domingo, 21 de julio de 2019

En recuerdo a Roberto Fernández Retamar uno de mis profesores del bachillerato en el Instituto Edison


Por Giraldo Mazola

Tomado de internet

En la primaria me sentía impresionado por los discursos martianos que se hacían en los matutinos de los viernes. Y en el bachillerato, varios profesores, ejercieron su influencia e impronta.

El alumnado de aquella escuela incluía a muchos judíos de familias pudientes que acudían a la única escuela privada laica de cierto nivel que no perturbaba sus creencias y además con vínculos orgánicos con escuelas norteamericanas que hacía que el nivel de inglés fuera elevado.

Al triunfo de la Revolución, en los primeros días de enero del 59 entré en varios autos con un grupo de mis compañeros armados al patio del Edison.

Mi visita era para ver  a uno de mis profesores preferidos pero Roberto Fernández Retamar no estaba en la escuela ese día.

Me acuerdo que justo recién graduado fue contratado para impartir historia de Cuba al tercer año de bachillerato. Yo tenía quince años, cierta habilidad para modelar en plastilina y solía hacer figuras de personas y animales en las clases. Retamar me animó a reproducir una parte de la batalla de Mal Tiempo y consiguió una plancha de plywood para hacerla. Me indujo a estudiar la campaña de Gómez en la invasión del 95 y en particular ese combate victorioso de las fuerzas mambisas.

Estudié esa batalla consultando distintos textos y por eso desde esos días conocí que Maceo no sólo había sido el guerrero que no podía ocultar la historiografía burguesa sino que su pensamiento político era tan firme como su espada. Roberto me convirtió en un insaciable lector de libros de historia, hábito que aún conservo.

Mal Tiempo fue una batalla crucial para la columna invasora que se preparaba para penetrar en Matanzas a través de las llanuras de Cienfuegos pese a la existencia de ocho a diez mil efectivos españoles en la zona para impedirlo y marcó el fin de la primera etapa de la invasión, dando inicio a una nueva táctica independentista.

Después de leer tanto reproduje la orografía de aquellos potreros, sus cercas, y comencé a hacer decenas de combatientes mambises y españoles a caballo y de infantería. Retamar me alentaba constantemente y me sentía muy estimulado porque nunca un profesor me había dedicado tanta atención.

Cuando por fin nos encontramos poco  después en una actividad política se alegró mucho de verme pues había conocido de mis trajines conspirativos, mis heridas, torturas  y mi encarcelamiento.

Le confesé que me ayudó mucho inculcándome la devoción por la historia de nuestros próceres independentistas al punto que soñaba con el rescate de Sanguily que protagonizó Agramonte e incluso empecé a discutir con algunos compañeros la realización de algo similar para rescatar a compañeros nuestros que llevaban a juicios al Tribunal.

Me  dijo entonces y no lo olvido, al conversar de la reproducción de aquella batalla, que cuando consiguió la oportunidad de impartir clases en el Edison, en ese momento su padre y hermano estaban cesantes y que los “frijoles” de la casa dependían de su salario. Indagó con otros profesores sobre el alumnado que tendría y me identificaron como uno de los revoltosos del grupo. Buscó como neutralizarnos y en mi caso ideó motivarme de ese modo para despertar mi interés por sus clases.

En efecto lo logró pues me convertí en un guardián voluntario del orden y disciplina y exigía a todos el mayor silencio a las clases suyas.

Me sentí frustrado de su espontánea confesión pues lo había atribuido al reconocimiento de mis potenciales virtudes de escultor, pero siempre lo recuerdo con afecto porque todo ello contribuyó a mi incorporación a la lucha revolucionaria de mi generación que se inspiró, en no en poca medida, en la ideología martiana, el pensamiento militar y la táctica de nuestros patriotas que combatieron el colonialismo español.

Después, durante muchos años, ya él desde la Casa de las Américas y yo como Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos o como Vice Ministro de Relaciones Exteriores, forjamos una amistad basada en aquellos recuerdos y en la identidad de pensamientos y objetivos.

No sé si por su fraterno trato, o por recordar aquella etapa, siempre me decía cuando nos veíamos o me llamaba por teléfono mi alumno preferido.

Me siento feliz de haber tenido un compañero y amigo como él. No ha desaparecido pues nos deja una obra literaria fabulosa y a mí, además, recuerdos inolvidables.

La Habana, 20 de julio de 2019

Revelan hallazgo de casi mil 500 cuerpos en 390 fosas en México


En la imagen de archivo, soldados mexicanos resguardan la zona donde fue hallada una fosa clandestina. | Foto: EFE

Telesur  -   21 julio 2019

Con base en el informe, elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, las fosas fueron ubicadas en 23 de los 32 estados en los que se divide el país latinoamericano.

El estudio concluyó que el hallazgo de las fosas clandestinas es una de las evidencias más claras de la crisis de derechos humanos que prevalece en México, donde la mayoría de casos quedan en la impunidad.

Cinco estados mexicanos (Guerrero, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas) concentraron el mayor número de fosas, con el 62.66 por ciento de las fosas registradas durante el periodo señalado.

La Secretaría de Gobernación reconoce que no se sabe el paradero de más de 37 mil personas registradas como desaparecidas desde el año 2006 hasta finales de 2018.

En junio pasado, el Gobierno del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador anunció un programa, dotado con 21 millones de dólares, para identificar decenas de miles de restos humanos que son el resultado de dos sexenios de violencia.

El dinero de destinará a homologar las bases de datos forenses en el país y a crear cinco nuevos institutos forenses, entre otras acciones.

El subsecretario mexicano de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, dijo al presentar el plan que "hay que replantear el rumbo (...) que nos garantice el trato digno y la identificación de los cuerpos que en este momento se encuentran en los servicios forenses del país, en fosas comunes e incluso en fosas clandestinas".

De acuerdo con el presidente López Obrador, los cuerpos y restos hallados en las fosas son “la peor herencia que nos dejaron los gobiernos anteriores".