lunes, 11 de noviembre de 2019

Solicitud de México: OEA convoca a reunión urgente por crisis en Bolivia


En un comunicado, la Secretaría General de la OEA, cuyo titular es Luis Almagro, llamó a la pacificación de Bolivia y al respeto al Estado de Derecho.

La Página  -   Agencias  -  11 noviembre 2019 10:19 AM

La Organización de Estados Americanos (OEA) rechazó cualquier salida inconstitucional a la situación en Bolivia y convocó a una reunión de emergencia para abordar la crisis, que ha escalado en la renuncia de Evo Morales a la presidencia del país sudamericano.

En un comunicado, la Secretaría General de la OEA, cuyo titular es Luis Almagro, llamó a la pacificación de Bolivia y al respeto al Estado de Derecho.

«En este sentido, la Secretaría General solicita que en forma urgente se reúna la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, a los efectos de asegurar el funcionamiento institucional y nombrar nuevas autoridades electorales que garanticen un nuevo proceso electoral», señaló.

México solicitó reunión

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, anunció este lunes que pedirá a la Organización de los Estados Americanos (OEA) una “reunión urgente” para evaluar la situación en Bolivia tras la renuncia de su presidente, Evo Morales.

“Vamos a solicitar en consecuencia también reunión urgente de la OEA. Porque a pesar de la gravedad de los acontecimientos, lo que hubo ayer frente al pronunciamiento militar y las operaciones militares, fue el silencio”, dijo el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en la conferencia matutina desde Palacio Nacional.

Ebrard consideró que el artículo más “esencial” que fundó la OEA es “la defensa de las libertades y la democracia”.

“¿Cómo entonces se puede guardar silencio frente a un acontecimiento de esta gravedad?”, continuó Ebrard, y por ello pedirá esta “reunión urgente” del organismo para que se pronuncie sobre la situación en Bolivia.

Recordó que México es “miembro” y estimó que muchos países coincidirán con él en cuestionar el “silencio” de este organismo ante el “pronunciamiento del Ejército exigiendo la renuncia del presidente en turno”.

“Hoy pediremos reunión urgente para tratar este tema porque es una interrupción de la vida democrática de un país”, dijo Ebrard, que afirmó que México está pendiente del tipo de gobierno que se configura tras la renuncia de Morales y buena parte de su equipo.

El canciller reafirmó la postura de México de “reivindicar, demandar el respeto al orden constitucional y la democracia en Bolivia”.

“El presidente de Bolivia electo de acuerdo a la Constitución de Bolivia para terminar su periodo en enero de 2020 es Evo Morales. Él presentó una renuncia para evitar una guerra civil. (…) Estos son los hechos”, remarcó el canciller, quien dijo que México solo verá con “buenos ojos” un Gobierno en Bolivia que “emane de un proceso electoral legítimo”.

Este domingo, la Organización de Estados Americanos (OEA) recomendó la repetición de la primera ronda de las elecciones en un informe y Morales ya había anunciado que los comicios se volverían a celebrar con un órgano electoral renovado, pues el jefe de Estado acordó la destitución de todos los miembros del Tribunal Supremo Electoral.

Pero poco después, y ante las presiones de policías y militares, Morales confirmó su renuncia a la Presidencia después de casi 14 años en el poder, en un video desde algún lugar indeterminado.

Ello tras haber dimitido en cascada la mayoría de su Gobierno, ante la oleada de protestas de las últimas semanas tras las acusaciones de fraude en los comicios del pasado 20 de octubre.

Mártires de la UCA


Miguel Concha

La Jornada   -   9 de noviembre de 2019

Cortesía de la UCA

El próximo 13 de noviembre se cumplen 30 años de la masacre de los seis jesuitas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de San Salvador, y dos de sus trabajadoras, por efectivos del batallón de élite Atlacatl. Se tiene además noticia de que la Corte Suprema de Estados Unidos despeja el camino para extraditar, por fin, al coronel salvadoreño que ordenó su muerte. Ellas y ellos son, Elba Ramos, ama de llaves; su hija adolescente, Celina; Ignacio Ellacuría, rector; Ignacio Martín-Baró, vicerrector y jefe del Departamento de Psicología; Segundo Montes, profesor de teología; Juan Ramón Moreno, director espiritual y ex presidente de la Conferencia de Religiosos de Panamá y Nicaragua; Amando López, profesor de filosofía, y Joaquín López y López, director de los Colegios Fe y Alegría de El Salvador.

En entrevista concedida el pasado 24 de octubre al semanario estadunidense National Catholic Reporter (https://www.ncronline.org), el P. Jon Sobrino S.J., quien venturosamente se libró de ser ejecutado, por encontrarse en esos días en una conferencia de teología en Tailandia dirigiendo un taller sobre Jesús crucificado, recuerda el coraje que le dio el asesinato de las dos primeras personas, pues al fin y al cabo el de los jesuitas en aquellos días era hasta cierto punto previsible, pero el de las dos mujeres inocentes resultaba totalmente inexplicable.

En un mundo entonces políticamente polarizado entre el oriente, ateo y comunista, y el occidente, cristiano y democrático, era muy fácil, en efecto, estigmatizar en bloque a los partidarios de la teología de la liberación como absolutamente marxistas y comunistas. Y un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas (1993) planteaba que el objetivo principal de la agresión era el rector Ellacuría, y que los demás fueron asesinados para eliminar testigos. Recuerdo que entonces la Universidad Nacional Autónoma de México publicó, de manera extraordinaria, en los principales diarios de circulación nacional una esquela en la que subrayaba la saña con la que los soldados se habían cebado contra la cabeza de Ignacio Ellacuría, destruyéndola a culatazos, como símbolo de la aversión que le producía su pensamiento estructural sobre la injusticia y la violencia de la oligarquía salvadoreña. Vano intento por tratar de aniquilar la libertad de pensamiento y el compromiso ético de la inteligencia por la verdad y la justicia, pues hoy en día son muchas las investigaciones que se han venido haciendo para comprender mejor y desarrollar su pensamiento, y muchas de las cátedras e instituciones académicas que, sobre todo en Iberoamérica, llevan su nombre o se encuentran inspiradas por él. Prueba de ello es el libro Ignacio Ellacuría en las Fronteras, coordinado por Óscar Arturo Castro Soto, Luis Mauro Izazaga Carrillo y Helena Varela Guinot, de la cátedra de análisis de la realidad política y social, del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco, que también lleva su nombre, y que próximamente será presentado en varias sedes y exposiciones, dentro y fuera del país.

Como explica Jon Sobrino en el reportaje mencionado, para Ellacuría los males que debían superarse, y que de alguna manera desgraciadamente siguen, eran obvios: pobreza, empeoramiento de la explotación, la escandalosa brecha entre ricos y pobres, la destrucción ecológica, así como la perversión de los avances reales en democracia y la manipulación ideológica de los derechos humanos. Como explican los autores del libro mencionado, para Ellacuría Las violaciones a los derechos humanos son en sí mismas aspectos negativos de la historia y la humanidad tiene que liberarse de ellos. Sin embargo, el proceso de liberación tiene que caminar hacia algo distinto, hacia la utopía de un mundo mejor. Así, la liberación no es la libertad en abstracto, sino el tránsito de una situación negativa a otra positiva en permanente reconocimiento y construcción histórica (p. 11). Por ello, en repetidas ocasiones habló contra la deshumanización, la degradación y la prostitución del espíritu, sobre las cuales se decía y todavía se dice muy poco.

Para Sobrino, como para Ellacuría, su mentor, para sanar a una civilización que está muy enferma, necesitamos de alguna manera el aporte de los pobres y las víctimas. Y por cierto, a propósito de Jesús crucificado, del que se ocupaba Sobrino en Tailandia, mientras sus hermanos eran salvajemente ejecutados, el 15 de octubre pasado, con ocasión del 40 aniversario del Centro de Estudios Sociales y Culturales Antonio de Montesinos, el teólogo español Juan José Tamayo recordaba en un conversatorio que cuando sacaban de su habitación el cadáver de Ignacio Ellacuría, cayó inesperadamente de uno de los estantes sobre su cuerpo el libro de Jüngern Moltmann El Dios crucificado, la cruz de Jesucristo como base y crítica de toda teología cristiana, el cual quedó impregnado con la sangre del rector recién sacrificado. Lo que desde entonces dejó profundamente impresionado a su autor.

LA PROTESTA DE LOS HARTOS


Jorge Gómez Barata

“No supimos entender el clamor por una sociedad más justa”. Aunque esta vez Sebastián Piñera, presidente de Chile, tiene razón, pudo añadir que ni él, ni las élites políticas chilenas se percataron de que el tiempo pasó. Al respecto no es ocioso anotar que no es el primero y, probablemente, no sea el último que incurre en tal omisión.

Chile es el caso de una sociedad cuyas élites, incapaces de imponerse a la dictadura, aceptaron las condiciones impuestas por Pinochet, entre otras cosas por temor a que una apertura efectiva desatara fuerzas de izquierda y derecha que no podían controlar. Por otra parte, la transición cooptada, no afectaba decisivamente sus intereses de clase, preservaba el sistema de los cuestionamientos desde la izquierda más consecuente, y permitía ganar tiempo.

Tal vez democratacristianos, social cristianos, e incluso socialistas, apostaron por consolidar el retorno a la normalidad institucional sin excesivas tensiones ni promesas, establecer un compás de espera, y resolver más adelante cómo deshacerse del legado autoritario de la dictadura, cosa que no resultó, porque cada presidente electo en democracia fue más timorato y políticamente más cobarde que el anterior.

Tampoco hay que culparlos excesivamente, porque según el plebiscito de 1988, realizado para decidir si Pinochet seguía o no en el poder hasta 1997, el 44,01 por ciento voto “SI”, mientras el 55,99 lo hizo por el “NO”. No hay que ruborizarse. Casi la mitad de los electores votaron por la permanencia del dictador. Por añadidura, existió la concesión de que Pinochet continuara como Comandate General del Ejército hasta 1998.

Eso explica por qué las élites políticas chilenas lideradas por los presidentes Patricio Aylwin, Ricardo Lagos, Sebastián Piñera, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Michelle Bachelet que, contando los dos mandatos de Bachelet y Piñera, han cubierto 30 años en la vida política chilena, no se sintieran compulsados a terminar con el legado de la dictadura.
Lo que ocurre ahora, cuando ninguno de los indicadores globales de la economía chilena es falso, y los índices de bienestar son mejores que en cualquier momento anterior, los chilenos son otros y con otras aspiraciones.

La mayoría de los que hoy se manifiestan no forman parte de los sectores que peor viven en Chile, ni habían nacido cuando el golpe contra Salvador Allende, no conocieron la represión de entonces, y llevaban pantalones cortos cuando el dictador cedió su puesto para ir a morir en su cama. Los chilenos que ahora se manifiestan, no buscan un cambio de régimen, y tal vez responderían mejor a un discurso como el de Salvador Allende que a la bazofia que les sirve Piñera.

De alguna manera, lo que sucede en Chile, se emparenta con lo que ocurre en Hong Kong, fenómenos sociológicos imposibles de simplificar, que son al capitalismo periférico contemporáneo lo que los sucesos iniciados en los astilleros de Gdansk y el Sindicato Solidaridad en Polonia fueron al socialismo real, que se replicaron a lo largo de Europa Oriental, donde masas materialmente satisfechas exigieron aquello que a su juicio les faltaba, y que las elites gobernantes habían pasado por alto.

Hans Modrow, último secretario general del Partido Unificado Alemán y presidente del Consejo de Ministros de la República Democrática Alemana, ha dicho que uno de sus errores fue creer que, porque las personas tuvieran más bienes y mayor confort, serían más socialistas.
Cuando se percataron del error era tarde.

Cuando escribí: “Un poco más no basta”, alguien me emplazó: “¿Entonces qué hacer?” No sé, fue mi respuesta. En cualquier caso, averiguarlo no le corresponde a la prensa, sino a los líderes obligados a ser contemporáneos con su presente. Allá nos vemos.

La Habana, 11 de noviembre de 2019

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto!

EL MUNDO SE DEBE MOVILIZAR POR LA VIDA Y LA LIBERTAD DE EVO MORALES


Por Pedro Martínez Pírez

El título de este reporte fue tomado del mensaje enviado al mundo por el Presidente de la República de Cuba, ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien este domingo expresó su enérgica condena a la derecha, que con violento y cobarde golpe de estado, atenta contra la democracia en Bolivia.

Por su parte el Canciller cubano, Bruno Rodríguez, al denunciar el golpe manifestó que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba se solidariza con el Presidente indígena, protagonista y símbolo de la reivindicación de los pueblos originarios de la región.

La radio y la televisión cubanas dedicaron horas de su transmisión dominical a informar sobre la situación en Bolivia, y los televidentes también pudieron seguir los acontecimietos por la señal de la multinacional TeleSur, que tiene amplia difusión en Cuba, y que brindó una magnífica covertura de los lamentables acontecimientos ocurridos en la nación fundada por El Libertador Simón Bolívar.

Varias personalidades cubanas denunciaron el golpe de estado en Bolivia, entre ellas Homero Acosta Alvarez, Secretario del Consejo de Estado, quien afirmó que mediante la violencia y la fuerza impusieron la dimisión del Presidente Evo Morales.

La ministra cubana de Educación, Ana Elsa Velásquez, condenó el golpe de estado así como la violencia desatada contra el pueblo boliviano.

El escritor cubano Abel Prieto Jiménez, Presidente de la Sociedad Cultural José Martí, condenó en forma reiterada el golpe, que calificó como un acto racista y una distorsión vulgar y fascistoide del cristiano. Advirtió el también Director de la Oficina del Programa Martiano que la vida y la integridad física del líder boliviano está en peligro ante la agresividad y los deseos de venganza de los golpistas.

Por su parte el Ministro cubano de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, luego de condenar el golpe de estado en Bolivia pidió una movilización para salvar la vida de Evo Morales.

Inés María Chapman, vicepresidenta del Consejo de Ministros de Cuba, reconoció la obra de Evo Morales, que hizo crecer a Bolivia, y agregó que entristece y avergüenza la traición y el odio, así como la violencia contra los más humildes.

La diputada Yolanda Ferrer, Presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento cubano, exhortó a que se respete la vida de Evo Morales y del pueblo que lo apoya.

El ministro cubano de Economía, Alejandro Gil Fernández, destacó los avances de la economía boliviana durante el mandato de Evo, y advirtió que con la derecha en el poder regresarían las políticas neoliberales para el derroche de los ricos y el sufrimiento de los humildes, algo que Bolivia no merece.

La televisión cubana entrevistó anoche a la doctora Yoandra Muro, jefa de la misión médica de Cuba, quien aseguró que los 701 trabajadores de la salud que integran el contingente están en lugares seguros en los nueve Departamentos de Bolivia en que prestan servicios, y ante la compleja situación que se vive en el país mantienen una constante comunicación con las autoridades cubanas.

La Habana, 11 de noviembre de 2019

Bolivia: Golpe de Estado, venganza étnica, y país en el limbo político


Ollantay Itzamná

Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, semanas antes de concluir su tercer período de gobierno constitucional, fue obligado a renunciar por los grupos violentos de la oposición política y ante la insubordinación policial y militar que le quitaron incluso la seguridad institucional en la ciudad sede de gobierno.

Las protestas callejeras comenzaron incluso antes del anuncio de los cuestionados resultados electorales del 20 de octubre último. Y, en la medida que pasaban los días, las mismas se tornaron altamente violentos contra personas de facciones indígenas, en diferentes ciudades del país.

Simultánea a las violentas protestas sociales (expresamente racistas que torturaron incluso públicamente a autoridades locales, ex funcionarios del ejecutivo y periodistas), la oposición política (junto a los medios de información corporativa) emprendió una campaña viral de estigmatización contra Morales en las redes sociales hasta instalar en el imaginario social boliviano la fijación de: “Evo Morales es el enemigo de la democracia boliviana, debemos destituirlo”.

A la idea de “Evo enemigo de la democracia” se sumaron mensajes religiosos como: “debemos rescatar Bolivia para Cristo”. “La Biblia debe volver al Palacio de gobierno”.

Con las acciones callejeras violentas en contra de los funcionarios públicos (ante la pasividad o permisividad policial), viralizadas en las redes sociales, adornadas con invocaciones religiosas, lograron desmoralizar al gobierno en pocos días.

El factor OEA fue otro de los elementos determinantes para la consumación del golpe de Estado. Este desprestigiado organismo internacional recomendó “nuevas elecciones en Bolivia”.

De inmediato, Morales anunció convocar a nuevas elecciones, con nuevos integrantes del organismo electoral. Pero, ni las protestas urbanas dirigidas por sector de la oposición, ni la Policía Nacional, ni las fuerzas armadas, aceptaron ello. Y así, el 10 de noviembre, Morales fue obligado a renunciar para “resguardar la paz social”, pidiendo a sus oponentes políticos el cese de la violencia contra los humildes e indígenas del país”.

Muy a pesar de la renuncia del Presidente Evo Morales, y del Vicepresidente Álvaro García Linera, las amenazas y acciones violentas contra familiares y viviendas de los funcionarios públicos oficialistas no pararon. Algunos ministros, legisladores, concejales, fueron obligados a renunciar bajo amenaza de castigar a sus familiares.

Las consignas racistas contra Morales y sus correligionarios indígenas continuaron aún con mayor potencia en las calles y en las acciones vandálicas. Quemaron públicamente la bandera oficial de Bolivia que representa a los pueblos indígenas, y colocaron la Biblia en el Palacio de Gobierno. Elementos de la Policía Nacional  y del Ejército, públicamente entre cánticos religiosos “se entregaban a Cristo” y se desprendían de toda insignia oficial que representase al Estado Plurinacional.

Desde la media tarde de, ayer 10 de noviembre, Bolivia subsiste en un limbo político. Los saqueos y protestas en las calles contra el Golpe de Estado se acrecentaron en la ciudad de La Paz, El Alto y Cochabamba. Presidentes de ambas Cámaras legislativas también fueron forzadas a renunciar bajo amenazas contra sus familiares.

La Constitución Política, en su Art. 169º,  establece que ante la ausencia o renuncia del Presidente del Estado, en última instancia, le corresponde asumir esta responsabilidad al Presidente/a de  la Cámara de Diputados. Pero, al momento también esta autoridad fue forzada a renunciar a su cargo. Además, la misma Constitución, en su Art. 161º, establece que la Asamblea Legislativa debe conocer y aceptar la renuncia escrita del Presidente. Situación que tampoco ocurrió aún.

De esta manera, el caos sociopolítico se apodera de Bolivia anunciado quizás el pronto retorno de la intervención norteamericana para restablecer la democracia neoliberal que hace 14 años había sido expulsada de Bolivia por indígenas y campesinos sublevados. Aunque éstos, al momento, aún no determinaron de cómo epilogarán aquella apoteósica sublevación plebeya. 


Ollantay Itzamná
Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos
@JubenalQ

España critica el papel del Ejército y la Policía en la renuncia de Evo Morales


RT   -   11 nov 2019 13:06 GMT

Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores en funciones, espera que se garantice la seguridad tanto de Morales, como del resto de miembros de su Gabinete.

El exmandatario boliviano, Evo Morales. Carlos Garcia Rawlins / Reuters

El Gobierno en funciones de España ha dado la bienvenida "al anuncio del presidente Morales sobre la convocatoria a la repetición de las elecciones generales", aunque lamenta que los comicios anunciados en Bolivia se hayan visto "distorsionados" por la "intervención" de las Fuerzas Armadas y de la Policía, según ha sostenido este lunes Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores en funciones, en declaraciones a los medios.

El político español también ha pedido que se garantice la seguridad tanto de Morales, que dimitió de la Presidencia del país el domingo tras un pronunciamiento militar, como de otros miembros de su Gabinete, para resolver el actual "vacío" de poder.

Posteriormente, después de que las fuerzas armadas del país recomendaran al presidente que dimitiera de sus cargo, Morales accedió a la renuncia, aunque denunció que estaba siendo perseguido para ser detenido ilegalmente y que su vivienda había sido asaltada.