viernes, 18 de octubre de 2019

DE PRESIDENTE A PRESIDENTE


Jorge Gómez Barata

La carta que el pasado 9 de octubre el presidente de Estados Unidos Donald Trump, remitiera a su homólogo de Turquía, Recep Tayyip Erdogán, hecha pública por la periodista Trish Regan de la cadena Fox, ha hecho correr las tintas y probablemente se convierta en un clásico del género epistolar, no por la belleza de su prosa ni la originalidad de sus metáforas, sino por insólito de su contenido y lo brutal de su forma. En tres párrafos y una línea se condensa toda la ordinariez que cabe en 159 palabras.

A su excelencia. Recep Tayyip Erdogán
Presidente de la República de Turquía. Ankara

Estimado señor presidente:

¡Trabajemos en un buen acuerdo! Usted no quiere ser responsable por la matanza de miles de personas, y yo no quiero ser el responsable de la destrucción de la economía de Turquía —y lo seré—. Te he dado una pequeña muestra recientemente con respecto al pastor Brunson.

He trabajado duro para resolver algunos de tus problemas. No decepciones al mundo. Puedes hacer un gran acuerdo. El General Mazloum desea trabajar contigo, y está dispuesto a hacer concesiones que nunca han hecho en el pasado. Confidencialmente te estoy reenviando una copia de una carta de su parte que acabo de recibir.

La historia te mirará favorablemente si resuelves esto de la forma correcta y humana. Pero te mirará por siempre como el diablo si no suceden cosas buenas. No seas un tipo duro. ¡No seas tonto!

Te llamo más tarde,

Sinceramente

Donald Trump

Es difícil creer que los asesores políticos, de seguridad nacional, diplomacia, prensa y relaciones públicas encargados de asistir al presidente, y que intervienen en las comunicaciones de estado, hayan tenido algo que ver con el texto de una epístola insólita que echa en cara favores, amenaza a un aliado y maltrata a un estadista. No es que Erdogán no lo merezca, aunque tanto servilismo hace sentir vergüenza ajena.

Según el portal “Middle East Eye”, funcionarios que se encontraban presentes cuando Erdogán leyó el documento, el mandatario turco, ni siquiera tomó en cuenta la sugerencia de Trump de “Tratar de lograr un buen acuerdo para un alto al fuego en Siria” y, visiblemente molesto, “Arrojó la carta a la basura…” lo cual indica que los términos utilizados le resultaron ofensivos. ¡No era para menos!

No obstante, lo peor es que, según los mismos funcionarios, la orden de ataque a Siria dada por Erdogán el mismo día en que recibió la misiva, “Pueden haber sido la mejor respuesta” en cuyo caso Trump puede haber desencadenado lo que intentaba evitar, lo cual refiere una decisión extremadamente grave, a la esfera de emociones palaciegas.

Probablemente, como a veces ocurre, Trump se convierte en rehén de sus propias palabras y se ve obligado a cumplir promesas y amenazas que profiere sin suficiente asesoramiento o en otros casos mal asesorado.

Es difícil saber si las represalias adoptadas por los Estados Unidos al imponer aranceles del cincuenta por ciento al acero importado desde Turquía, descartar el acuerdo comercial que se negociaba e imponer sanciones por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) a los ministros de Defensa, Hulusi Akar, Interior, Suleyman Soylu, y Energía, Fatih Donmez del gabinete de Erdogán se deben a la invasión a Siria o a la carta.

No me apena Erdogán y cada cual recibe las cartas que merece, pero tomo nota de que la misiva, además de soez ha sido ineficaz. La invasión a Siria por Turquía se ha consumado, el turco no realizó ningún esfuerzo por llegar a acuerdo alguno, le place mostrarse como “tipo duro” ante los más débiles y en cuanto a ser o no un tonto, no se trata de algo electivo. Probablemente la historia juzgará a ambos y no con benevolencia. Allá nos vemos.

La Habana, 18 de octubre de 2019


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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!