martes, 30 de julio de 2019

Se intensifica movimiento en Brasil a favor de la destitución de Bolsonaro


Radio Rebelde  -  2019-07-30 12:53:33 / web@radiorebelde.icrt.cu


El discurso fascista del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, generó una reacción negativa generalizada en los medios jurídicos y políticos, así como en la sociedad del país, al punto de convertir en orden del día un juicio parlamentario o impeachment para apartarlo del cargo.

El pedido de juzgar a Bolsonaro en el Congreso con vistas a destituirlo sigue a la ofensa que hizo al presidente de la Organización de Abogados, Felipe Santa Cruz, a quien ofreció decirle cómo su padre desapareció en tiempos de la dictadura militar. Bolsonaro era entonces miembro de las fuerzas armadas, y a lo largo de su trayectoria política posterior ha minimizado en múltiples ocasiones los crímenes de la dictadura, que él no considera como tal, y ha elogiado a conocidos torturadores. Según Bolsonaro, Fernando Santa Cruz fue miembro del grupo más sanguinario y violento de la guerrilla de Pernambuco, aseguró que el joven murió en un ajuste de cuentas interno de la izquierda, y recriminó que se culpara a los militares de entonces por todo lo que ocurrió.

Sin embargo, un documento secreto de la fuerza aérea desmiente esa versión de Bolsonaro, al atestiguar que Santa Cruz fue detenido por la dictadura el 22 de febrero de 1974 en Río de Janeiro. De acuerdo con otro informe en poder de la Comisión Nacional de la Verdad, Santa Cruz estaba bajo custodia del Estado cuando fue asesinado, y su cuerpo fue incinerado en un central azucarero en la localidad de Campos.

En respuesta a lo que considera una agresión gratuita en su contra, la memoria de su padre y la democracia en el país, el presidente de la Asociación de Abogados de Brasil, Felipe Santa Cruz, demandó al Tribunal Supremo de Justicia que ordene a Bolsonaro contar todo lo que sabe sobre la desaparición del entonces estudiante de 26 años.

La Convención de Ginebra establece el derecho de las familias de conocer el destino de sus miembros, al término de un conflicto, bien como obligación de las partes envueltas en esas hostilidades a localizar las víctimas, o de sus restos si su paradero se desconoce. Dado que crímenes de esa naturaleza no prescriben en el tiempo, el mismo Bolsonaro, sin quererlo, dejó la puerta abierta para reabrir la investigación sobre la ejecución de Fernando Santa Cruz.

Entre tanto, líderes de varios partidos políticos, desde la izquierda hasta la centroderecha, medios judiciales, e incluso parlamentarios afines a Bolsonaro, repudiaron al mandatario por decir que sabe cómo asesinaron a Santa Cruz, defender prácticamente su ejecución, hacer apología de un crimen cometido por el Estado y ofender la memoria de todos los desaparecidos políticos durante la dictadura militar.

Para la ex presidenta depuesta, Dilma Rousseff, hubo una deliberada falta de respeto a los límites institucionales y morales por parte de Bolsonaro, con sus declaraciones vergonzosas, inhumanas y cómplices.

Ante el discurso de odio y brutalidad de Bolsonaro, la periodista Helena Chagas llamó a defender la democracia y los valores duramente conquistados en Brasil, con años de mucho sufrimiento y muchas vidas cegadas, para derrocar a la dictadura.

La filósofa Marcia Titubir advirtió que el volumen de ataques verbales en el límite de la locura vertidos por Bolsonaro, están en su nivel más alto desde que ascendió a la presidencia, y lo describió como un retrasado mental sin frenos que conduce a una nación gigante hacia el abismo.

El cofundador del portal digital The Intercept, Glenn Greenwald, denunció al mundo que el país sudamericano está comandado por un sociópata, y destacó la existencia en Brasil de un frente amplio de partidos y de juristas que quiere liberar al país de la amenaza fascista, apartando de la presidencia a Bolsonaro.

Para el líder de la bancada del Partido de los Trabajadores en la Cámara de Diputados, Paulo Pimenta, Bolsonaro demuestra que no tiene ningún aprecio por la democracia, y debe ser destituido, en tanto que criminal que adora a genocidas, torturadores y dictadores.

(Noticiero Nacional de Radio)

WASHINGTON SE CONFIRMA TERRORISTA


Por Manuel E. Yepe

Poco después de que el gobierno venezolano denunció que los enormes apagones ocurridos en marzo fueran causados por ataques cibernéticos y electromagnéticos, Donald Trump firmó una Orden Ejecutiva que allanaba el camino para que se investigaran y defendieran las infraestructuras críticas de su país ante ofensivas extranjeras por pulso electromagnético.

La iniciativa tomó por sorpresa a muchos, ya que las armas de pulso electromagnético (EMP, por sus siglas en inglés) parecen cosa de películas y no amenazas reales.

Desde el año 2001, el Congreso de EEUU ha venido evaluando los posibles riesgos de un ataque con EMP contra EEUU mediante una Comisión integrada por científicos, ingenieros y operadores corporativos íntimamente ligados a la estructura del Departamento de Defensa y contratistas privados vinculados con el complejo industrial-militar.

Los informes producidos por la Comisión estudian un ataque EMP de gran altitud (la llamada Bomba de Arco Iris), capaz de producir un apagón con poder similar a la descarga de un rayo (50 mil voltios por metro) y a la explosión de una bomba atómica a unos 700 kilómetros de altura sobre el objetivo.

También se mencionan armas EMP en pequeña escala, con capacidad de dañar áreas específicas como el sistema eléctrico, las telecomunicaciones, la banca y las finanzas, la industria del petróleo y el gas, las infraestructuras de transporte, alimentos y agua, y los servicios de seguridad y emergencia, así como los de gobierno de cualquier país.

El primer informe ejecutivo de la Comisión fue publicado en 2004 con consideraciones bastante generales sobre las posibles consecuencias de la Bomba de Arco Iris sobre EEUU, en el que se califica al ataque EMP de “actividad terrorista” que usa una pequeña cantidad de armamento nuclear para producir un impacto catastrófico en la sociedad.

Los escenarios de colapso electrónico y eléctrico están descritos con prolijidad, y relacionados con algunos desastres naturales y provocados por el hombre que han ocasionado efectos similares en la historia reciente de Norteamérica.

Con la misma vehemencia con que EEUU se preocupa por los ataques electromagnéticos, que analiza como inminentes, el gobierno venezolano denuncia la posibilidad de un ataque con EMP contra el sistema de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, en Guri.

En el informe se hace hincapié en el hecho de que la red eléctrica de EEUU está profundamente conectada a todas las actividades de la sociedad y la economía, como en muchos otros lugares del mundo (incluyendo Venezuela). En EEUU, la distribución de cargas se divide en tres, siendo el estado (petrolero)  de Texas el eje central de una red con 300 millones de usuarios que de ella dependen.

Ello significa que una modesta alteración al sistema eléctrico puede causar un colapso funcional, de consecuencias catastróficas.

Así como se denunció  con respecto al ataque contra la Central Hidroeléctrica Guri, Estados Unidos sostiene que la red eléctrica de su país pudiera ser  atacada “usando información de las operaciones en los sistemas de control”, es decir, debe haber mano interna que asista la operación terrorista.

Es tanta la capacidad de una pequeña arma EMP que, sin el uso de la Bomba de Arco Iris, pudiera tener lugar un ataque a un objetivo preciso en el sistema eléctrico de Estados Unidos que deje sin luz al 70% de su territorio en un abrir y cerrar de ojos.

De hecho, la Comisión admite que un ataque pequeño de EMP puede causar estragos eléctricos y electrónicos similares a los que dejó el Huracán Katrina (2005), que dejó a unas 4 millones de personas sin luz en unos 233 mil km² de EEUU, un área equivalente al del Reino Unido.

Los medios antichavistas han ridiculizado las denuncias de ataques cibernéticos y electromagnéticos en Venezuela, lo que demuestra, o ignorancia sobre las nuevas tendencias de la industria militar con estas tecnologías en el contexto de una nueva “guerra fría”, o que operan como blanqueadores de información y escenario ante unos consumidores de noticias sin ninguna lectura crítica de los hechos.

Ni la Comisión formada en 2001 ni la reciente Orden Ejecutiva de Trump se habían interesado por estas armas, ya sea por las vulnerabilidades propias o por sus prospectivas ofensivas en el futuro.

Pero la carrera armamentística y por el desarrollo tecnológico entre potencias hoy atraviesa por este esquema de armamentos que suena a películas de ciencia-ficción. Y esta industria armamentística forma parte de una dimensión mucho más actual que las mostradas por Hollywood.

La Habana, Julio 29 de 2019

Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

TODAS LAS OPCIONES, MENOS LA OPCIÓN CERO


Jorge Gómez Barata

A principios del mes de abril Estados Unidos sancionó a 34 buques y dos compañías por transportar petróleo a Cuba. Desde entonces la lista ha crecido, agregando embarcaciones, armadores, países bajo cuyas banderas navegan los barcos, firmas comerciales, y aseguradoras.

Tratándose de una isla y del petróleo, semejante cerco naval es letal.

Aunque de otra manera esta situación se enfrentó cuando a fines de la década de los ochenta del siglo XX sucumbieron los regímenes socialistas de Europa Oriental, con todos los cuales Cuba mantenía relaciones económicas, comercio fluido, y acuerdos de colaboración. En 1991 colapsó la Unión Soviética. Todos esos países no solo se apartaron de la Isla, sino que se convirtieron en sus críticos y adversarios, sumándose conscientemente al bloqueo de los Estados Unidos. Fidel Castro lo llamó “Doble bloqueo”.

Además del petróleo faltaron alimentos, entre ellos la leche imprescindible para bebes, niños, y ancianos, y los medicamentos de los cuales los enfermos no pueden prescindir. Entonces se detuvieron los envíos de materias primas, piezas de repuesto, y todo lo demás. La economía cubana entró en caída libre, y los apagones sumaban largas horas. Fidel Castro llamó a la resistencia y el pueblo respondió.

Como paliativos se previeron iniciativas como “ollas colectivas” traslados a pie o en bicicletas, desarrollo de la medicina verde, y otras medidas, tan heroicas como trágicas. Así se instauró el llamado “Período Especial”, una categoría de la nomenclatura militar, concebida para circunstancias de guerra, a la que sin embargo se acudió sin que tronaran los cañones.

De ese modo se llegó a lo que entonces de se llamó “Opción cero”, caracterizada por cero petróleo, que significaba cero todo. Sin petróleo se detenía la industria y la actividad agrícola, cesaba la generación de electricidad, se paralizaba el transporte automotor, aéreo, y ferroviario, era preciso detener las construcciones, afectar las comunicaciones y el bombeo de agua, el funcionamiento de los acueductos, y olvidarse de la recogida de basura. Todo ello tenía un impacto directo sobre el funcionamiento de centros de salud y educacionales.

Una crisis de tales proporciones obligó a medidas extremas, incluso concebir y planificar la evacuación de La Habana, donde sin agua, electricidad, ni comida sería imposible vivir. Ante la tragedia, los amigos reaccionaron y comenzaron a llegar donaciones, ante lo cual Estados Unidos respondió aprobando en 1992 la Ley Torricelli, que entre otras cosas penalizaba los barcos que entraran en Cuba, que luego no podrían hacerlo en puertos de los Estados Unidos. Europa se sumó, y en 1996 introdujo la “posición común” contra Cuba.

Para la pregunta ¿qué hacer? no hay respuestas fáciles, ni puede ser saldada con consignas o llamados. Como se sabe es preciso resistir, teniendo en cuenta que resistir no es sufrir, ni la resistencia es un programa político, sino una eventualidad.

Es preciso movilizar apoyos y conquistar espacios para la denuncia, entre otras cosas promover la convocatoria y encontrar copatrocinios para una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, y buscar barcos, incluso comprándolos a Venezuela, que una vez registrados en puertos cubanos e inscriptos en el Registro Internacional de Buques, naveguen bajo bandera cubana y con tripulaciones propias. Se tratará entonces de naves que no pueden ser sancionadas ni intimidadas.

No hacen falta 30 buques. Maracaibo está a unos a unos mil kilómetros, y se navega por aguas abiertas, donde es posible ofrecer protección a los navíos.

A la vez que se resiste, se movilizan los apoyos y se reiteran las propuestas negociadoras es bueno advertir que todas las alternativas permanecen abiertas, menos la “opción cero”. Allá nos vemos.

La Habana, 29 de julio de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto!