jueves, 8 de noviembre de 2018

Hijos de emigrantes, hijos de Estados Unidos


Jorge Gómez Barata

Aunque a la fuerza, los africanos están entre los primeros emigrantes llegados a Norteamérica. Su viacrucis comenzó cuando fueron llevados por corsarios a la colonia británica Virginia en 1619, un año antes de que los peregrinos del Mayflower desembarcaran en Massachusetts. En 1860, previo a la Guerra Civil, había en Estados Unidos más de cuatro millones de esclavos.

Por distintas razones, entre la proclamación de la independencia 1776 y el inicio de la Guerra Civil en 1861, con diferentes grados de intensidad se desplegó un debate nacional en torno a la esclavitud sin que pudiera llegarse a un consenso acerca de la abolición de esa nefasta práctica. En 1857 la Corte Suprema de Estados Unidos determinó que los esclavos eran propiedades y no ciudadanos.

En 1863, en medio de la guerra, usando sus facultades ejecutivas, Lincoln declaró libres a todos los esclavos, proclama que obviamente fue ignorada por los once estados que se habían separado de la Unión, cuya derrota en 1865 facilitó la promulgación de la Decimotercera Enmienda que abolió la esclavitud en los Estados Unidos.   

Los afronorteamericanos, tanto los importados desde Africa o llevados clandestinamente desde otros mercados, que entonces superaban los cuatro millones, dejaron de ser esclavos, pero debido a lo parco del texto, ello no significó que se convirtieran en ciudadanos y obtuvieran otros derechos.

Debido a torcidas interpretaciones, la 13º Enmienda no impidió que, en los estados del sur, mediante leyes segregacionistas, se estableciera la doctrina de “iguales, aunque separados” una modalidad de apartheid que dio lugar a la segregación racial que estuvo vigente hasta 1965.

Las circunstancias imperantes y lo parcial de las soluciones, determinaron la necesidad de la Decimocuarta Enmienda adoptada en 1866 que anuló el fallo de la Corte Suprema que, en 1857, en el juicio “Dred Scott vs. Sandford”, había decidido que ningún individuo de descendencia africana, esclavo o libre, podía ser ciudadano. La Enmienda fue categórica: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de los Estados Unidos…”

Por su letra y por su espíritu, la 14º Enmienda trascendió la problemática de los esclavos, benefició a todas las minorías, estableció que los nacidos al amparo del clima de libertades y derechos vigentes en los Estados Unidos disfrutarían de la condición de ciudadanos y en su territorio todas las personas recibirían protección igualitaria.

Por razones difíciles de establecer, la magnífica legislación que dio a los negros, indocumentados, incluso a visitantes derecho a la presunción de inocencia, el debido proceso, libertad para expresarse y otras prerrogativas avanzadas, pasó por alto el derecho al voto, lo cual hizo necesaria la 15 Enmienda, introducida en 1870.

Todavía en 1898 estando vigente la ley que prohibía la naturalización de los chinos radicados en los Estados Unidos, lo cual se hacía extensivo a sus hijos, la Corte Suprema, en el caso de “Estados Unidos contra Wong Kim Ark” sentenció que una persona nacida en los Estados Unidos de padres chinos, es por derecho ciudadana de los Estados Unidos.

Conviene recordar que Estados Unidos es el país desarrollado con mejor salud demográfica porque su población crece constantemente, a ritmos aceptables, los reemplazos impiden el envejecimiento poblacional, todo lo cual se debe, sobre todo, a la emigración predominantemente de jóvenes en edad reproductiva y al hecho de que al nacer sus descendientes son estadounidenses por nacimiento, así desde el primer aliento se integran a un país donde no nacieron sus mayores, pero es su patria.

Colin Powell, hijo de jamaicano comandó las fuerzas armadas de los Estados Unidos en su calidad de Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor, Janet Jagan, nacida americana fue presidenta de Guyana, Barack Obama hijo de un emigrante en primera generación fue presidente, y Nike Haley que pudiera ser la próxima mujer candidata a esa dignidad, lo es de un hindú, Michelle Obama, quien quizás le dispute el cargo, desciende de esclavos.

Los hijos de emigrantes son también hijos de los Estados Unidos. ¡Esa es América! Alguien debe avisarle a Trump.  Allá nos vemos.

La Habana, 07 de noviembre de 2018

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