viernes, 13 de abril de 2018

POR LOS SERVICIOS PRESTADOS


Jorge Gómez Barata

La desconsideración conque las autoridades judiciales y el gobierno “de facto” de Brasil han tratado el expresidente de Luis Ignacio Lula da Silva me ha impresionado, casi tanto como la escasa capacidad del Partido del Trabajo para la movilización social y la frívola indiferencia de amplios sectores de la sociedad brasileña. 

Esas circunstancias me han recordado cuando en 1974, apenas asumir el poder, el presidente Gerald Ford, un afortunado congresista que fue vicepresidente y presidente de los Estados Unidos, sin haber sido electo para ninguno de esos cargos, emitió la orden presidencial 4311 mediante la cual concedió a Richard Nixon, que había dimitido, el perdón por cualquier delito cometido durante su gestión. Obviamente se refería al escándalo Watergate y a las felonías asociadas a aquel hecho como fueron los de perjurio y obstrucción de la justicia.  

Las élites políticas liberales y la opinión pública de los Estados Unidos fueron sumamente críticas de aquella decisión y la izquierda internacional, con razón aprovecharon para poner en solfa al sistema político y judicial de los Estados Unidos. No pocos analistas de entonces consideraron que, con aquella decisión, Gerald Ford cavó su tumba política y por ello, en 1976 perdió la elección presidencial frente a Jimmy Carter.

Luego, he tenido ocasión de conocer comentarios acerca de que aquella jugada fue parte de la sucia trama de Watergate y que probablemente se trató de un pacto de conveniencias. Con la renuncia de Nixon, Ford accedía a la presidencia y haciendo uso de las conocidas “facultades ejecutivas” lo indultaba, como en realidad ocurrió. Dado la reserva con que se pudo haber actuado, no tengo como y probablemente no los tenga nadie, elementos para afirmar o negar la especulación. Conociendo a Nixon no lo dudaría, aunque Ford carece de tales antecedentes. 

En estos días en que he meditado y escrito sobre el caso de Lula, por quien he sentido siempre simpatía, admirándolo como al líder de condición humilde, sin amplias experiencias políticas anteriores ni estudios que lo capacitarán para las tareas que con moderación y altura desarrolló exitosamente, me he preguntado si los servicios prestados al pueblo y la nación no son atenuantes más que suficientes para exonerarlo de cualquier error menor que hubiera cometido en su gestión.      

Más allá del aspecto ético del entuerto judicial, el gobierno y el Tribunal Federal Supremo Brasileño, pudieron ser consecuentes con el acusado, considerar los servicios prestados al país como atenuante y ahorrarle a la nación un escandaloso proceso, con el cual nadie gana. Probablemente se esté castigando a un inocente o penalizando con desmesura a un hombre que prestigió al país y quizás porque es humano, pudo cometer errores, que no comprometen su integridad como es habitar un apartamento que no le pertenecía.

Salvando enormes distancias, hoy considero que Gerald Ford fue más sensato y más valiente y a sabiendas de que el perdonado era culpable, cosa que el propio Nixon había reconocido al renunciar a la presidencia para evadir el impeachement, no sometió a la sociedad norteamericana al estrés de un interminable proceso, no creó el precedente de poner tras las rejas a un expresidente que de todos modos era ya un cadáver político y de paso, a su manera, trató de preservar la dignidad de la presidencia, un cargo de vital importancia para el funcionamiento del sistema político.

No tengo el propósito de juzgar a Nixon ni elogiar a Ford, sino de utilizar la anécdota para ilustrar actitudes desconsideradas y hechos donde la justicia es utilizada como instrumento de venganza. En Brasil donde confunden cárcel y venganza con justicia, faltó coherencia. Allá nos vemos.

La Habana, 12 de abril de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto!  Al reproducirlo Indicar la fuente.

Moscú: "Tenemos datos irrefutables de que el incidente en Duma fue un montaje de un país rusófobo"


RT  -   13 abr 2018 12:55 GMT

EE.UU. quiere "aguantar al otro lado del océano", mientras continúa la desestabilización de Oriente Medio, ha criticado el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.


Rusia tiene "datos irrefutables" de que el incidente en la localidad siria de Duma fue un montaje, ha afirmado el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. "Tenemos datos irrefutables de que se trató de una nueva puesta en escena y en ella participaron los servicios secretos de uno de los Estados que se desvive por estar en la vanguardia de la campaña rusófoba", ha expresado Lavrov.

Lavrov ha agregado que los expertos rusos que examinaron el lugar del supuesto ataque no hallaron "ninguna confirmación del uso de armas químicas". Al mismo tiempo, ha subrayado que los técnicos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas llegarán probablemente a Damasco la mañana de este sábado para llevar a cabo su propia investigación.

Asimismo, el ministro ha expresado la esperanza de que "nadie se atreva a nuevas aventuras en Siria siguiendo el escenario libio o iraquí".

Sin embargo, el jefe de la diplomacia rusa ha advertido que incluso los "excesos menores" podrían enviar nuevas olas migratorias a Europa y tener otros efectos "innecesarios tanto para nosotros como para nuestros vecinos europeos".

Estas consecuencias "solo pueden alegrar a aquellos que están protegidos por el océano y cuentan con aguardar mientras continúan los esfuerzos para agitar toda esta región con el objetivo de seguir promoviendo sus proyectos geopolíticos".

Lavrov ha declarado que el Ministerio de Exteriores ruso espera continuar sus contactos con el Departamento de Estado de EE.UU. y su futuro dirigente, Mike Pompeo. No obstante, ha subrayado que estos "tienen que ser contactos entre diplomáticos, y esto significa que es necesario utilizar métodos diplomáticos, que no incluyen ni ultimátums ni amenazas".

Al responder una pregunta sobre el informe de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), el jefe de la diplomacia rusa ha lamentado que políticos como su homólogo británico Boris Johnson "han intentado de nuevo tergiversar la verdad" al opinar que la declaración de ese organismo "significa que apoyan todas las conclusiones británicas, incluido 'highly likely' ['altamente probable' en inglés]", en referencia a la expresión que empleó la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, respecto a la supuesta culpabilidad de Rusia.

"Quiero subrayar que la OPAQ únicamente ha confirmado la composición de la sustancia. En la parte cerrada del informe se cita su fórmula química detallada, pero no se menciona ningún nombre concreto", ha precisado Lavrov.