miércoles, 11 de marzo de 2020

Médicos se quitan sus máscaras y muestran el rostro en el cierre del último hospital improvisado para pacientes con coronavirus en Wuhan


RT   -   11 mar 2020 14:12 GMT


Más de 12.000 enfermos de covid-19 habrían recibido tratamiento en esos centros temporales. Su clausura es una señal del descenso en el número de enfermos.

Expertos de China y un equipo de la OMS visitan un hospital en Wuhan (provincia de Hubei, China), el 23 de febrero de 2020.Reuters

El diario chino Global Times ha compartido un video en el que una fila de médicos y enfermeras se deshacen de sus mascarillas y dejan al descubierto su rostro luego del cierre, este 10 de marzo, del último de más de una decena de hospitales improvisados en la ciudad de Wuhan (provincia de Hubei), foco del brote del nuevo coronavirus.

De acuerdo con el medio, más de 12.000 enfermos de covid-19 habrían recibido tratamiento en esos centros temporales. Su clausura es una señal del descenso en el número de enfermos y refleja los esfuerzos de las autoridades sanitarias y de los trabajadores de la salud para controlar la epidemia.



En esa misma jornada, el presidente de China, Xi Jinping, visitó Wuhan por primera vez desde el inicio del brote. El mandatario estuvo en una zona residencial que sigue en cuarentena y recorrió el hospital Huoshenshan, que se construyó a contrarreloj y atiende a pacientes gravemente enfermos por el virus.

La seguridad: sofisma, demagogia, ignorancia


Por Manuel E. Zavaleta*

El ser humano se unió para sobrevivir, en un primer momento; para superar su calidad de vida a continuación y en consecuencia garantizar la continuidad de la especie humana.

Integrado en grupos, se torna comunidad que implica organizarse, esto en la actualidad se manifiesta a través del Estado, elaboración que muestra hasta dónde ha evolucionado el género humano.

El Estado es la mejor forma de obtener seguridad, que implica desarrollo y garantía de futuro. Los conceptos y denominación del quehacer humano han cambiado: deberes, derechos, trabajo, riqueza, solidaridad, justicia. Hoy nos definimos personas, razón de ser de lo que llamamos Sociedad.

Para lograr esa seguridad dentro del Estado es necesario cumplir deberes y sustentar la garantía del goce o ejercicio de derechos, distribuyendo responsabilidades para alcanzar el progresivo afianzamiento de los mismos, que se engloban en el concepto de vida digna.

El trabajo es el medio que privilegia el Estado al declarar (Art. 37 Cn.) que «…es función social, goza de la protección del Estado, y no se considera artículo de comercio… para asegurar a él y su familia las condiciones económicas de una existencia digna», y agrega (Art. 52 Cn.) «Los derechos consagrados en favor de los trabajadores son irrenunciables».

La seguridad es o se logrará, al crear fuentes de trabajo con salarios dignos y no, cerrándolas ni despidiendo por venganza; garantizando los derechos de la población trabajadora y no, privatizándolos en favor de empresas, como las que se adueñan de buena parte de las pensiones, mediante inconstitucional legislación.

La seguridad que pretende el ser humano se logra con acceso a la salud («bien público» -Art. 65 Cn.) preventiva que nos permita ser sanos y no, cerrando programas que la apoyan; es acceso a los servicios de salud hospitalaria de manera universal y expedita y no, atiborrando las bodegas con cajas conteniendo medicamentos, que nada tiene que ver con abastecimiento hospitalario.

La seguridad es tener acceso irrestricto al servicio de agua potable y no,  entregarla a la empresa depredadora. Resulta imposible, sin agua, garantizar la salud. Es, superar la crisis de agua que se sufre y que se ha agudizado los últimos meses, por ello si verdaderamente se actúa en función de la seguridad se debe declarar constitucionalmente como derecho humano y garantizar legalmente su goce.

La seguridad es acceso al sistema de aprendizaje, del conocimiento, de la educación universal y gratuita. Por ello se declara que es «obligación y finalidad primordial del Estado» (Art. 53 Cn.), que debe iniciar a cumplirse logrando un magisterio con la mejor preparación y los mejores salarios y no, reduciendo montos de bonos para funcionamiento y operación de centros educativos.

La seguridad es acceso a la justicia legal, a ser efectivamente iguales ante la ley y en la ley y no, convertirla en arma política. Implica, actuar conforme a los preceptos legales y no, pretender estar por encima o al margen de ellos. Implica debido proceso, judicial o administrativo. Implica garantía de sanción al infractor y resarcimiento a la víctima.

La seguridad jurídica es más que la que exigen los empresarios, es para toda la población: ellas, ellos, niñez, adultez, vejez, adinerados, indigentes, pros y contras.

La seguridad es desarrollar políticas públicas y no, negociaciones ni negocios. Es, desarrollo social y no solo crecimiento económico. Es, políticas de inclusión, que harán desaparecer la necesidad de «negociar con delincuentes», y no, solo acuerdos económicos.

La seguridad es caminar hacia la justa distribución de la riqueza, aportando más el que obtiene más y recibiendo lo debido (necesario) cada quien. Es, de una vez por todas, proscribir la teoría del rebalse y el falaz discurso de que la riqueza la crea la inversión, negando maliciosamente el valor fundamental y superior del trabajo.

La seguridad es respetar el sistema de división de poderes que impone la democracia que informa a nuestro Estado, para el debido control del poder político.

La seguridad es la participación popular, no su manipulación. Es, control social  -de la población a los entes estatales- y no solo aglomeración en la plaza y agitación gritando consignas de odio. Es participación en la toma de decisiones y no solo en la toma de amarga medicina.

Lo anterior es compendio imprescindible para lograr seguridad -social y por ende, pública- y solo si  se gobierna para lograrlo, se puede hablar de estar en función de la población y del futuro.

Por ello, razonar diciendo que hay seguridad porque disminuyen los homicidios es sofisma.

Utilizar la disminución de homicidios como estribillo de propaga es demagogia.

Sostener, creyéndoselo, que la baja de homicidios es sinónimo de seguridad es ignorancia.

Privilegiar el militarismo, el autoritarismo, el populismo electorero, a los millonarios, el secretismo, la represión, el nepotismo, la corrupción, es perverso.

* Abogado