lunes, 16 de abril de 2018

LA AGRESIÓN A SIRIA FUE UNA BURLA AL MUNDO


Por Manuel E. Yepe

Un estadounidense amigo mío opina que cuando finalice la presidencia de Donald Trump –no importa cómo concluya-, el mejor recuento habrá de hacerlo en un libro de historietas cómicas (comic-strips) que sería el más hilarante en la historia de Estados Unidos.

Sin embargo, los nefastos efectos en términos de muertes y desgracias que van dejando en personas, pueblos y naciones de todo el mundo las locuras de este payaso no son compatibles con un enfoque festivo de los sufrimientos provocados por este grotesco personaje y su cohorte de halcones.

En estos días, las fuerzas armadas de Estados Unidos han hecho un enorme  ridículo en aras de satisfacer la voluntad de su desquiciado presidente y, de paso, han hecho aparecer como satélites tontos a sus homólogos de Francia y el Reino Unido.

En la noche del 13 de abril esa dispar coalición de potencias lanzó un ataque contra Siria. “Ordené a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lanzar ataques de precisión contra blancos asociados con las capacidades de armas químicas del dictador sirio Bashar al-Assad”, dijo Trump sin poder siquiera justificar la agresión con el testimonio de los expertos de Naciones Unidas encargados de supervisar la prohibición del uso de armas químicas OPAQ que unas horas más tarde debían dictaminar sobre la naturaleza del supuesto ataque del gobierno de Siria contra sus oponentes.

La llegada de estos especialistas estaba programada para el 14 de abril pero el gobierno estadounidense decidió actuar antes, evidenciando su temor por el veredicto de estos especialistas.

Casi un centenar de congresistas republicanos y demócratas estadounidenses, habían enviado un mensaje a Trump insistiendo en que antes de atacar solicitara la aprobación del Congreso. “Comprometer a nuestros militares en Siria cuando no existe una amenaza directa a EEUU y sin autorización oficial previa, violaría la separación de poderes claramente delineada en la Constitución”, decían.

No obstante, Donald Trump, con sus oídos sordos para tantos llamados a la cordura y la legalidad propia e internacional, lanzó sus ataques aéreos contra posiciones militares en Damasco, entre ellos un centro de investigación científica en Barzeh y el Aeropuerto de Al-Domair, en las afueras de Damasco. Hubo asimismo ataques con cohetes  contra el Aeropuerto Internacional de Damasco y el Aeropuerto militar de Mezzeh, entre otros objetivos.

María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, lamentó que el ataque perpetrado contra Siria por EEUU, el Reino Unido y Francia se hubiera llevado a cabo justamente cuando el país árabe tenía una magnífica oportunidad para tener un futuro pacífico.

“Primero probaron contra el pueblo sirio con la Primavera Árabe, luego con el Estado Islámico, y ahora lanzando sus misiles inteligentes sobre la capital de un país soberano, que desde hace muchos años intenta sobrevivir en medio de la agresión terrorista,”, comentó Zajárova.

Tanto el presidente francés Emmanuel Macron, como la primera ministra británica, Theresa May, formularon declaraciones de apoyo a la barbarie desatada por Trump.

Lo singular de estas declaraciones es que todas parten de una hipotética atribución a EEUU y las dos vetustas ex metrópolis coloniales europeas para intervenir en los asuntos internos de Siria, nación que es miembro soberano de las Naciones Unidas.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseguró que el presunto ataque químico en la localidad siria de Duma, que sirvió de pretexto para el inicio de la operación militar contra Damasco fue un montaje y aseguró que tiene datos irrefutables que lo confirman.

Cuando se fueron conociendo los primeros detalles acerca de los efectos de la ilícita agresión, miles de  habitantes de la capital siria salieron jubilosamente a las calles para manifestar su apoyo al presidente Bashar al Assad, quien tranquilamente había llegado poco antes  a sus oficinas en el centro de Damasco.

La televisión siria transmitió en vivo las demostraciones de la población que, con banderas sirias y dando palmas, mostraba espontáneamente su orgullo patrio por la actuación de los militares sirios que, por sí mismos, contando con el moderno equipamiento militar de última generación aportado por  las fuerzas solidarias rusas, habían podido asumir con éxito la defensa de su país frente a la agresión imperialista directa de Estados Unidos que posee el mayor arsenal de armas atómicas, químicas y otras de prohibidas, y por tanto carece de  derecho moral para culpar a otros países.

Fue una acción unilateral, al margen del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una flagrante violación de los principios del Derecho Internacional y de la Carta de la organización mundial. Fue un grosero atropello contra un Estado soberano que, pese a que solo dejo tres personas heridas, no puede sintetizarse en un simple cuadrito de un libro de tiras cómicas sobre la pintoresca actuación de un excéntrico presidente.

La Habana, Abril 17 de 2018

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

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