jueves, 18 de julio de 2019

¿QUE MÁS QUIERE DONALD TRUMP DE IRAN?


Jorge Gómez Barata

Estados Unidos se retira del Plan Integral de Acción Conjunta, más conocido como acuerdo 5+1. En respuesta, Irán lo incumple: ¿Cuál peca más?

Negociado durante 20 meses y firmado en 2015 por representantes de Estados Unidos, China, Irán, Inglaterra, Francia, Alemania y la Unión Europea, el Plan Integral de Acción Conjunta que constituye un esfuerzo para poner a la humanidad a salvo de la proliferación nuclear, está a punto de ser anulado por un solo hombre, Donald Trump.

En los hechos se trata de un extraño acuerdo adoptado entre seis partes de las cuales, solo Irán, contrajo obligaciones sustanciales, mientras que el resto de los signatarios apenas se comprometen a abstenerse de realizar acciones que favorezcan el desarrollo de la industria atómica de Teherán y a vigilar al estado persa para que cumpla lo acordado.

¿A qué está obligado Irán? ¿Qué se le prohíbe? ¿Qué recibe a cambio?

Irán, firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear mediante el cual se comprometió a no poseer armas nucleares, por este nuevo acuerdo renuncia también a desarrollar tecnologías y precursores nucleares con los cuales pudiera crear bombas atómicas.

Este fenómeno se explica porque, como muchas otras, las tecnologías nucleares, especialmente aquellas que ofrecen posibilidades para enriquecer el uranio, tienen carácter dual. Es decir, permiten refinar el uranio, tanto para producir combustible destinado a las centrales eléctricas y a los reactores de investigación, como para usarlo en armas nucleares.

Por falta de confianza, los cinco países integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania y la Unión Europea, han obligado a Irán a comprometerse a:
1-Renunciar al 50 por ciento de sus existencias de uranio enriquecido al 20 por ciento.
2-No enriquecer uranio más allá del 5 por ciento ni acumular inventarios por encina de los 300 kilogramos.

3- Desmantelar dos tercios de sus 19.000 centrifugadora para enriquecer uranio, 4-En los próximos 15 años, Irán no producirá plutonio, no creará nuevas instalaciones para enriquecer uranio y no instalará reactores adicionales de agua pesada ni reprocesará combustible nuclear gastado.

5-No realizará actividades industriales que puedan contribuir al desarrollo de un dispositivo nuclear, incluido el desarrollo de la metalurgia.

Para supervisar el cumplimiento de tales clausulas, el estado persa, permitirá a la OIEA instalarse en el país.

A cambio, Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea aceptaron levantar las sanciones económicas y financieras y no volver a imponerlas. Esos países se comprometen además a no bloquear las exportaciones de petróleo crudo, oro, gemas, artículos de la industria petroquímicas de Irán y anularán las disposiciones que impiden la repatriación de los activos retenidos en el extranjero y en un plazo determinado, suspenderán el embargo a la compra de armas.

Con el Plan Integral de Acción Conjunta, se impide a Irán dotarse de los elementos que hacen posible crear bombas atómicas, principalmente uranio y plutonio, al menos en los próximos 15 años, compromiso que en su momento satisfizo a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania y que Irán acató.

Al salir del Tratado, Estados Unidos, no solo restableció las sanciones económicas contra Irán, sino que reforzó algunas. Los gobiernos y expertos europeos, autores del acuerdo e interesados en mantener su vigencia, se preguntan: ¿Qué más quiere Donald Trump? Y,
si Irán no para: ¿Qué hará?   Allá nos vemos.

La Habana, 17 de julio de 2019


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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

ORGULLO NACIONAL ESTADOUNIDENSE EN BAJA


Por Manuel E. Yepe

En las vísperas de la celebración de sus fiestas patrias por el 4 de julio, los estadounidenses descendieron este año al índice más bajo de orgullo nacional desde el inicio del siglo XX.

Según una amplia encuesta de Gallup, apenas un 70% de los estadounidenses declara estar orgulloso de su nacionalidad y menos de la mitad (45%) dice estar extremadamente orgulloso de serlo, lo que marca el segundo año consecutivo en que esta última proporción ha dejado de ser mayoritaria.

Los que se dicen partidarios de los demócratas siguen muy rezagados respecto a los que, siendo republicanos, afirman sentir orgullo extremo por su nacionalidad. Los logros científicos estadounidenses en temas militares y culturales/artísticos son los que generan mayor orgullo, mientras que el sistema político y el sistema de salud y bienestar son los que menos les enorgullecen.

El orgullo extremo de los ciudadanos por su nacionalidad estadounidense se ha debilitado constantemente en los últimos años, y la lectura actual, según la encuesta realizada entre el 3 y el 16 de junio por Gallup, marca el punto más bajo hasta la fecha en tales indicadores. Se considera que, el último descenso de dos puntos porcentuales con respecto al 47% del año pasado no constituye estadísticamente un cambio significativo.

Las proporciones más altas en este aspecto de la medida fueron del 69% y el 70%, respectivamente entre 2002 y 2004, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, cuando el público estadounidense expresó los más altos niveles patrióticos y se movilizó en apoyo al gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, desde el comienzo del segundo mandato presidencial de George W. Bush en 2005, menos del 60% de los estadounidenses han expresado orgullo extremo por ser estadounidenses.

Las últimas disminuciones generales del patriotismo han sido impulsadas en gran medida por los demócratas, cuyo orgullo, según se ha constatado, ha sido históricamente menor y ha fluctuado más que el de los republicanos. La última lectura de orgullo extremo del 22% de los demócratas es la más baja del grupo en los 19 años de medición de Gallup, y es la mitad de lo que era varios meses antes de la victoria electoral de Donald Trump en 2016.

Resulta interesante que la mayoría de los republicanos dicen mantenerse extremadamente orgullosos de su país, y la última lectura -que marcó un  76%- está sólo 10 puntos por debajo del máximo registrado en 2003. Incluso cuando Barack Obama ocupaba la presidencia, el orgullo extremo de los republicanos nunca cayó por debajo del 68%.

El patriotismo estadounidense se muestra como otra víctima del clima político marcadamente polarizado actualmente en Estados Unidos. Por segunda vez en 19 años, menos de la mitad de los estadounidenses dice estar extremadamente orgullosos de su nacionalidad. El declive refleja el desplome del orgullo en los demócratas desde que Trump asumió el cargo, pese a que, entre los  republicanos, se ha incrementado ligeramente en vez de decrecer a base de las políticas nacionalistas y hasta chovinistas, reflejadas en la consigna de ¡América (Estados Unidos) Primero!

Si bien los simpatizantes de uno y otro partido en disputa coinciden en no sentirse orgullosos del sistema político de Estados Unidos, ello puede atribuirse, en ambos casos, a la baja aprobación de la actuación del presidente Trump.

La conciencia de los demócratas sobre el bajo índice histórico de aprobación presidencial de Trump en la comunidad internacional también puede ser un factor contribuyente al declive del patriotismo en esta última encuesta. Los datos de Gallup de inicios de año encontraron que sólo el 31% de los estadounidenses (incluyendo el 2% de los demócratas) piensan que los líderes extranjeros sienten respeto por Trump.

La política está afectando el orgullo general de los demócratas por su país más que en los republicanos. Los “independientes”, es decir, los que no están atados a ninguno de los dos partidos que  admite el sistema, han manifestado históricamente menos orgullo de ser estadounidenses que los republicanos; actualmente, el 41% de ellos expresa un orgullo extremo, que es la lectura más baja de esta tendencia.

Varios subgrupos que típicamente se identifican con el partido demócrata (mujeres, liberales y adultos jóvenes) expresan niveles más bajos de orgullo extremo por ser ciudadanos estadounidenses.

El patriotismo estadounidense es la última víctima del clima político marcadamente polarizado en Estados Unidos en la actualidad. Por segunda vez en 19 años, menos de la mitad de los adultos estadounidenses dicen estar extremadamente orgullosos de ser estadounidenses. El declive refleja el orgullo desplomado de los demócratas desde que Trump asumió el cargo, contrastado con un ligero ascenso entre los que se declaran republicanos.

La Habana, Julio 17 de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.