miércoles, 2 de mayo de 2018

Persiguen a Trump nuevas denuncias en su contra


Radio Rebelde  -  2018-05-02 12:36:32 / web@radiorebelde.icrt.cu

Harold Bornstein, fue médico de Donald Trump antes de ser presidente de Estados Unidos.

Las denuncias siguen persiguiendo a Donald Trump, con las acusaciones vertidas este miércoles por Harold Bornstein, quien fue médico del presidente de Estados Unidos, antes de que llegara al poder.

En una entrevista con la cadena de televisión NBC News, Bornstein denunció que su oficina fue "saqueada" el año pasado por personas cercanas a Trump, para incautarle informes médicos del magnate.

Bornstein citó concretamente al entonces funcionario de la Casa Blanca Keith Schiller, quien durante mucho tiempo fue guardaespaldas de Trump, y se presentó en la oficina del médico junto al abogado de la corporación del multimillonario, Alan Garten y de una tercera persona No identificada.

El doctor afirmó que los tres crearon mucho caos y aseguró haberse sentido “violado, asustado y triste” durante lo que describió como un “saqueo” de su oficina.

Preguntada al respecto durante una conferencia de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, restó importancia al incidente y negó que fuera un “saqueo” .

Sanders precisó que la Unidad Médica de la presidencia tomó posesión de los informes médicos de Trump en posesión de Bornstein, como parte de un procedimiento estándar bajo un nuevo mandatario.

No obstante, Bornstein presentó el incidente de febrero del 2017 como una venganza de la Casa Blanca, porque se produjo dos días después de que él asegurara en una entrevista que le había recetado a Trump durante años un medicamento para estimular el crecimiento del cabello.

Según Bornstein, él estaba tratando de convencer a la Casa Blanca de que debería ser el médico de Trump también como presidente, pero después de conceder esa entrevista, recibió una llamada de una veterana asistente del magnate, Rhona Graff, quien le dijo que se “olvidara” de ser el doctor del mandatario.

Bornstein afirmó que ha decidido revelar ahora ese episodio porque se ha enterado de que Ronny Jackson, el galeno de la Casa Blanca durante los tres últimos presidentes, ha dejado de ocupar ese cargo, después de ser acusado de beber en el trabajo y recetar medicamentos sin control.

Harold Bornstein fue el doctor personal de Trump durante más de tres décadas, y se hizo controvertido durante la campaña electoral de 2016 al asegurar en tono hiperbólico que, si su paciente ganaba las elecciones, sería el individuo más sano jamás elegido para la Presidencia.

Después de que en el 2016 reconociera que escribió el dictamen cinco minutos y que tal vez exageró para contentar a la campaña del magnate, Bornstein aseguró ahora en una entrevista con CNN que Trump dictó toda la carta.

La insistencia de Trump durante la campaña en que Clinton No estaba en condiciones físicas y de salud como para ser presidenta, hizo que el asunto se convirtiera en un tema del debate electoral, y de ahí la importancia de la evaluación de Bornstein, el médico personal del magnate por más de treinta años.

Por entonces, Trump se ufanó de haber sido bendecido con grandes genes, y acabó convirtiéndose en el presidente de mayor edad de la historia de Estados Unidos.

Pero en medio de especulaciones sobre su salud mental, Trump pasó por un examen médico en enero de este año, cuya conclusión fue que el mandatario No tenía ningún problema en cuanto a sus capacidades cognitivas o funciones neurológicas.

La evaluación fue hecha por el entonces médico de la Casa Blanca, Ronny Jackson, el mismo que ha dejado de ocupar ese cargo después de ser acusado de beber en el trabajo y recetar medicamentos sin control.

(Noticiero Nacional de Radio)

Revelan quién es el mayor enemigo de EE.UU. (y no es Rusia ni China)


RT  -   2 may 2018 05:10 GMT

El exministro de Exteriores de Dinamarca, Joergen Oerstroem Moelle, advierte que el país norteamericano se acerca al 'default' técnico.

Imagen ilustrativa. Pixabay / NikolayFrolochkin

El principal enemigo de EE.UU. no es Rusia ni China, sino su deuda, según afirma el exministro de Exteriores de Dinamarca Joergen Oerstroem Moelle, actual miembro senior del Instituto ISEAS–Yusof Ishak de Singapur, en su artículo publicado en The National Interest.

De acuerdo con el exministro, EE.UU. se acerca al 'default' técnico. Así, según los últimos datos de la Oficina Presupuestaria del Congreso, la carga de intereses estadounidense constituye un 1,6 % del PIB, lo que equivale un 9,4 % del ingreso federal. Sin embargo, incluso en el escenario más optimista, en 2022 la cifra podría ser de un 2,7 % contra un 16 % respectivamente. 

Moelle considera que la compleja situación podría ser resuelta mediante dos opciones. Una solución es cortar gastos obligatorios, mientras que la otra consiste en el aumento de los ingresos fiscales. No obstante, sostiene Moelle, ambas iniciativas serán bloqueadas por el Congreso. 

Sin embargo, se nota que tarde o temprano EE.UU. podría recurrir a una reestructuración de la deuda con ayuda de China o Japón, que poseen 1,2 billones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense.

Políticamente, EE.UU. "perderá"

Moelle opina que si China está de acuerdo en convertirse en acreedor de EE.UU., las dos partes saldrán ganando, ya que ambas economías solo pueden "prosperar en tándem".

China no está interesada en que la economía del país norteamericano se debilite, ya que necesita a EE.UU. como mercado para sus exportaciones. Por su parte, EE.UU. está interesado en seguir operando en los mercados chinos, donde las compañías multinacionales estadounidenses obtienen "grandes beneficios". 

No obstante, desde el punto de vista político, EE.UU. saldrá políticamente como "perdedor" debido al hecho de que la "antigua superpotencia económica" debería "pedir ayuda" para cobrar sus deudas, que han aumentado "imprudentemente" en las últimas décadas.

DESNUCLEARIZAR, Y LUEGO ¿QUÉ?


Jorge Gómez Barata

El encuentro entre los líderes de Corea del Norte y del Sur y su compromiso respecto a las armas nucleares, ha puesto en circulación el término desnuclearización, una especie de dejación de armas atómicas que, aunque restaría apenas unas diez ojivas atómicas, cantidad insignificante respecto al arsenal mundial de unas 15.000, señala un precedente único.

De acceder a desarmarse, Corea del Norte sería el único caso confirmado de un país que renuncia a las armas nucleares después de haberlas poseído. No obstante, es más significativo el caso de Corea del Sur, que renuncia a ellas sin haberlas poseído nunca.

¿De qué se trata lo acordado? ¿Cómo puede un país desprenderse de armas que no tiene? ¿Acaso Corea del Norte depondrá su política nuclear a cambio de nada?

En el consenso para desnuclearizar la península coreana, en lo que alude a Corea del Sur, está presente un elemento subjetivo, contenido en la promesa de un ajuste estratégico en la alianza con Estados Unidos, que le provee de protección nuclear frente a Corea del Norte. En la medida en que el peligro de ataque nuclear norcoreano deja de existir, la promesa de protección se vuelve ociosa.

 Al respecto, no se trata de una novedad, sino del esquema de “sombrilla nuclear” que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se aplicó a Japón, Alemania, y a los países de la OTAN que no poseían esos recursos frente a la Unión Soviética. Lo nuevo es que, al acordar la “desnuclearización”, Corea del Sur de modo explícito pudiera renunciar a esa protección, al menos en lo que a Corea del Norte se refiere, cosa que ningún país ha hecho. 

El enroque es más complicado porque puede comprometer la presencia militar norteamericana en Corea del Sur, y la frecuente presencia en sus puertos y bases aeronavales de buques y aviones portadores de armas nucleares, todo lo cual obliga a un reajuste de los efectivos en Japón, el Océano Pacifico, el mar Amarillo y por supuesto Hawái.

Por otra parte, resulta obvio que los avances esbozados en el encuentro entre los mandatarios de Corea del Sur y del Norte, pueden ser el antecedente para la reunificación nacional, máxima aspiración de las administraciones y los pueblos de ambas partes, lo cual quizás de lugar al surgimiento de un poderoso estado, cuya economía tendría un impacto global. Una Corea reunificada no será nunca una amenaza, aunque si un elemento clave para los equilibrios geoestratégicos en la región.

Corea del Sur y del Norte, el único de los países divididos como consecuencia de la II Guerra Mundial y que aun soporta ese estatus, parece estar a punto de superar esa situación y avanzar en la dirección correcta. Enhorabuena las novedades sin excesos de optimismo. Luego les cuento otros detalles. Allá nos vemos.

La Habana, 01 de mayo de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo indicar la fuente. 

Cuando los revolucionarios lloran en la tumba de su verdugo


Ollantay Itzamná

Tomada de Internet

La nota pública de condolencia y solidaridad enviada por la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) a los familiares del difunto ex Presidente Álvaro Arzú, firmante de los incumplidos Acuerdos de Paz (1996), evidencia que no existió enemistad alguna entre la opulenta oligarquía y la cúpula de los grupos guerrilleros que capitularon ante Arzú.

La URNG articuló a los cuatro grupos guerrilleros existentes en Guatemala en 1982. En 1996 firmó los Acuerdos de Paz con Arzú y su ejército, luego de 36 años de guerra interna que segó más de 200 mil vidas. En 1999 se constituye legalmente en partido político bajo el mismo nombre. Desde entonces, jamás dejó de tener diputados en el Congreso de la República, y en algunas ventanillas del Estado que lo derrotó.

Este partido político que monopolizó el discurso y privilegios “de izquierda” nacional por casi dos décadas, jamás se opuso a la implantación del sistema neoliberal en Guatemala. Más por el contrario, sus diputados en el Congreso de la República apoyaron, con sus votos y/o abstenciones, diferentes políticas de privatización y/o endeudamiento del país. Hasta ganarse el apelativo popular de izquierda neoliberal, junto a las otras representaciones de izquierda.

En una entrevista, en 2013, el único Diputado Carlos Mejía, de la URNG, ante mi pregunta de por qué no apoyaban a los movimientos indígenas que exigían el debate y revisión de los contratos de privatización, me respondió tajante: “ese asunto ya está definido en el país. Como partido no lo vamos a tocar”.

Álvaro Arzú, fue el gobierno que inició la implementación de las políticas neoliberales del Consenso de Washington (privatizaciones) en Guatemala, incluso antes de firmar los incumplidos Acuerdos de Paz.

Ya en 2012, en la última asamblea nacional de la URNG, sus militantes exigieron y aprobaron la democratización interna del partido y el apoyo/alianza con los movimientos sociales beligerantes del país. Meses después el Consejo Ejecutivo Nacional (CEN) dio por trasto dicho mandato y siguió respaldando al sistema neoliberal corrupto, y censurando a cuantas voces disidentes en su interior.

Frente a esta situación, movimientos sociales como el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) decidieron apartarse de la URNG y proseguir con sus propuestas de nacionalización de los bienes y empresas públicas privatizadas y el proceso constituyente plurinacional. Pero, sorpresivamente el actual Diputado, Walter Félix, de la URNG, mediante sus operadores, atacó y desacreditó a CODECA en las comunidades y municipios acusándolo de “delincuentes”. Igual cómo lo hacían y hacen los empresarios y políticos prohijados por Álvaro Arzú.

La URNG jamás se opuso a la implantación del sistema neoliberal, mediante privatizaciones, en Guatemala. Los contenidos de los Acuerdos de Paz en ninguna medida son anti neoliberales. Esta organización política, que monopolizó el discurso y la representación nacional de izquierda chapina por casi dos décadas, jamás incorporó, ni en su discurso, ni en su praxis, contenidos de los procesos cambio emergentes desde el Sur. Aunque siempre fueron adulones con Chávez, Maduro, Ortega, Castro, etc.

Lejos de acuerpar o acercarse a los movimientos sociales anti neoliberales y con propuestas de cambios estructurales, los dividen y/o denigran. Más, sin embargo, muere el portentoso que los “obligó” a claudicar y expresan su duelo y condolencias. Mientras, las y los sobrevivientes del conflicto armado interno, repudian al fallecido ex Presidente que firmó la paz para implantar el sistema neoliberal que convirtió a Guatemala en uno de los países más desiguales del mundo actual.

Entonces, ¿quién y con qué intereses crearon la URNG? ¿Con qué objetivos fue creada esta organización política que operó con cierta eficacia para la desmovilización de conciencias y voluntades populares en Guatemala? ¿Por qué los ex comandantes, y los perpetuos dirigentes nacionales, una vez que se pusieron traje y corbata, jamás denunciaron con vehemencia el intervencionismo y saqueo violento en Guatemala?

PAZ EN COREA NO ES YA SUEÑO IMPOSIBLE


Por Manuel E. Yepe

Los llamados a conversar formulados por China y Rusia, así como el clamor mundial a ese fin, pudieron más que las amenazas de guerra de Estados Unidos y lograron que las dos Coreas se sentaron a hablar y que el diálogo se imponga sobre los  cañones, al menos circunstancialmente.

La agresividad de Trump tuvo que ceder ante la razón y se logró en la península coreana lo que parecía menos probable, el diálogo en aras de la concordia, la paz y la reunificación de la patria.

Objetivamente, por lo que ha acontecido hasta ahora, el único perdedor absoluto por este logro universal ha sido la política exterior imperialista estadounidense que ve amenazado su papel de garante de la seguridad surcoreana ante un hipotético peligro de absorción  por parte de Corea Democrática y Popular, pretexto de EEUU para su estrategia de control en esa región de Asia.

Sin embargo, por los prodigios de la propaganda imperialista,  los medios de prensa en Estados Unidos y los muchos que en todo el mundo se rigen por los gigantescos recursos financieros que a ello dedica la máxima potencia mundial, lo que está ocurriendo hoy en la península coreana se presenta como fruto de la política de intimidaciones y amenazas de violencia de Washington contra Pyongyang que se ha intensificado notablemente desde la llegada de Trump al poder.

Es cierto que esa política no la inventó el actual mandatario, así como que no fue él quien inventó el imperialismo estadounidense, pero es demostrable que cada vez que un gobierno ha respondido con concesiones a las intimidaciones de EEUU, las amenazas han materializado con el ejercicio de mayor violencia. En el Medio Oriente, el centro de Europa y América Latina abundan las pruebas.

Si hubiera que atribuir a una positiva influencia extranjera el logro de las esperanzas de paz que se avizoran en la península coreana, ello solo podría acreditarse a la insistencia con que Beijing y Moscú han clamado por un diálogo respetuoso intercoreano en aras de una solución satisfactoria.

Pero es evidente que Pyongyang disfruta de la independencia nacional imprescindible para el logro de tal diálogo y, en cambio,  Seúl carece de tal libertad a causa de su enorme dependencia política y militar en Estados Unidos.

La extensa e intensa presencia militar de EEUU en el Sur de la península coreana ha sido siempre el principal obstáculo para los esfuerzos por la reunificación de la patria coreana.

El Norte nunca ha cedido a las exigencias de Washington, y el Sur siempre ha carecido de la autonomía imprescindible para hacer valer sus intereses como nación formalmente independiente, debido al control sobre sus defensas y recursos bélicos que ejerce Estados Unidos.

Esta realidad circunstancial fue la que llevó a Pyongyang a proponerse un desarrollo totalmente independiente de su defensa nacional, incluso en materia de armas nucleares y misiles balísticos, producciones monopolizadas por naciones altamente desarrolladas, en las que Corea del Norte incursionó autónomamente a base de enormes sacrificios para sus objetivos de ampliación del bienestar material de su población.

Hay que reconocer el mérito del presidente surcoreano Moon Jae-in quien, desde su llegada al poder en mayo último, ha tratado de lograr un acercamiento al gobierno de Corea del Norte a través del diálogo y su insistencia en que Pyongyang participara en los Juegos de Invierno fue parte de ese esfuerzo. Se recuerda que en septiembre de 2017 el Presidente Donald Trump ofendió a Moon, en sus comentarios despectivos habituales al calificarlo de “mendigo”, por su insistencia en el diálogo con Corea del Norte.

Muchas empeños habrán contribuido al logro de los admirables acontecimientos que hoy se anuncian en Corea, pero debe reconocerse que la sabiduría con que los comunistas coreanos han defendido la independencia de su patria ha sido determinante para el triunfo de la nación asiática demostrando que la única manera de frenar los apetitos del imperialistas en la contemporaneidad es con el enfrentamiento a todo riesgo y no con concesiones.

Se espera que, en las conversaciones pactadas, el Presidente estadounidense trate de avanzar argumentos que salvaguarden el monopolio atómico mediante el reclamo de la no proliferación del armamento nuclear como principio para cualquier acuerdo. Por su parte, el norcoreano Kim abogará por la desnuclearización general y total como único forma de desarme verdaderamente democrática.

Si lograra hacer triunfar este propósito, la tan vilipendiada República Democrática y Popular de Corea habrá sentado las bases para una enseñanza por la que siempre abogó el guerrillero heroico argentino y cubano Ernesto Che  Guevara: “al imperialismo no se le puede conceder ni un tantito así, nada”.

La Habana, Abril 30 de 2018

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.