martes, 5 de noviembre de 2019

Fuerzas Armadas de Bolivia velarán por la democracia


Las Fuerzas Armadas de Bolivia emitieron un pronunciamiento a favor de la unidad democrática y el diálogo. | Foto: ABI

Telesur   -   5 noviembre 2019

La institución castrense exhortó a que cese la violencia y prime el diálogo por encima de cualquier diferencia.

Las Fuerzas Armadas (FF.AA.) de Bolivia anunciaron el lunes que están a favor de la democracia y la unidad del pueblo boliviano, en el marco de los llamados del dirigente opositor Luis Camacho contra la democracia del país.

“Ante la coyuntura actual (...) las FFAA velarán por el mantenimiento de la democracia, la unidad del pueblo boliviano y la integridad de nuestra soberanía nacional”, indicó la institución militar en un comunicado.

Las FF.AA., asimismo, manifestaron que el diálogo debe ser el medio para resolver las diferencias en busca de preservar la paz.

"Exhortamos a nuestros compatriotas a que cese la violencia y que prime la racionalidad y el diálogo por encima de cualquier diferencia, preservando por sobre todo la paz y la convivencia entre hermanos", agregaron.

Remarcaron que las estructuras nacionales se debilitan ante actitudes de violencia que se registran en la actualidad.

El cuerpo castrense recordó que está sujeto a las leyes y a los reglamentos militares, y sobre todo es respetuoso de la Constitución.

El canciller de Bolivia, Diego Pary, denunció el lunes, ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), en su sede en Washington, Estados Unidos, que la democracia de su país sufre graves amenazas por grupos fascistas.




Grupos opositores han realizado movilizaciones violentas en rechazo a los resultados de los comicios celebrados el 20 de octubre pasado, que le dieron la victoria al presidente Evo Morales con una ventaja de más de 10 puntos porcentuales sobre su rival más cercano, Carlos Mesa.

Trump por 187


Blog Atilio Boron   -   Nov 2, 2019

Por Atilio A. Boron

La obsesión norteamericana por lograr el anhelado “cambio de régimen” en Cuba recrudeció hasta extremos otrora inexplorados bajo la presidencia de Donald Trump. Si la necesidad de incorporar la isla rebelde a la jurisdicción de Estados Unidos se remonta hasta 1783, fecha de la famosa carta enviada desde Londres por John Adams a las autoridades de las apenas independizadas Trece Colonias urgiéndolas a actuar en consecuencia, el paso del tiempo no hizo sino exacerbar tan maligna pretensión. Máxime cuando el 1º de Enero de 1959 Fidel y sus compañeros consumaron la derrota del sanguinario peón a quien la Casa Blanca le había encomendado el manejo de Cuba como una cercana y muy conveniente posesión de ultramar, un lugar en donde el poder corporativo, el gobierno de Estados Unidos, la clase política y la mafia podían reunirse para urdir  sus planes a cara descubierta y a salvo de las leyes y los ojos de la opinión pública estadounidense. Todo esto fue retratado con maestría en el libro de Mario Puzo, El Padrino II, y en la estupenda versión cinematográfica de su libro.

Pero “en eso llegó Fidel” y todo aquello se vino abajo. Desde ese momento el gobierno de Estados Unidos no cesó de conspirar un minuto contra la Revolución Cubana. La isla “era de ellos” y no toleraron que se la hubieran arrebatado. La frustración y la agresividad fueron acumulándose a medida que la revolución avanzaba y se consolidaba, a escasas noventa millas de sus costas. Para colmo de males era (y es) un pésimo ejemplo porque demuestra que si un país subdesarrollado y escasamente dotado de recursos naturales se libera del yugo imperialista y sus lugartenientes locales puede ofrecer a su población derechos de exigibilidad universal (a la salud, la educación, la seguridad social) que en Estados Unidos son mercancías muy costosas y que no están alcance de todos. Año tras año las tasas de mortalidad infantil de Cuba, comparables sólo a las de los países de mayor desarrollo social en el mundo, son una bofetada a la arrogancia de Estados Unidos y una prueba irrefutable de la inequidad del capitalismo. La osadía cubana, para decirlo con pocas palabras, es inadmisible e intolerable y urge acabar con ella.

Donald Trump -un niño setentón, maleducado, caprichoso y violento- seguramente que “oyó voces” que le decían que esa era su misión en la historia. Fiel a esa alucinación ha lanzado un ataque sin precedentes en contra de Cuba en un vano intento de retornar la isla a su condición neocolonial. Sueña con una nueva “Enmienda Platt”, el  escandaloso agregado a la Constitución de Cuba impuesto luego de la ocupación norteamericana que legalizaba su absoluta sumisión a Washington, y pasar a la historia con una quimérica “Enmienda Trump” que consagre la definitiva anexión de la isla a la jurisdicción de Estados Unidos. El pobre no sabe con quién se ha metido. Rodeado de hampones y de menos que mediocres consejeros piensa que redoblando la agresión contra Cuba hará que su pueblo caiga de rodillas y le jure fidelidad a un personajillo como él. Gyorg Lúkacs decía que un conejo parado en la cima del Himalaya seguía siendo un conejo. Sentado en el trono imperial este animalito también seguiría siendo lo que es. Lo mismo pasa con Trump. Furioso porque es consciente de que la declinación del poderío estadounidense es lenta pero irreversible y porque sabe que en menos de 10 años China superará económicamente a su país (como ya en parte lo ha hecho, con la ventaja que conquistó en la estratégica  tecnología 5G); impotente para poner en vereda al gigante asiático y a Rusia y para jugar un rol arbitral en Oriente Medio luego del fracaso de la aventura imperial en Siria; irritado por  la tímida pero creciente desobediencia y vacilaciones de sus aliados europeos que lo perciben como un déspota impredecible y veleidoso; fastidiado con sus lacayos latinoamericanos que no logran extirpar al “populismo” (Vargas Llosa dixit) de sus países o de presidentes ineptos para sostener el modelo neoliberal sin amenazantes turbulencias (Piñera en Chile, Moreno en Ecuador, o Macri en Argentina) y necesitado de los votos de la Florida para la próxima contienda presidencial se ha lanzado con enfermiza inquina en contra de Cuba. Nada menos que 187 resoluciones aprobó su gobierno para hostilizar a la isla, decretando la aplicación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton que ningún presidente de Estados Unidos había considerado conveniente implementar, hasta una serie interminable de sanciones económicas y restricciones destinadas a sumir a los cubanos en penurias y privaciones con la esperanza de que éstas desatarían un estallido social que pondría fin a la revolución. La lista sería interminable: limitación de los vuelos de aerolíneas estadounidenses exclusivamente a La Habana sin poder llegar a otras ciudades; sanciones para los buque-tanques que lleven petróleo a Cuba o para los mercantes que transporten mercancías desde o hacia la isla, luego de lo cual durante seis meses no podrán amarrar en ningún puerto de Estados Unidos; prohibición de hacer tierra en cualquier puerto cubano a los numerosos cruceros que surcan el Caribe; sanciones a los bancos que intermedien en el comercio exterior de la isla; limitación a las remesas que los cubanos residentes en EEUU puedan enviar a sus familiares; bloqueo selectivo a la importación de medicinas y alimentos; interdicción para alquilar a Cuba aviones que tengan más del 10 por ciento de tecnología o insumos originarios de Estados Unidos y presiones sobre las líneas aéreas para que reduzcan o eliminen de sus itinerarios cualquier ciudad cubana. Todo esto ante la complicidad de los gobiernos de los países europeos, de la Unión Europea, supuesta reserva moral de Occidente y heredera de la tradición kantiana de la paz y fraternidad universales que admiten, cual si fueran republiquetas de cartón pintado (en realidad lo son) la extraterritorialidad de las leyes estadounidenses y la agresión del “Gorbachov americano” -como un muy lúcido amigo cubano lo bautizara- contra todos quienes se opongan a su prepotencia, llámese Cuba, Venezuela o Nicaragua, en Nuestra América. Seguramente que por su ignorancia Trump desconoce la historia de David y Goliat. Los cubanos resistieron sesenta años de bloqueo del Goliat del norte, y resistirán sesenta años más. Aprenderá esta lección en carne propia cuando, en no mucho tiempo, emprenda su viaje sin retorno por el inodoro de la historia.

México responde. Trump ofrece su ayuda a México tras la masacre de una familia de mormones: "Es el momento de hacer la guerra a los cárteles"


RT   -    5 nov 2019 16:24 GMT

El mandatario estadounidense ofreció su apoyo armamentístico para acabar con los grupos del narcotráfico. El presidente mexicano, López Obrador, agradeció el ofrecimiento pero consideró que no será necesario.


El presidente de EE.UU., Donald Trump, ofreció apoyo con armamento a México para librar juntos una "guerra" contra los cárteles de la droga, a raíz de la emboscada y asesinato de una familia mormona entre los estados fronterizos de Sonora y Chihuahua, en el norte de México.

El mensaje de Trump se produjo debido a que los nueve integrantes de la familia asesinados contaban con doble nacionalidad, mexicana y estadounidense. 

"Una familia y amigos maravillosos de Utah quedaron atrapados entre dos viciosos carteles de la droga, que se disparaban el uno al otro, con el resultado de que fueron asesinados muchos grandes estadounidenses, incluidos niños pequeños, y algunos desaparecidos. Si México necesita o solicita ayuda para limpiar estos monstruos, EE.UU. está listo, dispuesto y capaz de involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva", señaló Trump a través de un tuit.

En este sentido, el mandatario estadounidense indicó que, a pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho su parte para contener la violencia de los cárteles de la droga, el país latinoamericano ha quedado rebasado en su capacidad frente a los criminales.

"El gran nuevo presidente de México ha hecho cosas para enfrentar un gran problema, pero los carteles se han vuelto tan grandes y poderosos que a veces necesitas un ejército para derrotar a un ejército", señaló Trump.

También reiteró su ofrecimiento de que EE.UU. y México libren conjuntamente una "guerra" para acabar con el narcotráfico.

"Este es el momento para que México, con la ayuda de EE.UU., libere la guerra contra los carteles de la droga y los borre de la faz de la Tierra. ¡Simplemente esperamos una llamada de su gran nuevo presidente!", añadió Trump.

López Obrador responde al ofrecimiento

Por su parte, López Obrador aseguró que al término de la conferencia de prensa matutina de este martes 5 de noviembre se comunicaría vía telefónica con Trump para informarle sobre la determinación del Gobierno mexicano.

"Es un asunto que nos corresponde a nosotros atender, al Gobierno de México, de manera independiente y haciendo valer nuestra soberanía. Le agradecemos mucho, mucho, al presidente Trump que quiera cooperar y quiera ayudar, pero en estos casos nosotros tenemos que actuar con independencia", dijo. 

Sin embargo, el presidente mexicano no cerró la puerta a la cooperación con el Gobierno de EE.UU. en caso de que existan acuerdos firmados que no pongan en riesgo la soberanía de México. En ese caso, dijo López Obrador, "solicitaríamos ese apoyo que agradecemos", aunque consideró que no será necesario.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. / Jorge Luis Plata / Reuters

Cuando se le cuestionó a López Obrador sobre el ofrecimiento de Trump para "librar una guerra" contra los cárteles, el Ejecutivo mexicano dijo que no coincide en ese planteamiento, pues considera que toda guerra es "irracional" y su administración apuesta por la paz.

"Nosotros en eso no coincidimos", dijo el mandatario mexicano. "No va de acuerdo con nuestras convicciones. Lo peor que puede haber es la guerra", añadió.

Al ser cuestionado sobre la posible participación del FBI (Buró Federal de Investigaciones de EE.UU.) en la investigación del caso, López Obrador señaló que esa parte le corresponde al Gobierno mexicano, del mismo modo en que a EE.UU. le tocó investigar la masacre cometida contra mexicanos en El Paso, Texas, ocurrida en agosto pasado. En este sentido, el presidente mexicano indicó que no permitirá la entrada de agentes extranjeros armados en México, aunque no descartó otro tipo de colaboración con EE.UU.

Por su parte, el canciller de México, Marcelo Ebrard, informó que desde el lunes 4 de noviembre, la Secretaría de Relaciones Exteriores se puso en contacto con la Embajada de EE.UU. en México para atender el caso de la familia asesinada.

Cronología de la masacre

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, ofreció un informe cronológico sobre los hechos ocurridos en Bavispe, en el estado mexicano de Sonora, limítrofe con el de Chihuahua, en el que integrantes del crimen organizado tirotearon una caravana con miembros de la familia LeBarón.

El Gobierno mexicano informó que la caravana conformada por tres mujeres y 14 menores de edad salió de Bavispe a Galeana, Chiahuahua a las 9:30, tiempo local. La emboscada ocurrió a las 13:00 horas. El activista Julián LeBaron solicitó apoyo a la Guardia Nacional y a las 17:00 horas personal militar se trasladó a la zona para iniciar patrullajes. 

A las 19:30 horas, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua envió personal de investigación a la zona, que una hora después inició un operativo de búsqueda. A las 21:05 horas, elementos de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional confirmaron la muerte de cuatro personas (dos mujeres y dos menores de edad), así como siete sobrevivientes. A las 00:05 horas del martes, la Sedena confirmó un saldo de 9 fallecidos y 6 lesionados.

Durazo informó también que hasta el momento existe un detenido, quien portaba una gran cantidad de armas de alto poder y tenía a dos personas amordazadas.

Agregó que "hay avances serios" en la investigación y señaló que "el convoy pudo haber sido confundido por grupos delictivos que se disputan el control en la región".

La familia LeBarón cobró notoriedad en México luego de que en 2009 uno de sus integrantes, Julián LeBarón, se convirtió en activista cuando su hermano Benjamín fue secuestrado y asesinado por el crimen organizado. Posteriormente, otro de sus hermanos, Erick, también fue secuestrado, pero la familia se negó a pagar un rescate.

Julián LeBarón se sumó al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, un movimiento de víctimas de la violencia fundado por el poeta Javier Sicilia tras el secuestro y asesinato de su hijo en el estado de Morelos.

SOLUCIONES NACIONALES


Jorge Gómez Barata

Retorica aparte, a diferencia de Europa donde se avanzó más, las américas no están maduras para la integración económica lo cual requiere rangos de estabilidad y cohesión política regional, todavía distantes. No obstante, el mayor obstáculo para los avances en esa materia es no poder contar con Estados Unidos y Canadá que son las mayores economías de la región.

El único intento en ese sentido fue el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) presentado por Estados Unidos en la Primera Cumbre de las Américas en 1994 cuya declaración aprobada por los 34 mandatarios presentes estableció: “…Decidimos iniciar de inmediato el establecimiento del “Área de Libre Comercio de las Américas” … Asimismo, resolvemos concluir las negociaciones del “Área de Libre Comercio de las Américas" a más tardar en el año 2005…”

El cálculo falló, pues entre 1994 y 2005 en América Latina se produjo una mutación política que cambió la correlación de fuerzas. En 2003 fueron electos presidentes Luis Inacio Lula da Silva y Néstor Kirchner quienes, respaldados por algunos países caribeños, se sumaron a Hugo Chávez que lo era desde 1999 y, en la Cumbre de Mar del Plata en 2005, encabezaron la lucha contra el ALCA y abortaron la idea.

Al margen de las razones que tuvieron los países latinoamericanos para rechazar el acuerdo de libre comercio global, el hecho evidencia que la región no estaba ni lo está hoy lista para cambios económicos de semejante calado. De hecho, aspiraciones mucho más modestas como el MERCOSUR, la Comunidad Andina de Naciones, el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), UNASUR (De la cual se han separado seis países) y la Alianza Bolivariana de Nuestra América (ALBA) de la que Ecuador se dio baja, están lejos de ser empeños integracionistas consolidados.

De cara a estas realidades signadas por enormes asimetrías, la imposibilidad de sumar a las grandes economías hemisféricas, la inestabilidad y la falta de cohesión y voluntad política que, por ahora, impiden la integración latinoamericana, es preciso que los diferentes gobiernos se concentren en la búsqueda de soluciones nacionales y en el perfeccionamiento de los procesos políticos locales.

La volubilidad e inestabilidad política latinoamericana es resultado de la debilidad y el subdesarrollo de las instituciones civiles que impiden la consolidación de los proyectos de desarrollo. Aunque puede haber excepciones, como la de Bolivia, en general el crecimiento económico nacional depende más del sector privado y de la inversión extranjera que de las políticas estales y prácticamente para nada de las asistencias foráneas para el desarrollo.

Entre tanto, mientras la integración no llega, es preciso apostar por las soluciones nacionales, lo cual es responsabilidad de cada país y sus respectivos gobiernos. No obstante, es bueno advertir que el difícil y prolongado camino al desarrollo pasa por la consolidación institucional, en primer lugar, por la democratización, sin la cual el crecimiento económico es difícil y el desarrollo imposible.

En el mundo de hoy, ningún sistema social y ningún modelo político es atractivo para las masas, especialmente para la juventud ilustrada y para los emprendedores que la democracia cuando es real y adecuadamente conducida. Las masas chilenas, engañadas por la democratización cooptada por el pinochetismo, no claman por el retorno del autoritarismo, sino por una genuina apertura la participación y la inclusión.

En las condiciones del mundo, la economía y la cultura global, las naciones que aspiran a alcanzar las altas cumbres, necesariamente deberán disponer de instituciones firmemente establecidas, legitimadas y respaldadas por el pueblo.

El punto de partida para logarlo son sociedades abiertas, plurales, inclusivas y obviamente democráticas. El principio rector es que los países tienen gobiernos y no al revés. La creencia de que los pueblos y la sociedad civil pueden conformarse con mínimos de libertad para que sus gobernantes tengan mucha y de que puede haber sucedáneos o atajos es profundamente errónea. Allá nos vemos.

La Habana, 04 de noviembre de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!