lunes, 4 de noviembre de 2019

DEMOCRACIA Y PAZ


Chencho Alas

Uno de los ocho temas que desarrollamos en el Movimiento Mesoamericano por la Paz del cual soy fundador y dirijo, es política. La política es fundamentalmente necesaria para el orden y crecimiento de un pueblo, de una nación. No existe política mala, lo que se da son políticos malos, corruptos, autoritarios o tiranos. El tema lo desarrollamos desde la perspectiva de la paz que definimos como la constante recreación de la armonía entre el cuerpo y el espíritu a nivel personal y comunitario, en un ambiente ecológico, social, económico y político, bueno y bello.

El fruto más valioso que se ha logrado de los largos procesos políticos es la democracia, la cual siempre se ve amenazada por políticos corruptos y por la falta de educación democrática de los pueblos. Desgraciadamente, la palabra política ha sido manoseada hasta la saciedad y por eso muchos rechazan su participación en la misma o se comportan como si pudieran tener una actitud neutral, lo cual es imposible. Ya el famoso filósofo Aristóteles, que vivió en el siglo V antes de Jesucristo, decía que el hombre se define como un zoon politikon, animal político. Política, término griego, se refiere al trabajo de ordenamiento de la ciudad, reconociéndose como la actividad humana que tiene como objetivo la acción de gobernar en beneficio de la sociedad, lo que le corresponde al Estado, el cual se define como “El conjunto de instituciones que ejercen el gobierno y aplican las leyes sobre la población residente en un territorio delimitado, provistos de soberanía interna y externa” (Wikcionario).

La política está regida por los modelos de vida que queremos ordenen nuestras existencias, los cuales pueden ser antropocéntricos, -el hombre es el centro de la naturaleza- y por lo tanto es dueño de ella pudiendo usarla a su conveniencia, o biocéntricos, -la vida es el centro- y, por lo tanto, es el valor supremo. En el campo político, estos modelos están regidos por ideologías cuyo objetivo es determinar cómo la sociedad debe organizarse y funcionar y por el conjunto de valores éticos, principios, doctrinas y símbolos que inspiran y gobiernan a una parte de la sociedad o deberían de gobernarla para lo cual es necesario contar con instituciones ya existentes o que deberían de crearse. Los dos paradigmas obedecen a culturas, espiritualidades y teologías divergentes que generan vertientes políticas si no siempre opuestas ciertamente distintas.

La democracia lo mismo puede darse en un país en donde se tiene pluralidad de partidos o solamente uno, como es el caso de Cuba. La existencia de varios partidos no significa que necesariamente el pueblo tiene una participación activa y determinante, tal es el caso de Estados Unidos en donde se tienen dos partidos pero se hierve el mismo chocolate. Se puede alegar que se tienen elecciones y que el pueblo vota. El voto, si no es tenido en cuenta a la hora de gobernar, constituye una mera formalidad sin contenido.

Los partidos son instituciones concretas que se derivan de las ideologías y tienen varias funciones entre las cuales se pueden señalar las siguientes:

  • Servir de instrumento para la participación política
  • Generar opinión pública
  • Armonizar los intereses entre los diferentes estratos de la sociedad
  • Formar élites políticas sobre las cuales cae la responsabilidad de formular programas con el fin de la ascensión al poder
  • Canalizar las peticiones de la población hacia los poderes establecidos
  • Reforzar y estabilizar el sistema político.

Le toca a cada partido político definir y adoptar la plataforma que lo va a guiar en su quehacer, la cual agrupa los principales retos sociales, políticos y económicos de los cuales se derivan los programas. O sea, se da una secuencia que va de la ideología a la plataforma y de ésta a los programas.

Un ciudadano que quiere la justicia y la paz debe de estar informado críticamente acerca de los partidos existentes en su país, de los objetivos que pretenden llevar a cabo, los cuales obedecen a la ideología en la cual se basan. Es importante también informarse de las personas que los presiden, ya que su pensar y actuar es determinante en la arena política.

La educación e información crítica solamente se logra a través de largas horas, meses y años de diálogo, de lectura, de discusión, de participación organizada en las calles, en medios universitarios, dentro de estructuras de partidos.

La moda en la actualidad es el uso del twit que sirve para el momento, no se proyecta en el futuro por falta de previo análisis, de perspectiva. Ej. La elección de Nayib, quien supo manejar las masas con sus twists. Nayib evadió la discusión interpartidaria, la prensa, la TV. La población está embriagada con la pantalla del celular, la considera un oráculo que hay que seguir, no responde con mentalidad crítica a lo que ve y lee. No se pregunta por la ideología, la plataforma y los programas que alimenta el twit. Como carece de perspectiva, no cuestiona lo que vendrá por falta de conocimientos, de educación política.

Me pregunto: ¿Quiénes están dictando los programas políticos y económicos del gobierno salvadoreño? ¿Será el Departamento de Estado de los Estados Unidos? ¿El embajador norteamericano de turno? Por el momento puedo afirmar que Nayib miente: publicó con pitos y tambores que gracias a sus poderosas relaciones con el gobierno yanqui, había logrado el que los salvadoreños que trabajan en el norte se quedaran por un año más, lo cual es falso. Fue el juez de distrito de EEUU, Edward Chen, quien dictaminó que el gobierno debe mantener el TPS mientras se resuelve una demanda en la corte. Seis países se han beneficiado, incluyendo El Salvador.

Austin, Tx, 4 de noviembre de 2019

EDITORIAL DE LA JORNADA: La sumisión de Bukele


La Jornada, 04 de noviembre de 2019

El sábado pasado, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó la expulsión de todos los diplomáticos venezolanos y les dio plazo de 48 horas para salir del territorio salvadoreño. En un comunicado, justificó la insólita decisión, al afirmar que no reconoce la legitimidad del gobierno de Maduro, que éste realiza violaciones sistemáticas a los derechos humanos y reconoce la legitimidad del presidente encargado, Juan Guaidó.

Los argumentos son de asombrosa puerilidad. Por ejemplo, si el asunto de las violaciones a los derechos humanos pudiera ser tomado en serio resultaría obligado preguntarse por qué El Salvador no expulsa también al cuerpo diplomático chileno, cuyo gobierno ha emprendido una bárbara e injustificable represión contra manifestantes pacíficos y desarmados.

Además, el reconocimiento oficial a un político opositor autoproclamado presidente es un disparate jurídico y diplomático que debilita la legalidad internacional y violenta los principios de no intervención y respeto a la autodeterminación de las naciones.

Como era de esperarse, el mandatario venezolano ordenó en reciprocidad la salida de Venezuela del cuerpo diplomático salvadoreño y acusó a Bukele de asumir el papel de peón de Washington y de suministrar un exiguo balón de oxígeno a la menguante estrategia estadunidense de intervención y bloqueo económico contra el pueblo de Venezuela.

En efecto, la virtual ruptura diplomática entre esos dos países hermanos no es resultado de conflicto alguno en los vínculos bilaterales entre ambos, sino de las presiones de Estados Unidos, tanto directas como por medio de la Organización de Estados Americanos (OEA), orientadas a aislar a Caracas del resto del continente a fin de debilitar política, diplomática y económicamente a la República Bolivariana y realinear a Venezuela en las directrices de la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Con independencia de las consideraciones sobre la complicada situación política venezolana, resulta deplorable desde cualquier punto de vista que el mandatario salvadoreño haya dado la espalda a los intereses del Estado y del pueblo de El Salvador y haya actuado con el único objetivo visible de complacer al gobierno de Donald Trump.

Con ello, Bukele no causa un daño significativo al acosado régimen bolivariano sino que aniquila las expectativas que llegó a generar como gobernante y socava toda posibilidad de que su país logre adquirir una voz relevante en el escenario latinoamericano e incluso en el centroamericano: en lo sucesivo, su administración será considerada un instrumento más de entre los que Washington posee en la región. Por lo demás, el deplorable episodio subraya la necesidad de que los gobiernos del subcontinente actúen con altura de miras, sentido de dignidad e independencia; en cambio, los gestos de sumisión como el protagonizado por Bukele los inhabilitan, en tanto actores propositivos en el ámbito internacional, y neutralizan su autoridad moral para reclamar respeto a su propia soberanía cuando ésta se vea amenazada.

Esas consideraciones debieran ser particularmente atendidas por los jefes de Estado de naciones pequeñas y vulnerables –como El Salvador– que por su misma condición son más proclives a sufrir presiones injerencistas y a sucumbir ante ellas.

Finalmente, el disparate diplomático salvadoreño vuelve a poner en evidencia el nefasto papel de la OEA como fábrica de discursos intervencionistas favorables a Washington y sumamente perjudiciales para las sociedades latinoamericanas. Resulta imperativo impulsar y fortalecer otras instancias regionales, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y concentrar en ellos atribuciones y funciones desempeñadas hasta ahora por el obsoleto, desvirtuado y vergonzoso organismo panamericano.

LA SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS CONTRA EL BLOQUEO YANQUI

Por Pedro Martínez Pírez

El poder de convocatoria de Cuba se puso en evidencia la semana pasada con la masiva concurrencia a dos importantes eventos  realizados en el Palacio de Convenciones de La Habana: el Tercer Simposio Internacional La Revolución Cubana, Génesis y Desarrollo Histórico, y el Encuentro Antiimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo.

Al primer evento asistieron destacados académicos, politólogos, investigadores, docentes y otros expertos de 26 países de América, Asía y Europa, y fueron presentadas 83 ponencias sobre diversos temas, algunos reconociendo la obra de la Revolución Cubana, la vigencia del pensamiento del Comandante Fidel Castro y el papel desempeñado por el pensador dominicano Juan Bosch, quien fue hasta su muerte un gran amigo de Cuba.

Al segundo evento, clausurado este domingo, asistieron más de mil trescientos delegados de 86 países de todos los continentes. Fue un foro extraordinario que reunió a destacadas personalidades y activistas políticos del mundo que dieron un sólido respaldo a Cuba frente al criminal bloqueo de Estados Unidos, exigieron la liberación de Luis Inacio Lula da Silva, injustamente preso en Brasil, y denunciaron la agresiva escalada imperialista y neoliberal que amenaza a nuestros pueblos.

El Encuentro Antiimperialista sesionó en Plenarias y también en seis Comisiones temáticas que abordaron los temas de los desafíos de la izquierda, la importancia de la unidad frente al imperialismo, el libre comercio y las transnacionales, la guerra cultural, el papel de la juventud y la integración de las identidades en la Patria Grande.

En el acto de clausura del Encuentro Antiimperialista se dio lectura a la declaración final en la cual se reafirmó la solidaridad con Cuba frente al bloque yanqui, así como el apoyo y reconocimiento a la Revolución Bolivariana, al triunfo electoral de Evo Morales en Bolivia, se abogó por la independencia de Puerto Rico y por la devolución a la Argentina de las Islas Malvinas.  La declaración reconoce que no habrá desarrollo sostenible sin justicia social, y exhorta a defender el multilateralismo y luchar por alcanzar un mundo unido en su diversidad en el que prevalezcan el respeto y las relaciones de amistad y cooperación.

El cierre del Encuentro contó con dos brillantes intervenciones de los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quienes fueron muchas veces ovacionados por un público entusiasta y combativo que colmó el Salón Plenario del Palacio de Convenciones de La Habana. El primer mandatario cubano agradeció a todos los asistentes por su solidaridad con Cuba, y ratificó la solidaridad cubana con la Venezuela bolivariana y la Nicaragua sandinista. Finalizó Díaz-Canel sus palabras felicitando por sus triunfos electorales recientes, al boliviano Evo Morales y al argentino Alberto Fernández.

Y si trascendental fue para Cuba recibir durante la pasada semana la solidaridad del mundo, muy importante es la que se inicia este lunes pues el próximo miércoles, en la sede de la Organización de Naciones Unidas, la nación caribeña presentará por vigésimo octavo año consecutivo el proyecto de Resolución que debe aprobar la Asamblea General de la ONU reclamando el fin al criminal bloqueo de los Estados Unidos.

El gobierno de Estados Unidos, que no se cansa de agredir a Cuba y renueva constantemente sus medidas anticubanas, las cuales afectan asimismo al pueblo estadounidense y, por su carácter extraterritorial, a todas las naciones del mundo, debe prepararse para recibir esta semana  en la ONU una nueva y contundente derrota diplomática.

El presidente Donald Trump, quien ya enfrenta una creciente oposición interna en los Estados Unidos,  recibirá en la ONU, por vigésimo octava ocasión consecutiva, el reclamo mundial contra su genocida bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba, una pequeña nación antillana que ha resistido con valor y dignidad, a lo largo de casi seis décadas, las embestidas del imperio.

La Habana, 4 de noviembre de 2019