sábado, 24 de agosto de 2019

EL SALVADOR: ¿Qué teme la ANEP de la Cicies?


Rodolfo Cardenal
Noticias UCA  -  22/08/2019

Las grandes gremiales de la empresa privada han adoptado una posición ambigua frente a la corrupción. Por un lado, apoyan “toda iniciativa” que la combata y la erradique, pero, por otro, cuestionan la composición internacional de la comisión propuesta por el Gobierno de Bukele, una condición indispensable para garantizar su independencia y su eficacia investigativa. ¿Qué teme la empresa privada agremiada?

Argüir contra la internacionalidad de la comisión es poner en entredicho su independencia. “¿Qué ganamos nosotros para que una instancia internacional con gente de fuera venga a legislar y venga a juzgar lo que sucede en el país?”, se pregunta retórica y maliciosamente el principal vocero de las gremiales. Se gana en independencia. Indudablemente, El Salvador cuenta con personas intachables, que podrían asumir esa compleja responsabilidad; pero estarían sometidas a presiones muy fuertes e intimidaciones irresistibles, dadas la estrechez de relaciones familiares, profesionales y sociales que nos caracteriza. No podrían actuar con libertad, basados solo en los hechos debidamente comprobados. En definitiva, las gremiales solo aceptarían unos comisionados nacionales con respaldo internacional. La lucha contra la corrupción es una lucha contra respetados y conocidos empresarios, funcionarios, políticos y militares, todos ellos muy poderosos e influyentes.

El cuestionamiento empresarial es malicioso porque la tarea de los comisionados no consiste en legislar ni juzgar, sino en investigar, reunir pruebas y presentar los hallazgos sólidamente fundados en hechos a la Fiscalía para que esta procese a quienes resulten implicados. Aun cuando no hubiera acusación penal, la exposición de las estructuras corruptas, de sus jefes y beneficiarios sería, en sí mismo, un gran bien social. La alusión a las experiencias de Guatemala y Honduras, donde estas comisiones habrían usurpado las funciones de la institucionalidad nacional, según el vocero empresarial, es simplemente falsa. La empresa privada desconoce que en Guatemala los investigadores internacionales catalizaron el incipiente saneamiento de la gestión pública con la investigación de las redes de la corrupción y el respaldo de una Fiscalía muy audaz. La experiencia fue interrumpida cuando el presidente actual apareció implicado. En Honduras, la comisión ha hecho menos, porque no le dieron el mismo espacio.

El otro argumento aducido por las gremiales de la empresa privada es el nacionalismo. “Nosotros ya estamos suficientemente grandecitos y orgullosos de ser salvadoreños para caminar solos”, declaró autosuficientemente su presidente. Los líderes empresariales invocan la nacionalidad como barrera para defender la corrupción. Se conforman con poco. Se dan por satisfechos con el encarcelamiento de un expresidente y sus socios, con otro prófugo, con un tercero fallecido antes de que el proceso judicial concluyera y con unos cuantos funcionarios procesados más a modo de ejemplo que como parte de un esfuerzo por erradicar la corrupción. Se valen de esos hechos para defender que el combate contra la corrupción ha avanzado mucho y que, por tanto, la actividad fiscal salvadoreña es superior a la de los países vecinos.

Irónicamente, la empresa privada propone, como alternativa a la comisión, fortalecer la institucionalidad, algo que no promovió en los largos años de Gobierno de Arena ni se lo exigió al FMLN. Las gremiales de la empresa privada nunca han favorecido una institucionalidad fuerte e independiente, porque entorpecería los sobornos, los fraudes en las licitaciones, la concesión de privilegios, la evasión fiscal y el lavado de dinero. De ahí la trascendencia de la elección de los funcionarios responsables de dicha institucionalidad. Por regla general, son elegidos aquellos que garantizan la impunidad de los corruptos.

La contradictoria postura de la empresa privada agremiada es producto del miedo. La aprensión es razonable, porque, seguramente, puestos a averiguar, muchas de sus exitosas empresas podrían aparecer embarradas por actividades fraudulentas. Con sobrada razón teme el estallido de un escándalo como el de la multinacional brasileña Odebrecht. Hallazgos de esa naturaleza pondrían en entredicho su elaborada imagen de empresarios trabajadores, patrióticos, socialmente sensibles y religiosamente cristianos. No es extraño, entonces, que haya diputados que propongan excluir al sector privado de las investigaciones.

El problema empresarial es que el capitalismo neoliberal es, necesariamente, corrupto, dada su avidez por acumular riqueza. Su voracidad va aparejada con la corrupción. Los grandes capitales transforman su poder financiero en poder político para aumentar el ritmo de dicha acumulación, mediante la corrupción. Esta prospera en la medida en el que poder se concentra. Las privatizaciones del primer Gobierno de Arena, cuya finalidad era revalorizar el capital, son un buen ejemplo. Es voz pública que el proceso estuvo plagado de irregularidades que la institucionalidad no vio. La corrupción crea su propia legalidad. La administración de justicia es un medio complementario para acumular riqueza y para absolver la corrupción de los poderosos.

* Director del Centro Monseñor Romero.

DE LA HISTORIA TERRITORIAL DE ESTADOS UNIDOS


Jorge Gómez Barata

El Tratado de Paris (1783) que selló la independencia de los Estados Unidos de América, firmado por David Hartley a nombre de Gran Bretaña, y John Adams, Benjamin Franklin, y John Jay por Estados Unidos, fijó límites y fronteras sumamente imprecisas.

Al nuevo estado le fueron reconocidos todos los territorios al norte de Florida, al sur de Canadá, y al este del río Mississippi. Fijando el paralelo 31 como frontera entre los ríos Mississippi y Apalachicola, en 1790 al adoptar su constitución, Estados Unidos prescindió de todos los tecnicismos, y no fijó límites fronterizos, tampoco moneda, ni idioma oficial, ni siquiera capital del país.

Pocos países tienen una historia territorial tan rica y diversa como la de los Estados Unidos. Las 13 Colonias Inglesas, a partir de las cuales se formó el nuevo estado, fueron Massachusetts, Nueva Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Maryland, Virginia, Carolina del Sur, Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania, Delaware, y Nueva Jersey. Se estima que en 1775 la población de estas entidades era de unos 2.500.000 habitantes.

A estos fundadores, en un período de 168 años, se sumaron 37 nuevos estados, el primero fue Vermont en 1791, y el más reciente (nadie dice que sea  el último), Hawái en 1959. Es preciso apuntar que la incorporación de nuevos estados no siempre trajo consigo la ampliación del territorio, pues se trataba de entidades que ya formaban parte del país, aunque con otras categorías.

 Las incorporaciones territoriales fueron 2.100.000 km² por la compra de Luisiana, 1.117.845 km² por la compra de Alaska a Rusia, 2,378,539 km² de territorios mexicanos por el Tratado Guadalupe-Hidalgo, y 28.311 km² por la incorporación de Hawái. Así pasó de trece estados originales con poco más de dos millones de kilómetros cuadrados a 50 con una extensión de 9.826.630 kilómetros cuadrados.

Del país también forman parte otros espacios que cuentan con categorías territoriales específicas. Alaska y Hawái se denominan “territorios incorporados”, mientras que Puerto Rico, Guam, Islas Vírgenes, Samoa Americana, Islas Marianas, los atolones Johnston, Midway, y Palmyra, así como las islas Wake, Jarvis, Baker, Howland, Navaz, y el arrecife Kingman, todos en el Océano Pacifico, son territorios “no incorporados”.

En estos espacios, junto con legislaciones locales, rigen las leyes de los Estados Unidos, y aunque sus habitantes no puedan votar en las elecciones federales ni ser elegidos para cargos públicos en Norteamérica, disfrutan de la condición de ciudadanos estadounidenses por nacimiento, y portan pasaportes de Estados Unidos. Antes del Tratado Torrijos-Carter, el Canal de Panamá se asumía como un territorio no incorporado.

Incluso los Estados Unidos se consideran habilitados para ejercer soberanía, aplicar sus leyes, y conceder beneficios en territorios extranjeros que no figuran en ninguna de las categorías reconocidas por la ley, como es el caso de las bases militares. Ya sea que vengan al mundo en una base militar norteamericana en Alemania, Turquía, o Guantánamo, los niños nacen estadounidenses.

A principios del siglo XX, cuando ocupó la isla de cuba, Estados Unidos ejercitó la imaginación y usó su fuerza para establecer un engendro que le permitió controlarla jurídica y constitucionalmente, y convertir en factoría a una república independiente. El instrumento fue la Enmienda Platt, de la cual les contaré luego.

Nadie sabe y pocos comprenden el repentino interés del presidente Donald Trump por adquirir mediante compra a Groenlandia, y en qué condición la absorbería. Tal vez la convierta en “provincia de ultramar” o en un “principado”. Él sabrá. Allá nos vemos.

La Habana, 24 de octubre de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

Gobernador del Banco de Inglaterra: el dólar es demasiado dominante y podría ser reemplazado por una moneda digital


RT   -    24 agosto 2019 15:06 GMT

Una divisa virtual "podría amortiguar la influencia dominante del dólar estadounidense en el comercio mundial", señala el financista británico.

Imagen ilustrativa. Gary Cameron/ / Reuters

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ha afirmado que la dependencia mundial del dólar estadounidense como moneda de reserva es demasiado arriesgada, por lo que una nueva moneda digital debería reemplazarlo.

"En un mundo multipolar, se necesita una moneda multipolar", comentó Carney a CNBC durante la conferencia anual de la Reserva Federal en la ciudad estadounidense de Jackson Hole.

Durante su discurso en el marco del evento, Carney señaló que el dólar había alcanzado un nivel de dominio exagerado que resultó en 10 años de baja inflación y tasas de interés muy bajas, reseña The Guardian. En ese sentido, comparó la situación actual con el fin del dominio de la libra esterlina en los mercados monetarios internacionales hace 100 años.

Una nueva moneda digital, respaldada por un gran grupo de naciones, desbloquearía fondos en dólares que los gobiernos actualmente acumulan como póliza de seguro en tiempos de incertidumbre, sostuvo el banquero, según Carney.

"Amortiguar la influencia dominante del dólar"

Los gobiernos almacenan dólares para asegurarse contra los constantes cambios en la economía de EE.UU., lo que lleva a un aumento significativo en el costo de los préstamos. Una moneda digital "podría amortiguar la influencia dominante del dólar estadounidense en el comercio mundial", aseveró el financista británico.

"Si aumentara la proporción del comercio facturado en [una moneda digital], las perturbaciones en Estados Unidos tendrían efectos secundarios menos potentes a través de los tipos de cambio, y el comercio se sincronizaría menos entre los países", destacó Carney.

Trump responde a China: eleva los aranceles del 25 % al 30 % desde el 1 de octubre


RT  -   24 agosto 2019 09:12 GMT

El Gobierno chino anunció que planea imponer aranceles adicionales a las importaciones desde Estados Unidos por un valor total de 75.000 millones de dólares.



El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha declarado que impondrá nuevos aranceles a bienes y productos procedentes de China como respuesta a las tarifas adicionales a las importaciones estadounidenses anunciadas por Pekín este viernes.

"China no debería haber impuesto nuevos aranceles a 75.000 millones de dólares de productos de los Estados Unidos (¡motivados políticamente!). A partir del 1 de octubre, los bienes y productos procedentes de China por un valor de 250.000 millones de dólares, que actualmente están gravados con un 25 %, están gravados con un 30 %", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Además, los 300.000 millones de dólares restantes de bienes y productos de China, que estaban sujetos a impuestos desde el 1 de septiembre al 10 %, ahora estarán sujetos al impuesto del 15 %, agregó el mandatario estadounidense.

China anuncia aranceles adicionales

El Ministerio de Comercio del país asiático informó este viernes que una serie de aranceles sobre 5.078 diversos artículos de bienes estadounidenses —que van del 5 % al 10 %— entrarán en vigor en dos lotes, el 1 de septiembre y el 15 de diciembre. Las medidas afectarán las importaciones estadounidenses por un valor total de 75.000 millones de dólares.

Con esta decisión de Pekín responde a las acciones similares emprendidas recientemente por Trump. En particular, se trata de la imposición de tarifas del 10 % contra ciertos productos chinos, incluidas las computadoras portátiles y los teléfonos celulares, por valor de 300.000 millones de dólares, que entrarán en vigor el próximo 1 de septiembre.

Por su parte, en respuesta a estos aranceles, el Gobierno chino dejó caer el yuan, medida por llevó al mandatario estadounidense a tildar al país asiático de "manipulador de divisa".

Trump contraataca

Por su parte, el presidente Trump devolvió el golpe con una serie de tuits en los que denunció que su país "ha perdido, de forma estúpida, trillones de dólares con China a lo largo de los años", acusando al gigante asiático de robar su propiedad intelectual".

"¡No voy a permitir que eso ocurra! No necesitamos a China y, francamente, sería justo decir que estaremos mejor sin ellos", agregó el inquilino de la Casa Blanca. En este sentido, ordenó a las compañías nacionales "que comiencen a buscar de inmediato una alternativa a China", con lo que hizo caer los principales índices bursátiles estadounidenses. En particular, mencionó a empresas como FedEx, Amazon y UPS y Post Office.

Asimismo, el mandatario advirtió que va a "responder a lo largo de esta tarde" a los aranceles chinos.

Frente a este 'intercambio' arancelario entre Washington y Pekín, los principales índices bursátiles de EE.UU. registraron fuertes caídas. El índice Dow Jones Industrial Average llegó a perder más de 600 puntos.

Las grandes potencias acuden divididas al G-7 de Biarritz


A las diferencias sobre Irán, Siria o el cambio climático, se añaden la crisis italiana, el 'brexit' y el debate sobre la reincorporación de Rusia al club. El presidente francés y anfitrión de la cita, Emmanuel Macron, fija como objetivo central de la cumbre la lucha contra la desigualdad

EL PERIÓDICO   -  Eva Cantón
París - Viernes, 23/08/2019 | Actualizada 24/08/2019 - 17:15

Macron en una reunión con al Consejo de Igualdad entre Mujeres y Hombres, previa a la cumbre del G-7. / EFE / PHILIPPE LOPEZ

La cumbre del G-7 se abre este sábado en la localidad francesa de Biarritz con el telón de fondo de la división entre las siete grandes potencias –Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido- que suman el 40% del PIB mundial y el 10% de la población del planeta.

Emmanuel Macron, anfitrión del encuentro, quiere renovar la ambición del G-7 en torno al objetivo central de la lucha contra la desigualdad y recuperar el espíritu multilateral con el que surgió en 1975 para abordar la primera crisis del petróleo a iniciativa de otro presidente francés, Valéry Giscard D’Estaing. Pero hoy el contexto internacional es otro.

Rusia y China contestan la hegemonía de las potencias occidentales poniendo palos en las ruedas de los principios democráticos y las fuerzas populistas se abren paso en la vieja Europa mientras del otro lado del Atlántico lo único previsible es la imprevisibilidad de Donald Trump o un nuevo desplante como el del año pasado en Quebec, cuando retiró su firma del comunicado final de la cumbre.

Todo juega en contra de la capacidad del G-7 para responder de forma coordinada a los grandes desafíos globales que la presidencia francesa incluye en su bienintencionada agenda: el aumento de las desigualdades, la protección del planeta, el mantenimiento de la paz y lucha contra el terrorismo.

Las tensiones internacionales, el fantasma de una nueva recesión económica y las diferencias en torno al dossier nuclear iraní, Siria o el cambio climático planean sobre Biarritz.

También será escasa la unidad europea, más allá del eje franco-alemán, teniendo en cuenta que el nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, se ha empeñado en retar a sus socios exigiendo la retirada de la salvaguarda irlandesa en el acuerdo del 'brexit' y que la dimisión del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha abierto una crisis política que podría llevar a Italia a nuevas elecciones.

Así que es previsible que muchos jefes de Estado o de Gobierno acudan a la localidad costera francesa más preocupados por sus asuntos domésticos que por la suerte del planeta.  

Otro debate que se ha colado recientemente podría abrir una nueva fractura: la posibilidad de reincorporar a Rusia al G-8 del que fue expulsada en el 2014 tras la crisis ucraniana y la invasión de Crimea.  Donald Trump apoyará cualquier propuesta que vaya en este sentido, lanzando así una nueva provocación a Europa.

El presidente francés, que se reunió con Vladimir Putin días antes de la cumbre de Biarritz, admite que el diálogo con Rusia es fundamental pero ha reiterado este miércoles que la condición previa e indispensable para que Moscú vuelva al G-8 es que se encuentre una solución negociada con Ucrania sobre la base de los acuerdos de Minsk.

Hegemonía occidental cuestionada

“Vivimos un periodo absolutamente histórico de nuestro orden internacional. Vivimos una crisis muy profunda de las democracias, que es también una crisis de representatividad, de eficacia frente a los grandes miedos contemporáneos: miedo climático, miedo tecnológico, miedo migratorio. Son fenómenos que superan ampliamente el marco nacional”, reflexionaba Macron este miércoles ante la prensa presidencial.

En su opinión, la hegemonía occidental está seriamente cuestionada y quizás esté desapareciendo el orden internacional que desde el siglo XVIII situaba a Occidente en el centro de todas las decisiones. En ese nuevo escenario, Macron considera que el papel de Francia debe ser el de buscar el equilibrio, el de una potencia no alineada que conserve su capacidad para dialogar con todo el mundo.

Además de las cuestiones políticas, el objetivo de la presidencia francesa es avanzar en la lucha contra la evasión fiscal y la imposición de una tasa a los gigantes de internet.

Macron quiere que los dirigentes del G-7 estudien estímulos presupuestarios para relanzar la economía, especialmente la alemana, a pesar de que Berlín es reticente a la medida incluso rozando la recesión.

También cree Macron, en contra de la tesis de Donald Trump, que la política de bajada de tipos de los grandes bancos centrales ha llegado a su límite. Para mantener el crecimiento y el empleo sería conveniente lograr puntos de acuerdo con Estados Unidos para evitar que la guerra comercial con China se extienda a Europa.

El Elíseo pretende renovar el formato del G-7 asociando a grandes democracias influyentes a nivel regional, a socios africanos y a actores de la sociedad civil.  

Escaparate del capitalismo

La ciudad de Biarritz será un fortín tomado por 13.200 policías y gendarmes apoyados por unidades del Ejército encargadas de misiones antiterroristas. El dispositivo se ha diseñado no sólo para garantizar la seguridad de las delegaciones frente a la persistente amenaza terrorista en Francia sino para evitar altercados de orden público dado que en Irún y Hendaya se han convocado contra cumbres para protestar por el modelo económico de los miembros del G-7.

Los alter mundialistas consideran que el G-7 es más un escaparate del capitalismo que una instancia reguladora de los desórdenes mundiales y critican que se marque unos objetivos de cara a la galería que nunca se cumplen, como ha sucedido con las promesas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero o el hambre en el mundo.

La cumbre arranca el sábado a las 20.30 horas con una cena informal de los jefes de Estado y de Gobierno y se clausura el lunes a las 15 horas con una conferencia de prensa del anfitrión y el resto de dirigentes. Ningún comunicado final se ha negociado previamente.

Los temas clave de la cumbre

Desigualdad entre hombres y mujeres. Emmanuel Macron anunció en Naciones Unidas en septiembre del 2018 que la lucha contra las desigualdades sería el hilo conductor de la presidencia francesa del G-7. Para ello, ha asociado a cinco países africanos –Sudáfrica, Burkina Faso,  Senegal, Egipto y Ruanda- y ha lanzado una iniciativa en la región del Sahel. También quiere eliminar la desigualdad entre hombres y mujeres mediante cambios legislativos a nivel internacional, buscando la emancipación económica y luchando contra la violencia de género.

Tasa a los GAFA. La imposición a los gigantes de internet (Google, Amazon, Facebook y Apple) es un tema al que Francia da una especial relevancia. El Parlamento aprobó la medida el pasado julio desatando la ira de Estados Unidos. Donald Trump ha criticado vivamente el gravamen porque lo considera una “estupidez” de Macron, llegando incluso a amenazar con aplicar una tasa a las importaciones de vino francés.

Carta de la biodiversidad. Los jefes de Estado y de Gobierno adoptarán una Carta de la biodiversidad. Una de las prioridades de la presidencia es la protección del clima y el desarrollo de coaliciones para transformar los modos de producir y consumir. También se promoverá un Fondo mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y el paludismo con el objetivo de salvar 16 millones de vidas.

Lucha contra la evasión fiscal. Los ministros de finanzas del G-7 están de acuerdo en reformar el impuesto de sociedades para disminuir el atractivo de los paraísos fiscales y luchar contra la evasión fiscal adoptando un tipo mínimo mundial, una respuesta a los Estados que hacen del 'dumping' fiscal y que priva a los países de ingresos indispensables para financiar sus servicios públicos.