inmigrantes y ciudadanos daneses de primera y segunda generación.

Desde dentro del EF se ha sugerido construir plataformas para la intercepción de señales (SIGINT) propias en barcos que recojan de forma independiente información del Golfo Pérsico, el Mar Arábigo y otros puntos conflictivos en los que estén implicados los intereses daneses. Sin embargo, el gobierno danés parece contento con su posición muy inferior a la de los estadounidenses. La creciente importancia de la flota aérea sueca SIGINT, incluido el avión espía Gulfstream IV interceptado por el SU-27 ruso cerca de Kaliningrado, se ve reflejada en el hecho de que Suecia y EEUU han integrado totalmente sus capacidades aerotransportadas SIGINT bajo el paraguas de la OTAN.

En muchos sentidos, el National Defense Radio Establishment o "Försvarets radioanstalt" (FRA), que opera los aviones suecos SIGINT, incluido el Gulfstream IV interceptado por Rusia con el RC-135V estadounidense, se ha convertido en un aliado aún más importante para Estados Unidos que las agencias SIGINT de los miembros de plenos de la OTAN.

Aunque Suecia y Finlandia se estén demorando políticamente en incorporarse a la OTAN, sus políticas militares les han convertido en miembros de facto del bloque militar.

La Habana, Julio 1º de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

DIÁLOGOS DE GENIOS Y DE SORDOS


Jorge Gómez Barata

Cuentan de un diálogo entre Charles Chaplin y Albert Einstein. El físico le dijo al actor: “Usted es un genio, sin hablar una palabra todos lo entienden”. “Más sabio es usted ― respondió Chaplin― nadie lo entiende, pero todos lo admiran”. Cierta o no la anécdota me recuerda el diferendo entre Estados Unidos e Irán por el uranio. Quienes entienden y quienes no, peligran. 

Según Behrouz Kamalvandi, vocero de la Agencia Nuclear Iraní, el país ha rebasado el límite de 3.6 en el enriquecimiento de uranio y superado los 300 kilogramos de uranio enriquecido hasta ese límite autorizado por el acuerdo 5+1. Al alcanzar esas cotas, Irán se asoma al umbral nuclear desde el cual se divisa la bomba atómica. El portavoz señaló que están considerando la posibilidad de enriquecer el uranio hasta alcanzar el 20 por ciento.

Aunque el uranio enriquecido a 3,6 por ciento no es apto para fabricar bombas atómicas; en este caso, como ocurre en todos los proyectos de ingeniería, en esos procesos operan escalas de tiempo variables, según las cuales los primeros tramos son los más difíciles, lentos y costosos.

El hecho de que una obra demore un año para alcanzar el 20 por ciento de ejecución, no significa que el 80 por ciento restante tomará cuatro años. No ocurre así porque el primer tramo requirió los trabajos de mayor volumen y complejidad, que sirven de base al resto de la obra que en las siguientes fases avanzará más rápidamente.

Se trata de una secuencia, en la cual el punto de partida en el enriquecimiento de uranio es el llamado “Yellow cake” (torta amarilla) que es un nivel elemental y rudimentario del proceso, mientras otras fases parten de un uranio de mayor pureza y calidad.

Es preciso tomar en cuenta además las variables tecnológicas, lo cual indica que las primeras etapas requieren equipamiento de menor complejidad. De los 20 países que producen uranio, varios llegan a agregar valor al mineral hasta lograr el “Yellow cake”, unos pocos producen y comercializan uranio al 3.6 de pureza, muy pocos superan el 20 por ciento y solo el selecto club de los nucleares logran el 90 por ciento.

El enfoque basado en las escalas de tiempo y complejidades, es el cálculo de Donald Trump y sus asesores que parten de la lógica de que cuando un país logra enriquecer uranio al 20 por ciento, no hay prácticamente nada que le impida hacerlo al noventa por ciento. El hecho de que India y sobre todo Pakistán hayan sorprendido a Estados Unidos con sus pruebas nucleares es un precedente que no olvidan.  

No obstante, poseer uranio enriquecido, no significa que se tenga una bomba atómica. Un cometido así requiere de una metalurgia sumamente avanzada, una complejísima ingeniera y de una capacidad de diseño, capaces de crear artefactos que permitan encerrar el demonio atómico en un recipiente, formar una masa crítica que, al operar un mecanismo de disparo, provoque una reacción en cadena que finaliza con la explosión nuclear.

Todos los procesos deben realizarse con la mayor seguridad y en una estructura suficientemente pequeña como para instalarla en la punta de un misil y que sea capaz de soportar las enormes sobrecargas del despegue del cohete y el vuelo a altas velocidades.

Falta un elemento intangible que es la voluntad política. Irán jura una y otra vez que no tiene la intención de dotarse de armas atómicas, incluso sus autoridades religiosas, que son quienes ejercen el poder, hace siete años emitieron una “Fetua”, ley islámica del más alto rango que ningún musulmán puede desobedecer, mediante la cual el ayatola prohibió fabricar o usar armas nucleares. No obstante, no le creen.

El juego es demasiado peligroso y hay demasiada tensión en el ambiente, nunca antes un acuerdo estuvo más lejos y es poco probable que los adversarios den paso al costado para apartarse de la ruta de colisión. Mañana les cuento más. Allá nos vemos.

La Habana, 10 de julio de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!