jueves, 9 de abril de 2020

Un experto chino en covid-19 advierte de que hay "una alta probabilidad" de una segunda ola del brote


RT   -    9 abr 2020 00:57 GMT

El doctor Zhang Wenhong pronosticó que "es poco probable" que la pandemia termine este verano y señaló que incluso durará "en gran medida hasta el próximo año".

Imagen ilustrativa. ALY SONG / Reuters

El jefe del equipo de expertos del covid-19 en Shanghái (China), el doctor Zhang Wenhong, ha advertido este miércoles que existe una "alta probabilidad" de que se produzca una segunda ola de contagios a nivel mundial durante el próximo otoño boreal.

Durante una entrevista con el diario Caixin, Zhang pronosticó que es "poco probable" que la pandemia termine este verano y señaló que incluso durará "en gran medida hasta el próximo año".

"En la actualidad, la pandemia ha alcanzado una etapa crítica. A nivel mundial, Europa y EE.UU. no han mantenido un control efectivo por el momento. Sin embargo, en África, América del Sur y la India, donde la economía está menos desarrollada y los recursos médicos son insuficientes, los nuevos casos han aumentado exponencialmente, lo que genera una gran incertidumbre en la lucha mundial contra la epidemia", dijo Zhan, quien también es director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital universitario de Huashan. 

"Hace dos semanas dije repetidamente que es poco probable que la pandemia termine para el verano, que durará en gran medida hasta el próximo año. Desarrollos recientes lo han confirmado. Se espera que el número de casos nuevos en Europa y EE.UU. aumente gradualmente y alcance un punto de inflexión, pero los brotes acaban de comenzar en otros lugares. Suponiendo que pueda contenerse en 3 o 4 meses, será a finales del verano. Pero después de la caída, podría venir la segunda ola. Hay una alta probabilidad de un segundo brote internacional", subrayó el experto.

"China ahora está bajo control"

Asimismo, Zhang señaló que, aunque "China ahora está bajo control", ya que básicamente no tiene contagios locales, el país necesita "planificar el segundo pico de infecciones importadas" e intentar evitar una nueva ola de contagios.

El experto enfatizó que, para lograrlo, China debería de centrarse en tres líneas de defensa: aduanas, comunidades y el control de enfermedades y el sistema hospitalario. De ese modo, todas las personas que lleguen del extranjero deben de ser monitoreadas regularmente y permanecer bajo vigilancia al menos dos semanas desde su llegada.

Por otra parte, Zhang advirtió que no hay que olvidarse de otras medidas que ayudarían a no propagar la infección en el territorio.

"Las empresas que han reanudado sus operaciones deben asegurarse de que sus trabajadores mantengan la distancia social. Las personas deben usar máscaras en público y lavarse las manos con frecuencia. Al comer fuera, las personas deben evitar compartir platos", sostuvo el doctor.

No obstante, el experto opinó que las restricciones chinas no pueden acabar totalmente con el riesgo de importación de contagios, debido a la existencia de casos asintomáticos o de pruebas que den falsos negativos. Zhang comentó que el sistema de control de enfermedades debe de hacer un seguimiento de todas las personas que hayan tenido contacto con pacientes con covid-19, sin que haya ningún punto ciego.

Diferentes tasas de mortalidad

En su entrevista, Zhang explicó por qué las tasas de mortalidad varían en cada país. Según él, las cifras dependen de las prioridades de cada gobierno a la hora de realizar los test y escoger los tratamientos. 

"Si un país prioriza a los pacientes graves en las pruebas y el tratamiento, su tasa de mortalidad será alta. En un país donde las pruebas son más comunes y muchos pacientes leves se someten a pruebas y se ponen en cuarentena en el hogar, la tasa general de mortalidad se reducirá", concluyó el experto y agregó que la tasa de mortalidad también está relacionada "con la carga sobre los recursos médicos causada por una gran cantidad de casos graves".

Estados Unidos desenmascara su egoísmo por equipos médicos


CGTN en Español  -   2020-04-09 11:29 GMT

Nota del editor: El siguiente artículo está tomado de la columna de opinión en idioma chino "The Real Point".

La emisora estadounidense CNN publicó un informe diciendo que el coronavirus ha provocado una "guerra por mascarillas" en una desesperada lucha mundial por buscar protección. Es evidente que a la vanguardia de esta guerra está Estados Unidos.

Desde que estallaron las infecciones en los Estados Unidos, ha habido un brote de noticias en las cuales la única superpotencia del mundo sigue interceptando los suministros médicos de otros países, incluidos los de sus aliados, como Alemania, Francia y Canadá. Andreas Geisel, ministro del Interior del estado de Berlín, lo describió como "un acto de piratería moderna". Desde Europa hasta América Latina, los aliados de los Estados Unidos se quejan de los métodos del "Salvaje Oeste" de Washington en la búsqueda de recursos médicos que son escasos. Una gran cantidad de países, como Alemania y Brasil, ahora están utilizando el ejército para escoltar los envíos.

Además de interceptar recursos médicos comprados por otros países, Washington ha invocado la Ley de Producción de Defensa para evitar la exportación de equipos de protección personal (EPP). Exigió a 3M, un importante productor de respiradores de EE. UU., que enviara sus productos manufacturados desde el extranjero a los Estados Unidos, así como le obligó a dejar de exportar mascarillas fabricadas en EE. UU. a Canadá y América Latina. "Necesitamos las máscaras. No queremos que otras personas las obtengan", dijo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El interés propio nacional de Washington se ha manifestado plenamente en esta pandemia.

"Necesitamos las máscaras. No queremos que otras personas las obtengan", dijo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

La pandemia es un espejo para la humanidad, que refleja el feo egoísmo de ciertos políticos estadounidenses. Además, ha demostrado lo que "Estados Unidos Primero" realmente significa para la comunidad mundial: tanto el orden internacional como los llamados aliados deben servir a los intereses nacionales de Estados Unidos. El periódico francés Le Monde publicó un artículo que señalaba que la pandemia de COVID-19 había creado un nuevo campo de batalla para las relaciones transatlánticas ya cargadas de conflictos.

Además de obligar previamente a sus aliados europeos a aumentar en gran medida sus gastos militares, sancionar a Europa por la cooperación energética normal de este último con Rusia y agitar un garrote de protección comercial en el continente, las acciones de Washington están aumentando la alienación de las relaciones bilaterales. El periódico británico The Guardian señaló: "En muchos aspectos, Estados Unidos y Europa están más separados que en cualquier otro momento desde 1941".

El comportamiento de los Estados Unidos durante la pandemia recuerda lo que dijo el secretario de Estado Mike Pompeo sobre la política exterior durante su tiempo como director de la CIA: "Mentimos, engañamos, robamos". Ahora Washington puede agregar "atracamos" a la lista. Con un amigo como Estados Unidos, ¿quién necesita enemigos?

EL SALVADOR: En alerta ante el abuso


NOTICIAS UCA  -   08/04/2020

Un salvadoreño en cuarentena (18/3/20). Foto Prensa Libre: AFP

Más allá de la ficción (películas, libros, series de televisión), el mundo no se planteaba en serio la posibilidad de enfrentar una pandemia. Fuera de los grupos de especialistas, muy pocos pensaban que un virus podría extenderse globalmente y generar el daño que está provocando el covid-19. La humanidad no estaba preparada para enfrentar adecuadamente una emergencia de este tipo; ni los sistemas de salud estaban listos, ni existían planes de acción claros y atinados. Como consecuencia, se están tomando decisiones sobre la marcha, improvisando. Ello está pasando factura. Los contagios se multiplican por todo el planeta y se ha incrementado la letalidad del virus debido a la incapacidad de atender debidamente a las personas enfermas. El derecho fundamental a la salud es hoy papel mojado en muchos países por falta de inversión en la salud pública.

Gobernar en una situación como esta, inesperada, desconocida, no es fácil. Aunque en El Salvador se han tomado medidas estrictas con mayor antelación que otros países, con resultados que aparentemente son positivos, también se ha actuado con improvisación y con falta de conocimiento. No ha faltado voluntad de tomar decisiones, pero sí capacidad de ejecutarlas bien. Arropado en el objetivo de salvar vidas, en no pocas ocasiones el Gobierno ha actuado deshumanizadamente, provocando sufrimiento y zozobra. La lista de abusos cometidos por las autoridades a lo largo de estas semanas de cuarentena es demasiado larga. Nada justifica que no se atienda la salud de una persona en cuarentena porque sus padecimientos no tienen relación con el coronavirus. No hay ninguna justificación para no informar de inmediato a las personas del resultado de sus pruebas de covid-19. No hay razón alguna para que la gente en los centros de contención desconozca la fecha en la que podrá reunirse con sus familias.

En toda emergencia hay peligro de que se den abusos de autoridad. Pero ese peligro aumenta cuando es el mismo presidente de la República el que anuncia en cadena nacional que se actuará represivamente, utilizando la violencia si es necesario, contra la población que incumpla las medidas decretadas. Que Nayib Bukele afirme que no le importan las quejas por maltrato ni perder popularidad por ello generará sin duda un incremento en los abusos de funcionarios, a todo nivel. Que el presidente dé carta blanca para el uso de la fuerza puede tener consecuencias nefastas y generar graves violaciones a los derechos humanos. La sociedad debe estar alerta a denunciar cualquier tipo de abuso, y debe hacerlo a través de los medios de comunicación si las autoridades no atienden sus denuncias. Por muy dura que sea la situación generada por la emergencia, no se deben alentar ni permitir acciones que ponga en riesgo el bienestar, las libertades y los derechos humanos de los ciudadanos.