sábado, 28 de septiembre de 2019

NI TAN CERCA NI TAN LEJOS


Chencho Alas

Hace unos cuantos años trabajaba para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que tiene su sede en Washington, D. C. Mi flamante título era de oficial de operaciones financieras asignado al Programa de Pequeños Proyectos cuyo techo de préstamos era $500.000. Me tocaba visitar muy seguido Nicaragua. En la sede de Managua había una secretaria de origen palestino a la que le caía muy bien. No me confiaba de ella y un día le comenté a Luis Buitrago, salvadoreño, lo que estaba sucediendo. Luis me dio un sabio consejo. Me dijo: “Mirá Chencho, trátala como a la serpiente, no te acerques mucho, porque te puede picar, ni tan lejos, porque no sabes lo que está haciendo”.

Esta anécdota me recordó un consejo que me dio un gran arzobispo, Mons. Luis Chávez y González, quien precedió a San Oscar Romero. Solía visitar a Mons. Chávez a la hora del desayuno, hora en la cual tenía más tiempo para conversar, según me había dicho el mismo. En una ocasión le comentaba una conversación que había tenido con el coronel Julio Rivera, presidente de El Salvador. En un momento dado le llamé “mi amigo”. Enseguida Mons. Chávez me dijo: “No le llames mi amigo. No puede serlo. Es militar y es político; su lealtad está con el ejército y con sus intereses políticos. Tengo más de 30 años de ser arzobispo y esa es mi experiencia”.

Traigo a cuenta estas anécdotas, porque creo que pueden servir para reflexionar lo que está viviendo el joven presidente, Nayib Bukele, quien en todas sus acciones políticas actúa como persona pública, no como individuo; representa los intereses del país. Es innegable que un país debe mantener relaciones diplomáticas, condición necesaria para no aislarse y para mantener o acrecentar las relaciones financieras, comerciales, culturales y de cualquier otra índole que favorezca a la población a la que representa. Su comportamiento político, diplomático tiene que basarse en el respeto a la soberanía de su país. Me parece que el acercamiento de Nayib a los gobernantes de los Estados Unidos es de servidor, de mandadero, no de presidente. Desde luego, todo mandadero percibe beneficios a su favor o para bien de otros.

A los pocos días de haber sido elegido presidente, Nayib hizo su primer viaje a Washington, D. C. acompañado de la embajadora norteamericana. Su primera actividad la tuvo con Heritage Foundation, la asociación ultra conservadora que asiste a miembros del congreso y de la Casa Blanca. Cuando los periodistas le preguntaron por qué comenzaba su gira visitando y dando una charla a la Heritage, su respuesta fue muy reveladora: Es el tanque de pensamiento más importante de los Estados Unidos. Con estas palabras claramente indicaba el camino que planificaba seguir.

Luego tuvo una reunión con John Bolton que fungía como secretario de seguridad. La historia de Bolton es muy conocida. Trump tuvo que pedirle la renuncia por sus políticas guerreristas, abiertamente criminales. Terminaba la reunión, Nayib anunció a los periodistas el que iba a cortar las relaciones diplomáticas con Venezuela. No esperó regresar a El Salvador y tener una reunión con su gabinete para discutir el asunto. Actuó claramente como un mandadero: Bolton me pide que rompa relaciones con el país del sur. ¿Por qué? La respuesta es de cajón: porque el dictador Maduro está violando los derechos humanos, tiene sumido a su pueblo en la miseria. Los venezolanos huyen de su país, porque se están muriendo de hambre, no tienen medicinas, son tratados con brutalidad. No hay ninguna consideración del hecho de que Trump ha sometido a Venezuela a un bloqueo económico, comercial y financiero que está ahogando al país.

¿Cuál es la razón del bloqueo trumpiano? No hay que pensar dos veces para dar una respuesta a esta pregunta. Venezuela no sigue, rechaza, las políticas neoliberales del gobierno norteamericano. Esto constituye un delito, atenta contra los intereses del 1% de super ricos norteamericanos. Si la razón fuera la violación por parte de Maduro de los derechos humanos de los venezolanos, Trump tendría que hacer lo mismo con Juan Orlando Hernández que se ha reelegido violando la constitución de Honduras, ha robado, ha hecho del país un narcoestado, ha ordenado el asesinato de oponentes ¿Y qué decir de Bolsonaro, el militar ultra conservador del Brasil? Sobre estos presidentes Nayib no dice nada, no corta relaciones, porque no ha recibido la orden de Washington.

Los mandaderos reciben beneficios y hasta los generan para otros, mientras el señor patrono tenga interés de hacerlo. Estados Unidos como todo imperio usa a las personas, mientras le conviene a sus intereses. Una vez caduca el interés, bota a quienes le han servido. Esa fue la historia de muchos de los militares salvadoreños. Algunos de ellos están en la cárcel. No estoy en contra de la negociación entre naciones. Todo lo contrario, pero tiene que hacerse respetando al país que se representa.

Austin, Tx, 27 de septiembre de 2019