jueves, 17 de mayo de 2018

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DE 18 DE MAYO DE 2018



Este quince de mayo el gobierno salvadoreño ha condenado la violencia ejercida por el estado de Israel contra la población palestina, y que ha ocasionado al menos 60 muertos y más de 2,800 heridos.

A través del Ministerio de Relaciones Exteriores, la administración presidida por Salvador Sánchez Cerén se ha pronunciado ante los hechos suscitados en la frontera de la franja de Gaza y el estado judío los últimos días, en especial en torno a la fecha en que el gobierno de los Estados Unidos ha oficializado el traslado de su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, en contra de las resoluciones de las Naciones Unidas y la legislación internacional.

De igual manera ha expresado solidaridad con las familias de las víctimas mortales y heridos atacados indiscriminadamente con armas de fuego mientras protestaban contra la ocupación de sus territorios y por la última acción ofensiva del gobierno de Donald Trump y el del régimen de Benjamín Netanyahu.

En tal sentido el gobierno salvadoreño ha condenado el uso de la fuerza desproporcionada por el ejército israelí, agregando además el llamado para impedir que se continúen produciendo más víctimas civiles.

Esta declaración del más pequeño país del área centroamericana, contrasta con la actuación y protagonismo de otros gobiernos, como el de Guatemala, que esta misma semana se ha plegado a la acción asumida por el imperio del norte, y que posiblemente sería repetido por otro que anuncia secundarlo.

Todos los países de la región, sumidos a la dependencia más indecorosa que benéfica con los Estados Unidos, también han pervivido con la influencia ideológica de regímenes como el de Israel y Taiwán, principalmente por la coincidencia con los gobiernos dictatoriales regidos por militares y sectores conservadores de ultraderecha.

Y no ha sido hasta los últimos años que algunos de ellos se han sumado a la comunidad internacional respecto a las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas referidas a dichos territorios; como el caso de Costa Rica, que el 7 de junio de 2007 por fin decidió romper relaciones con Taiwán y abrirlas con la República Popular China. Además, un  año antes, en 2006, decidió trasladar su embajada de Jerusalén a Tel Aviv; un mes después lo hizo El Salvador.

Por lo tanto no extraña, sin que ello provoque repulsión y rechazo de la comunidad internacional, la acción del “emproblemado” mandatario guatemalteco, Jimmy Morales, quien pareciera que, al emular al actual gobernante de la casa blanca, persigue algo más que reconocimiento histriónico.

Según se insinúa en medios regionales, el hondureño, Juan Orlando Hernández, también pagaría tal tributo ante tan poderosos intereses, también ávidos de más sumisiones que avalen sus desatinos teñidos con sangre.

Como parte del entorno, la mayoría de medios de comunicación salvadoreños han ignorado y ocultado la matanza en Gaza, mientras continúan sumándose a la campaña mediática contra Nicaragua y Venezuela. Si acaso han hecho menciones sobre el tema, se refieren a los actos en Jerusalén destacando más lo trivial sobre los personajes ahí presentes.

Por último, el documento signado por el  gobierno salvadoreño concluye reiterando la necesidad de la búsqueda de una solución negociada a esta situación en los espacios internacionales, siempre apegada a las resoluciones adoptadas en el sistema de las Naciones Unidas.

De igual manera, El Salvador ha enfatizado que mantiene y mantendrá su sede diplomática en la ciudad de Tel Aviv, en respeto a las resoluciones de la ONU sobre el Estatuto de Jerusalén.


Para Radio Bahía en la Ciudad de Estocolmo, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para Radio Sur, desde Gotemburgo, en Suecia, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.


Para el programa El Club de la Pluma, por Radio Inédita, en Cosquín, Córdoba, Argentina, Mario Zavaleta, Corresponsal de Radio Habana Cuba.


Oficial de EE.UU.: El torturado de Haspel es "uno de los individuos más traumatizados que he visto"


RT  -   17 mayo 2018 21:47 GMT

Una oficial de la Reserva Naval estadounidense, médico especialista en atención a víctimas de tortura, insiste en que se revierta la designación de Gina Haspel como directora de la CIA.

Gina Haspel, directora de la CIA, en Washington, EE.UU., el 9 de mayo de 2018. Aaron Bernstein / Reuters

Sondra Crosby, médica estadounidense y oficial de la Reserva Naval, ha instado de manera privada al senador Mark Warner, vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, a oponerse a la designación de Gina Haspel como  directora de la CIA. La candidatura de Haspel fue aprobada por el Senado este jueves, según un mensaje de correo electrónico que recoge The Intercept. 

Crosby llevó a cabo una evaluación médica del prisionero Abdal Rahim al-Nashiri, torturado bajo supervisión de Gina Haspel en el marco del programa de Interpretación, Detención e Interrogatorio (RDI, por sus siglas en inglés) de la CIA. Según la oficial, el preso muestra "daño irreversible por la tortura, que fue extraordinariamente cruel y diseñada para romperlo". 

Asimismo, la médica manifestó que el prisionero es"uno de los individuos más traumatizados" que ha visto en sus 20 años de experiencia de trabajo con víctimas de torturas en todo el mundo, incluyendo Siria, Irak y la República Democrática del Congo. 

Abdal Rahim al-Nashiri, de origen saudí, fue detenido como sospechoso de haber atentado contra el destructor de la marina estadounidense USS Cole en el año 2000. Actualmente está encarcelado en la prisión de Guantánamo.

Gina Haspel, nombrada directora de la CIA pese a los interrogatorios con tortura tras el 11-S


RT  -   17 mayo 2018 20:12 GMT

La votación del Senado de este jueves salió adelante después de que varios demócratas dieran su voto a favor del nombramiento de la nueva directora de la Agencia Central de Inteligencia.

Gina Haspel ha sido nombrada este jueves como directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) pese al papel que jugó en los interrogatorios con tortura a terroristas tras el 11-S, informan medios locales.

La votación del Senado salió adelante este jueves por 54 votos a favor y 45 en contra, después de que varios demócratas se decantaran a favor del nombramiento de la nueva directora de la CIA.

Diferentes funcionarios de la CIA lanzaron una campaña sin precedentes para impulsar la candidatura de Haspel, entre ellos se dos exdirectores de la CIA, John Brennan y Leon Panetta, que tuvieron conversaciones con algunos legisladores.

Más información, en breve.

Merkel y Macron desafían a EE.UU. y abogan por fortalecer pacto nuclear con Irán


Editado por Julio Pérez

Imagen ilustrativa. (Foto/archivo/RFE/RL)

Sofía, 17 mayo (RHC) La canciller alemana, Angela Merkel y el presidente francés, Emmanuel Macron, abogaron este jueves por robustecer el acuerdo nuclear con Irán, a pesar de que el gobierno de Estados Unidos lo abandonó la semana pasada.

A su llegada a Sofía, capital de Bulgaria, donde se efectuará la cumbre de la Unión Europea (UE) con los países de los Balcanes, ambos líderes ofrecieron declaraciones a los periodistas presentes. Merkel manifestó que los Veintiocho son conscientes que el pacto “no es perfecto”, apunta Telesur.

"Todos en la UE comparten la opinión de que el acuerdo no es perfecto, pero que deberíamos permanecer en este acuerdo y seguir negociando con Irán sobre la base de otras cuestiones como el programa de misiles balísticos", agregó la canciller alemana.

Al respecto coincidió el primer mandatario francés, quien recordó que desde hace varios años apuesta por complementar el Plan de Acción Conjunto y Completo (PACC), suscrito en 2015 entre Irán, China, Francia, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y la UE.

"Desde septiembre he abogado por ampliar el pacto de 2015 con acuerdos sobre el desarrollo del programa nuclear después de 2025, la actividad en el ámbito del programa balístico y la presencia regional", dijo Macron.

El martes pasado la Unión Europea e Irán acordaron reforzar su diálogo para preservar el acuerdo nuclear multinacional tras la salida de Estados Unidos. 

(Telesur)

Partido independiente de color: en la trampa de la fraternidad racial (II y final)

Segunda Parte

Esteban Morales • La Habana

Foto Cubadebate

El camino hacia el levantamiento armado 

En enero de 1912 fue presentado un recurso de inconstitucionalidad contra la Enmienda Morúa; pero fue declarado sin lugar, así se esfumó la última esperanza del Partido Independiente de Color. Perdidas las esperanzas de anular la acción de la Enmienda Morúa, los Independientes de Color continuaron trabajando en las direcciones siguientes: 

-Acentuaron el trabajo en función de preparar la protesta armada, término que no dejaba muy claro su significado, su posible comprensión, aceptación, ni sus límites. Pero se hablaba en él de protesta y de armas.  

-Estenoz programó una visita a Washington para insistir en reclamar la aprobación dada por Magoon. 

-A mediados de febrero una comisión encabezada por Estenoz se entrevistó con el Presidente Gómez. Aquí el Presidente hizo algunas promesas de ayuda, pero reclamó que borraran el término “color” de la denominación del Partido. Esto último parecía ser lo que más preocupaba y molestaba a las elites blancas de los partidos tradicionales. Aunque también a no pocos negros. 

-Estenoz finalmente lanzó un ultimátum a Gómez: si la Enmienda Morúa no se derogaba antes del 22 de abril de 1912, los negros lucharían por preservar su honor. Acto seguido, Estenoz, en Reivindicación, publicó una circular amenazando al gobierno con desatar una ola de protestas y una manifestación masiva en Oriente. En realidad, se trataba de un peligroso ultimátum, que no tomaba muy en cuenta las condiciones bajo las cuales el Partido lo realizaba. (Rolando Rodríguez, pp. 321-323) 

El ministro Beaupre, inmediatamente, informó al Secretario de Estado norteamericano, sobre la visita de Estenoz al presidente Gómez, diciendo que Estenoz había declarado a la prensa que su Partido era todopoderoso y que ningún partido podría ganar sin su ayuda. (Rolando Rodríguez p. 323). De modo que Beaupre informaba que el PIC pretendía lograr sus objetivos por tres vías:  

-Presionando a José Miguel Gómez y al Congreso. 

-Por la vía de la intervención de EE.UU. 

-Por una negociación con las armas en la mano. 

Los negros siempre habían sido columna vertebral de los levantamientos armados en Cuba, pero bajo el mayoritario liderazgo de los blancos, nunca solos. La prensa, tornando aún más tensa la situación, insistía en que el PIC recibía ayuda de Haití y de Jamaica, elemento este que fue extensamente manipulado. 

Por otro lado, la situación del PIC se tornaba aún más complicada y peligrosa, al continuar insistiendo en apostar a que una decisión de EE.UU. les beneficiara. Esta política los alejaba cada vez más de las simpatías populares que necesitaban mucho tanto de parte de los negros, como de los blancos. 

El 21 de marzo, Estenoz enviaba un cable al Presidente Taft, en el que pedía protección y acusaba al gobierno de no ofrecer garantías a su partido. Esta acción fue realizada también por decenas de miembros del PIC, por medio de Beaupre para hacerlo llegar a Taft. (Rolando Rodríguez, la Conspiración de los Iguales. p. 326). 

A pesar de los atropellos de que eran objeto, ofensas y hasta prisión, ello no justificaba insistir por parte de los militantes del PIC, pues mientras veteranos y patriotas solicitaban a EE.UU. no intervenir en Cuba y salvar la República (maltrecha, pero República al fin) los Independientes solicitaban que se les aplicase el artículo III de la Enmienda Platt, con tal de salvar su partido. Sin duda, se trataba de un egoísmo que lindaba con el oportunismo y la falta de patriotismo. 

La prensa entonces utilizaba los documentos emitidos por el PIC para atacarlos por doblegarse a Washington, considerado como reprobable ante la conciencia nacional, aunque esta misma prensa no se cansaba de adular a Washington. En realidad, el patriotismo de la inmensa mayoría de esta prensa cabía en el bolsillo pequeño de cualquiera; pero con mucha frecuencia la demagogia y el cinismo no pagan entrada, se cuelan por los resquicios más insospechados. Esa misma prensa que exacerbaba el sentimiento racista contra los Independientes, los acusaba de antipatrióticos. 

En medio de esta situación llegó la artimaña de José Miguel Gómez. Sabiendo este último que Estenoz se entrevistaría con Knox, el 5 de abril lo convocó a una reunión a Palacio, donde le prometió que la circular que prohibía los mítines, sería cancelada y hasta que la Enmienda Morúa sería derogada.  

El gobierno trataba de hacerle creer así a Estenoz que EE.UU. le demandaba cesar sus actividades, comentándoles que habían recibido cartas de Washington procedentes del Presidente Taft (Rolando Rodríguez p. 329). 

Para tratar de captarlo, Gómez llamó a Ivonnet a Palacio, quien llegó a la reunión con las aspiraciones del partido y rechazó su cambio de nombre, así como con la decisión de apoyar al candidato presidencial que más ventajas les diera [20]. Ivonnet declaró entonces que regresaba a Oriente sin haber logrado que el gobierno derogara la Enmienda Morúa.  

El mismo día 14 de abril, Gerardo Machado derogó la circular que prohibía los mítines al PIC. Se dice entonces que, en reciprocidad, el PIC quitó lo del color.  

El PIC comprendía que tendrían que lograr rápido derogar la Enmienda Morúa. De lo contrario, quedarían marginados del proceso electoral. Entonces se estudiaron algunas opciones. Las más importantes fueron: 

-Cambiar el nombre del partido y darles cargos a blancos. Pero entonces habría que reinscribirlo y eso significaba en la práctica abandonar la batalla. 

-Disolver el partido, lo cual implicaba retirarse de la contienda electoral. 

-Organizar una protesta armada peligrosa, variante que podría llevar a la ocupación, como en 1906, presionando para obligar al gobierno de José Miguel Gómez a derogar la Enmienda Morúa. (Silvio Castro. p. 129).

A partir de entonces, comenzaron procesos que llevaron al desenlace fatal.  

Pienso, no obstante, que la primera alternativa, habría ayudado a convertir al partido en un movimiento popular. Con un programa atractivo, que podía desplazar a los otros partidos y atraer masas, también a los negros de renombre, como lo eran Juan Gualberto Gómez, Silverio Sánchez y otros que se mostraban renuentes a brindar su apoyo al PIC. 

El 12 de mayo de 1912, se reunió el Ejecutivo nacional del PIC, con la presencia de Estenoz y la participación amplia del resto, 13 en total, en la calle Virtudes No. 95 (Ver: Silvio Castro.p.90). 

Durante la reunión, el debate se centró en ir a la Protesta Armada o cambiar el nombre del Partido y seguir luchando dentro de la legalidad. También se consideraba necesario conocer la opinión de José Miguel Gómez sobre la derogación de la Enmienda Morúa y sobre los obstáculos que les oponía Gerardo Machado, ministro de Gobernación, para la lucha legal. (Ver: Portuondo Linares. p. 148). 

Se consultó en clave con los Comités del partido sobre las opciones. Una abrumadora mayoría de las juntas votó por tomar las armas. (Portuondo Linares p. 147). 

Por su parte, Ivonnet, presentaba el proyecto de los Independientes de la manera siguiente:

-Confiaba en que se haría una asamblea para cambiar el nombre del partido y decidir a quién apoyar como presidente.

-Se irían al Campo las fuerzas comprometidas para alzarse. No habría enfrentamientos de sangre. A los 8 días se derogaría la Enmienda Morúa y después apoyarían la reelección de Gómez. 

Después de la mencionada reunión entre Gómez e Ivonnet, la prensa hablaba de un pacto entre ambos. En realidad, el Presidente había tenido un diálogo con el PIC y les había prometido derogar la Enmienda Morúa. Pero ello no significaba que hubiera un pacto. 

Pero, el 26 de mayo, en una entrevista de Ivonnet y Estenoz con el periodista Bacardi, para El Cubano Libre de Santiago de Cuba, cuando ya los Independientes se habían ido al monte, rechazaron que se hubiera establecido ninguna combinación con el Presidente Gómez. Explicando que le habían dado a entender a este último que si no satisfacían sus demandas se verían obligados a adoptar una actitud violenta. (Rolando Rodríguez. p.332). 

Se especulaba mucho sobre un posible arreglo entre el PIC y Gómez, pero ello es muy difícil de admitir debido a su peligrosidad. Esto tampoco está probado. 

De todos modos, Gómez, por su parte, para negar que hubiera habido algún pacto, tenía que hacer todo lo posible por manifestar su voluntad de aplastar la insurrección. A lo cual se sumaban otros asuntos, tales como: 

1-   -Las fuertes presiones en el congreso para que no se pudiera derogar la Enmienda Morúa. 

2-   -Las intrigas del ministro Beuapre, continuamente sobredimensionando todos los peligros, para justificar la ocupación y una posterior anexión. 

3-   -El peligro real de que el PIC había aplicado la variante más peligrosa de rebelión: la llamada Protesta Armada. 

4-   -La actitud cínica del gobierno norteamericano, que nunca mostró la intención de reiterar la aprobación que Magoon le había dado al PIC.  

La tesis de un supuesto acuerdo entre Gómez y el PIC para el alzamiento, es totalmente cuestionable. Pero es cierto que el Presidente hizo promesas de derogar la Enmienda Morúa. Por lo que tan cercana las elecciones, e incumplida la promesa de Gómez, ello llevó más a los independientes por el camino de la violencia. 

No era la intención del PIC derrocar al gobierno, pero la variante seleccionada para lograr sus objetivos era la más peligrosa de todas. Al mismo tiempo, debiendo buscar apoyo en los negros, pero también en los oprimidos en general, no lo lograron, siquiera, parece, que lo hayan intentado con la mayor fuerza y lo que hicieron fue moverse dentro de las estructuras del poder interno, el gobierno de EE.UU. y se olvidaron del pueblo, perdiendo todo el carácter social y movilizador que pudo haber desplegado su movimiento. 

Por su parte, el gobierno norteamericano, al producirse el alzamiento, apoyó la masacre que realizaría el Ejército Nacional y los voluntarios, bajo el mando del General Monteagudo. 

Sin duda, aquellos negros, orgullosos de su papel en la Guerra de Independencia, parecían no comprender que los enemigos ahora no eran los mismos, ni ellos tampoco eran los mismos, a quienes se les enfrentaban entonces ahora como negros armados contra blancos de la elite en el poder. 

El levantamiento armado 

Fue en Oriente donde se focalizó el conflicto. Lógico, si al observar el censo se ve que de los 609,000 negros y mestizos que se decía entonces había en Cuba, en Oriente había 195,000, concentrándose la mayoría en la franja sur de la provincia. (Rolando Rodríguez, p. 336). Donde también estaban los líderes más importantes del partido. 

Al mismo tiempo, se prestaba atención a la composición racial de la zona donde, según el censo de 1907: El caney tenía 53% mestizo, Alto Songo 71,8% y San Luis 68,9%. 

El 17 de mayo, en el parque Crombet, de Santiago de Cuba, se llevó a cabo una concentración, en la que Estenoz, se dice, lanzó una amenaza: “Si la Enmienda Morúa no era derogada pronto su partido arruinaría a Cuba” (Rolando Rodríguez, p. 337).[21] 

Se cuenta, que al día siguiente del mitin, Estenoz se presentó en la herrería de Buenaventura Parada y le dijo: “ Es preciso nos vayamos al campo, todas las provincias están preparadas ya para el movimiento y el partido comprometido para alzarse… no habría derramamiento de sangre, las tropas no nos encontrarán y si acaso nos encontráramos, sostendremos un pequeño fuego del que nada ha de resultar, a los 8 días se derogará la Enmienda Morúa y después hemos de apoyar la reelección del general Gómez ( La Lucha, 1ro. de agosto de 1912 ).[22] 

Según, Silvio Castro, es de este pasaje sobre el plazo de 8 días y el apoyo a Gómez de donde se extrae, la supuesta complicidad del Presidente con el alzamiento. (Silvio Castro, p. 163). Después Parada, que había referido este asunto, cambió su versión de la conversación, narrada en condiciones muy especiales, estaba preso, pero, de todos modos, no se puede inferir de lo dicho que haya habido una confabulación expresa entre Gómez y el PIC.  

En realidad, la situación política era muy tensa, pero la versión de Estenoz sobre lo que él consideraba que sería el alzamiento resultaba poco menos que increíble. Pues era una verdadera idealización imaginar que con las armas en la mano y en medio del ambiente de desaprobación que sufrían los independientes, todo terminaría tan fácil y rápido.[23] 

Se dice que el alzamiento comenzó el 19 de mayo, en casa de Ivonnet.

Ya el 17 de mayo, el Regimiento No. 2 del Ejército nacional, informaba de una escaramuza entre ellos y 4 hombres. El 18 hubo alzados del PIC en Sagua la Grande y Cruces, y el rumor de alzamientos de negros se esparcía por momentos. 

Mientras comenzaba el alzamiento en Oriente, Freyre de Andrade en La Habana, el 19 de mayo, luchaba por introducir un cambio en el orden del día del congreso para tratar de derogar la Enmienda Morúa. Su insistencia fue continua, pero frente a sus esfuerzos, legisladores negros como Campos Marquetti y Costa Rondón, no dieron el apoyo que se esperaba. 

Freyre de Andrade diría: “…Mis defensas a las reformas no son de la raza de color, sino de las libertades del país… la esclavitud negra en Cuba ha costado también sangre de la raza blanca.” (Portuondo Linares p. 143). 

Se pensaba entonces que, el levantamiento armado, promover el debate en el congreso y la intervención de EE.UU. presionando a Gómez, podrían traer la derogación de la Enmienda Morúa y así, supuestamente, podría terminar todo. Pero no se logró nada en el congreso, el levantamiento devendría una masacre, y los yanquis no harían nada para reiterar la política seguida por Magoon de aprobar sus derechos al PIC y se generó de tal modo una encerrona de la cual fue imposible salir. 

Estenoz, por su parte, parecía tener una visión un poco irreal de la situación, pues creo era necesario explotar al máximo el contenido social del movimiento de los independientes, aunque lo consideraran como algo eminentemente político.  

No obstante, de todos modos, el PIC parecía estar condenado. Porque si los negros triunfaban en sus empeños políticos, liberales y conservadores sentirían el temor a esta nueva fuerza, al convertirse en una fuerza para sí. Ello, en realidad no era imposible, pero los líderes del PIC, con sus errores, situaron tal posibilidad a una distancia inalcanzable. Porque, en particular, el alzamiento podría provocar la intervención norteamericana y con ella la ocupación de la república, lo cual preocupaba tanto a negros, como a blancos, que habían luchado por ella. (Rolando Rodríguez. p. 340). 

Las dos razas habían luchado por la república y aunque esta última, un poco maltrecha, resultaría que un segmento de la población, por muy justa que fuera su causa, iba a provocar el fin de los esfuerzos de 30 años. Aunque los negros con sus reivindicaciones ¿adónde irían a parar? Se trataba de una verdadera trampa que no tenía solución. 

Por su parte, Theodore Roosevelt había dicho: “…si una de estas islas que libertamos no es capaz de gobernarse a sí misma, entonces debemos nosotros gobernar hasta que llegue esa condición” (Rolando Rodríguez. p. 341).  

Para dar a entender nexos con el anexionismo, por parte del PIC, incluso, se llegó a afirmar por la prensa que Estenoz, se había reunido con Steinhart, con el fin de recabar dinero para su causa. (Rolando Rodríguez p. 341). No existe nada que pruebe que Estenoz estaba en nexos anexionistas con Steinhart.  

En realidad, no se puede decir que hubiese intenciones anexionistas por parte del PIC, pero su aceptación de ser apoyados contra la Enmienda Morúa, y recuperar la autorización dada por Magoon, los hacía sospechosos y manipulables dentro del tema, aunque ello no demostraba nada, salvo la intención negativa de alguna prensa. De todos modos, Estenoz justificaba sus contactos con Steinhart diciendo que era para conseguir el apoyo de EE.UU. a sus derechos. Pero, sin duda, el PIC se movía dentro de un terreno muy resbaladizo que podía acarrearles serios problemas. 

Estenoz y los dirigentes de su partido, no medían justamente la correlación existente entre sus propósitos de lograr la legalidad del partido, destruyendo la Enmienda Morúa, u obteniendo la legalización de su organización y los medios para conseguirlo, sin al parecer percatarse de cómo se perjudicaban con algunos métodos que utilizaban para conseguir lo que pretendían. 

El Presidente Gómez, por su parte, ya iniciado el levantamiento armado, aprovechaba muy bien las desventajas del PIC, a quien la prensa atacaba despiadadamente, los veteranos no lo apoyaban y sufrían la no aceptación de los negros y mestizos más prominentes. 

La, “declaración de guerra” de hecho se produce el 22 de mayo de 1912, cuando Ivonnet cursa una carta al Presidente Gómez en que le decía: “El PIC ha empuñado las armas para protestar de los errores cometidos contra el expresado partido… a mi mando tengo 4 000 Independientes de Color y que no son todos los independientes ni son todos negros, pues también hay blancos”.[24] 

A partir de entonces, aunque el alzamiento había comenzado, antes empezaron a moverse las tropas del gobierno. Ya antes, el 21 de mayo, los veteranos negros y blancos, comenzaron su apoyo al gobierno. Ni uno solo de los grandes patriotas como Juan Gualberto Gómez, Rabí, Cebreco, Pedro Díaz y otros, respaldaron a los Independientes. Sin percatarse de ello, el PIC había dividido no solo a los cubanos, sino también a los negros y desde el primer día ya perdía la batalla con la prensa y la opinión pública. (Rolando Rodríguez p. 345). 

No obstante, un individuo como Armando André, enemigo de los Independientes, decía: 

“Por lo pronto hasta ahora, por lo menos no puede decirse… que sea un levantamiento racista… ni la sublevación va contra los blancos, por más que este es un plano muy inclinado y fácil de recorrer.”[25] 

Ya el día 21 de mayo, el ministro Bauprés, que no esperaba más que una mínima confirmación de sus deseos o la inventaba, telegrafió a Washington que el movimiento negro se había difundido y era alarmante. Intentando transmitir la inquietud para provocar la ocupación norteamericana. 

Durante todo el tiempo que duró el levantamiento y aun cuando ya se reconocía que había concluido, este señor, antes mencionado, estuvo sobredimensionando los peligros, combates, saqueos etc. Para mantener activa a la flota norteamericana contra Cuba. Combinando todo ello con la amañada apreciación de que el gobierno de Gómez no estaba en condiciones de sofocar el levantamiento. También instigando de que otros financiaban el movimiento de los independientes. Ello desempeñó un papel fundamental en la disposición del Presidente por acometer con fiereza contra los alzados y brindarle al general Monteagudo todos los recursos y garantías, para convertir las acciones militares del gobierno en una verdadera carnicería.[26] 

La prensa exacerbaba el problema, viendo alzados y acciones violentas por todas partes. El miedo, la mala intención de otros y el manejo político de unos cuantos, deslizaba el ambiente por las sendas más tenebrosas. Aunque no todos se dejaban llevar por la situación creada y los rumores que la sobredimensionaban. Sobre todo, en los primeros días, veteranos de Pinar del Río, reclamaban la posibilidad de una amnistía que les propiciara a los alzados regresar al orden. Pero, lamentablemente, Emilio Núñez, al frente del Consejo Nacional de Veteranos, eliminó toda intención de posible negociación con los alzados e impulsó las acciones necesarias a nivel nacional, para que “…traer a los independientes a la legalidad fuera considerado como algo incompatible con la dignidad nacional”. (Aline Helg: Ob. Cit. p.296, Rolando Rodríguez, Ob. Cit. pp. 349-350). 

Por su parte, Gerardo Machado, alentaba al general negro Agustín Cebreco, líder liberal y representante a la cámara, a emprender una acción mediadora entre el gobierno y los alzados que los trajera al orden. El gobierno negó esta gestión, pero los dirigentes blancos de importantes clubes de Santiago de Cuba, como San Carlos y Unión, protestaron drásticamente. (Rolando Rodríguez p. 350. Meriño p. 98). 

“En la actitud que tomó finalmente el gobierno de reprimir el alzamiento sin parlamentar, tuvo que ver el rechazo a tal conducta del cónsul estadounidense (Holaday) en Santiago de Cuba. (Rolando Rodríguez.p. 350-351. Meriño p. 28).

El idealismo, más bien inocente, desplegado por los líderes de los independientes, se había confirmado en que, durante la primera semana, el alzamiento, como habían planeado, no fue violento y solo se trataba de una demostración de fuerza para presionar al gobierno y al presidente Gómez. Los independientes se reunían y gritaban “abajo la ley Morúa, viva Gómez”. (Rolando Rodríguez p. 349) (Aline Helg. Ob. Cit. p.270).  

Era evidente que los independientes estaban lejos de concebir quienes podrían ser sus verdugos. Pues se trataba de una consigna que encerraba en sí misma todas las complicaciones con que los independientes se alzaron. 

Aunque se trataba de hombres armados, se seleccionó la peor alternativa para reducirlos a la obediencia. Matarlos, donde la posibilidad de la legalidad pierde todo sentido. Había otras variantes posibles de utilizar, pero se trataba de negros en rebeldía, cimarrones, con los que nunca se había tenido ningún tipo de contemplaciones. Negros armados, amenazando al gobierno, a los blancos, supuestamente a sus familias y a las propiedades norteamericanas; alterando la tranquilidad racial. Era bastante más de lo que la elite blanca y la mentalidad racista predominante podían soportar. Aunque, para no pocos, se trata también de ciudadanos que podían votar y hasta antiguos compañeros de armas en las guerras por la independencia contra España. 

“De la amenaza de destrucción no hay dudas. El mismo 20 de mayo, Estenoz le había escrito al administrador del central Soledad, de propiedad estadounidense… y le describió su movimiento como una guerra por los derechos conculcados a la mitad del pueblo de Cuba. Si el administrador no les suministraba a los independientes de color 25 rifles y municiones, en los próximos días, sabotearían las plantaciones y el central” [27]. Aunque se tratara de una pantomima, resultaba algo sumamente peligroso, amenazar las propiedades norteamericanas de esa manera. 

Pero, además, todos los días finales de mayo, Beaupre y el secretario Knox, se la pasaron intrigando en varias direcciones. 

-        - De qué manera ponían en situación comprometida al gobierno de Gómez, hablando de sus incapacidades para reprimir el alzamiento y proteger las propiedades norteamericanas. 

-         -Mantener a Gómez bajo la presión del gobierno norteamericano era casi su tarea más importante. 

-         -Como lograban que los barcos norteamericanos vinieran y desembarcaran tropas. 

-         -Como sobredimensionaban el alzamiento y los peligros que el mismo representaba para los intereses norteamericanos en la Isla. 

-         -Manipular continuamente que el Presidente Gómez estaba comprometido con los independientes y que de ello provenía su poco interés por atacarlos fuertemente. 

-         El secretario Knox hacia causa común con Beaupre y ambos empujaban a Gómez hacia la más drástica solución.[28] 

Por otra parte, la experiencia de 1906 pesaba doblemente. Para los Independientes, porque fue el momento en que Magoon, representando al gobierno norteamericano, había aprobado la existencia del PIC. Para Gómez, porque había sido el momento en que EE.UU. en lugar de apoyar a Estrada Palma, ante la tozudez de este último, había facilitado el terreno a los liberales. Solo que ahora las cosas eran más complicadas; para los independientes, sobre todo, porque a pesar de que iban solo contra la Enmienda Morúa y únicamente presionaban al gobierno en esa dirección, se trataba de negros, a los cuales la prensa, casi de manera total, les tergiversaba su movimiento, convirtiéndolo todo en una guerra racial. Lo cual no gozaba de simpatía alguna. Ni entre los liberales, los conservadores e incluso ni entre una buena parte de los negros y mestizos. 

Las cosas se complicaron aún más para Gómez, cuando Menocal, de manera oportunista, trataba de hacer ver que el presidente era un flojo y ofrecía entonces 3,000 hombres para ahogar cuanto antes la insurrección. (Portuondo Linares. p.192) 

Por su parte, Washington, siguiendo la idea del Secretario de marina Wintrop, dio instrucciones a Beaupre de comunicar al gobierno de Gómez, que estaba haciendo movimientos militares, y que, si Gómez no lograba proteger vidas y propiedades, sus tropas desembarcarían. Se trataba de un verdadero ultimátum que Gómez no estaba en condiciones de soportar.

De manera que entonces, Washington, envió además de los anunciados buques, 700 hombres, 5 000 fusiles y 1 millón de proyectiles. Poniendo en alerta a todos sus hombres en el Caribe sobre el 25 de mayo, de lo que Beaupre informó a Sanguily. (Rolando Rodríguez. p. 367). 

El 25 de mayo de 1912, José M. Gómez, no aceptaba la intervención, tildándola de indeseable para la independencia y por demás, no acordada entre ambos gobiernos. Pidiéndole al presidente de EE.UU., que diera marcha atrás, pues Cuba estaba solucionando el asunto del alzamiento, limpiando de occidente a oriente. Lo contario desprestigiaría al pueblo de Cuba y a su gobierno (Rolando Rodríguez. p.367). 

Por fin, el 3 de junio de 1912, Gómez propuso al congreso suspender las garantías. Pues el General Monteagudo había solicitado al Presidente que adoptara tal medida, como algo que se necesitaba para proceder contra los negros que adoptaban una actitud pacífica. Era el toque de “a degüello”, que necesitaba Monteagudo para desatar la masacre. Sin contemplaciones de ningún tipo, el ejército y los voluntarios, se lanzaron contra los independientes, pero también contra los negros en general, asesinando incluso a negros miembros del cuerpo de voluntarios y hasta del ejército, simplemente por ser negros. Gómez brindó las facilidades que Monteagudo necesitaba para convertir las acciones militares contra el movimiento en un pase de cuentas de carácter totalmente racista. Bastaba entonces con ser negro o mestizo para ser objeto de la más brutal represión, aunque no se tuviese relación alguna con el Partido Independiente de Color y el alzamiento. Tomando las acciones del ejército nacional un carácter totalmente racista. 

La masacre 

Hasta última hora emergieron posibles alternativas de negociación con los Independientes. Freyre de Andrade en la cámara, Kholy, Ducasse, algunos sectores de Veteranos en el interior del país, los intentos de Marquetti en la cámara, y otras iniciativas, incluso de personalidades individuales. Pero en definitiva se impuso la densidad agresiva que el contexto histórico imponía, integrado por un conjunto de factores que solo servían para frustrar el posible camino de las soluciones. 

El racismo persistente arrastraba a todos los sublevados y no sublevados, hasta presentarlos finalmente como metidos dentro de una supuesta guerra de negros contra blancos; del Gobierno norteamericano era inútil esperar que cediera a las demandas; la prensa, en su casi totalidad los acogotaba sobredimensionando y exagerando cuanta acción llevaban a cabo; no hay que olvidar que se trataba de negros en rebeldía, armados, exigiendo que les permitieran cambiar el mecanismo partidario modelado por los blancos, por demás poderosos, muchos de ellos anexionistas furibundos, con un gobierno nacional que temblaba ante las exigencias de EE.UU.; sin el apoyo de muchos de los de su raza, particularmente de los más prominentes. Por lo que todo hacía recordar las rebeliones de esclavos, el “miedo al negro” y  los supuestos intentos de fundar una república negra, de lo cual el propio Antonio Maceo había sido acusado en su tiempo.[29] 

Toda la situación se deslizaba velozmente hacia la solución más violenta.  

Entre las exageraciones de la prensa sobre las acciones de los independientes, las intrigas del ministro Beaupre, el miedo de los blancos, los errores estratégicos y tácticos de los independientes, el racismo acumulado, las presiones de EE.UU. y el peligro de intervención norteamericana, todo se correlacionó para legitimar la matanza de los negros.  

Si un dato de este proceso aún es desconocido, es cuántos negros fueron asesinados y masacrados dentro de una contienda, que no puede ser calificada como una guerra, porque en realidad tanto el número, como el armamento y la capacidad militar de que disponían los Independientes de Color, no nos permite decir que haya habido como tal una guerra, ni siquiera que hayan existido verdaderas batallas, sino casi solo escaramuzas y una ardua, brutal y sangrienta persecución, contra individuos que apenas podían defenderse, mucho menos atacar. 

Más allá de su posición política que no compartimos, lo cierto es que al parecer Morúa tenía claridad en cómo terminaría el intento de los Independientes de Color. Más allá de su derechismo, su intelectualismo, su incoherente carrera política y de que su enmienda respondía a una concepción partidista de derecha, para sacar del juego al Partido Independientes de Color; lo cierto es que detrás de sus posiciones podía vislumbrarse que intuía lo que podía ocurrirles a esos negros que se habían propuesto desafiar el poder blanco, cambiando las reglas del juego de la política, dentro de una sociedad racista, al nivel en que lo era la nación cubana a principios de siglo XX, por demás bajo el control de EE.UU., entonces el país más racista del universo conocido. 

No era difícil para la prensa de derecha vender la idea de que lo que el Partido Independiente de Color había iniciado era un movimiento racista para destruir la independencia nacional. Muy mal administrada y, sobre todo, peor distribuida, pero defendida a sangre y fuego, sobre todo, por los que se beneficiaban de ella. Pues se consideraba que los negros habían violado los frágiles límites de la “democracia racial cubana”. 

Aunque la derrota y la masacre de los Independientes fue ante todo el resultado de la represión blanca, que la lideró, utilizando incluso a los propios negros, ello fue facilitado también por el limitado apoyo que el PIC tenía entre los negros. Entre los cuales muchos habían incluso condenado la creación de un partido constituido por negros, aunque hubiese entre ellos algunos blancos. 

El sentimiento extendido entre los blancos, era aplastar el levantamiento y no hacer concesiones de ningún tipo a los negros alzados. Por otro lado, no es posible presentar una foto en que se pudieran ver marines ahorcando negros, pero la marina norteamericana movió amenazadoramente los barcos de guerra, desembarcaron tropas y dieron todo el apoyo logístico necesario al Ejército Nacional y a los voluntarios, para que estos se pudieran concentrar en la tarea de descabezar y aplastar sangrientamente la rebelión.[30]

El 27 de mayo de 1912, el presidente Gómez había enviado a Oriente al General José de Jesús Monteagudo con 1 200 hombres. Iba acompañado por el Coronel José Martí Zayas-Bazán (el hijo de José Martí y de Carmen Zayas Bazán) como jefe de Estado Mayor; los tenientes coroneles José M. Guerrero y José Pereda Álvarez; los comandantes Lisandro Torriente y Rigoberto Fernández; y los capitanes Antonio Torres, Andrés R. Campiña y Federico Patterson.[31] 

La carnicería llevada a cabo por el General Monteagudo se extendió hasta el mes de agosto, tratándose de un verdadero paseo militar. Los sublevados, en su mayoría desarmados, fueron masacrados por la artillería y cayeron sobre ellos miles de hombres de la Guardia Rural, el Ejército y los voluntarios, bien entrenados y perfectamente armados. La desproporción en los enfrentamientos se hizo evidente, cuando se sabe, que todas las fuerzas oficiales no tuvieron ni diez bajas y solo aproximadamente una treintena de heridos. Mientras que, entre los independientes, todos hablan de no menos de 3 000 muertos entre las escaramuzas, la persecución y los asesinatos. [32] El propio general Monteagudo declaraba, en cables enviados al presidente Gómez, que, en Oriente, lo que estaban haciendo era una verdadera carnicería. 

Al mismo tiempo, se desplegaba la represión en las ciudades y poblados, donde se perseguía a los negros, no solo a los Independientes. En la ciudad de La Habana, en los municipios de Regla y Marianao, fue donde la represión se hizo más notable. Persecuciones, detenciones arbitrarias, no solo de miembros del partido, sino también de ciudadanos negros comunes que no tenían vínculos con el alzamiento. Asesinatos, linchamientos incluso (en el municipio de Regla). 

Ya en medio de la represión más brutal, el 4 de junio, el congreso se reunió y le concedió al presidente Gómez suspender las garantías, en la provincia oriental. Sin conceder al Presidente la potestad de extenderla a otras regiones. Aunque, en definitiva, Monteagudo no necesitaba más, porque el foco de la rebelión era precisamente Oriente Sur. Podía tranquilamente continuar la matanza. 

Poco antes, el 3 de junio (bastante tarde, por cierto) en medio de los debates entre las más relevantes personalidades negras sobre el camino a seguir, en busca de una salida para detener la guerra, encabezada por Juan Gualberto Gómez, Lino Dou, el general Cebreco y el senador Nicolás Guillén, estos habían lanzado un manifiesto en que condenaban a los alzados que habían provocado una situación tan grave para el país. Tal llamamiento dirigido a “Nuestro Pueblo” negaba que hubiera problemas raciales en Cuba.[33]  

Es opinión nuestra que se trataba de una posición, que además de tardía, no iba al centro del problema: la necesidad de detener la masacre que ya se desplegaba contra los negros y no solo contra los miembros del Partido Independiente de Color. Además, negar que hubiera un problema racial en Cuba, parecía una actitud casi infantil o de oportunismo político. 

No solo estas personalidades antes mencionadas se opusieron a la existencia del Partido Independiente de Color y a su protesta armada, en lo cual podían tener la razón, porque en medio de la situación existente era una verdadera temeridad y tal vez una locura pensar que una experiencia como esa pudiera tener éxito. Pero que en medio ya de la más brutal masacre y represión contra los negros y el asesinato de sus líderes, Estenoz e Ivonnet, se apareciesen con un llamamiento como “A Nuestro Pueblo”, en lugar de oponerse fieramente y con todas las armas políticas a su disposición, al horrendo crimen que estaba teniendo lugar, era, como en definitiva ocurrió, dejar que todo terminase sangrientamente como terminó. Como una masacre de negros, que ha quedado como una imborrable mancha en nuestra historia republicana. Por demás, celebrada con un fastuoso banquete en el Parque Central.

La descomunal fuerza manejada por el Ejército Nacional y el apoyo logístico de EE.UU., que pudieron haber sido utilizados para imponer una solución por la fuerza, pero no criminal, fue utilizada para masacrar a los negros. Como para que no se atreviesen más nunca a cuestionar el poder y la hegemonía blanca y ni siquiera volver a recordarle a esta última que también los negros habían luchado por la república y que tenían derecho a ella. 

Sin duda, los líderes del PIC se equivocaron, cayeron dentro de una turbulencia política que nunca llegaron a dominar y de la que nunca salieron; cometieron errores tácticos y estratégicos, pero seleccionaron su variante de lucha, sin imponérsela a nadie, la llevaron adelante, luchando con dignidad, valentía y murieron por ella. No traicionaron directamente los ideales por los que antes habían luchado en las Guerras de Independencia, aunque provocaron cierto retraso de la patria y casi una nueva ocupación que afectaba la igualdad racial. Se vieron envueltos en una situación, donde el arrojo y la valentía no eran suficientes. Hacía falta suspicacia política, más experiencia, manejo de la situación política tan compleja del momento y sobre todo poder, del cual carecían. Pero murieron defendiendo una causa justa, la de la igualdad racial, causa que merece un lugar de honor en nuestra historia. Al ser desacertados en los métodos, en la práctica, casi sin percatarse de ello, actuaron en perjuicio de la causa que defendieron y por la que murieron. 

La Habana, Mayo 12 del 2018

Notas:

20 Gómez al parecer no quería la reelección, pero si el caos que había dentro del Partido Liberal continuaba y sus amigos le reiteraban su confianza, tendría que aceptar. Esta conversación entre Ivonnet y Gómez fue muchas veces manipulada en el sentido de que de ella había salido un acuerdo entre el Presidente y el PIC, de que ambos manejarían el levantamiento armado como un simulacro de rebelión, pues Gómez, días después de comenzar el alzamiento derogaría la Enmienda Morúa. Ver: Rolando Rodríguez, La República de corcho. p.348.

21 Otra versión indica que el mitin fue el 18 y no el 17. Que estuvo Estenoz y que había dicho que, si en 24 horas no era derogada la Enmienda Morúa, correría la sangre. Otra versión dice que el mitin se celebró el 16 y el 17 en la tarde tomaron el tren de Guantánamo. (Rolando Rodríguez, p. 338).

22 En realidad, todo se decía con tal precisión y seguridad, que parecía haber un acuerdo, que aseguraba que todo sería como se estaba diciendo. Pero ¿de dónde salía ese plan? si se decía que no había tal acuerdo. Si tal acuerdo no está confirmado por nadie.

23 En realidad muchos negros y mestizos se fueron al monte, pero era muy fuerte el desnivel educacional y político entre los que lideraban el movimiento, lo que se le oponían y los que se habían alzado. Tal vez ello influyó también en las descoordinaciones y ciertos actos de bandidismo que restaban prestigio al movimiento máxime si tenemos en cuenta que la prensa de derecha los magnificaba todo continuamente.

24 Silvio castro: ob.cit, pp.236-237.

25 Serafín Portuondo: Ob. Cit.p.208

26 Ver: República de corcho, Ob. Cit.p.348.

27 De Beaupre a Secretario de Estado, 22 de mayo de 1912, NA-RS, microcopy, 488, rollo6.

28 Hay que decir que la preocupación de EE.UU. por el alzamiento respondía también a que un triunfo de los Independientes de Color en Cuba podía resultar un mal ejemplo para los negros norteamericanos, sobre todo del sur. Pues se sabe que en el 95 participaron en las filas del Quinto Cuerpo yanqui alrededor de 3 000 negros norteamericanos, creándose muchos vínculos con los negros cubanos del Ejército Libertador, que publicaciones negras en EE.UU. dieron a conocer, por lo que el general Chárter pidió la evacuación inmediata de esa tropa (Ver. Eliades Acosta, Los colores secretos del imperio. Ediciones Mercie, La Habana, 2002.

29 Los extremos de la prensa llegaban hasta inventar horrendas mentiras como el caso de El Caney, donde supuestamente una maestra blanca, Concepción Ureña, había sido violada por siete negros, los que a dentelladas la habían dejado moribunda. Poco después, la propia maestra desmentía la patraña. La Discusión 26 de mayo de 1912.

30 Ver: Silvio castro. Ob. Cit., p.106, El 26 de mayo, fue acantonada una tropa de 50 marines en el poblado de carrera larga, cerca de Bayate, dispuesta a participar en lo que fuera necesario.

31 Ver: Silvio Castro: Ob. Cit, p. 100. De ello prácticamente no se habla, pero lamentablemente el José Martí Zayas–Bazán, no era otro que el hijo de nuestro Apóstol José Martí. Quien como coronel del Ejército Nacional, participó en la matanza de los negros del 12. Lamentables paradojas de la historia.

José de Jesús Monteagudo, general de Cuarto Cuerpo, fue senador después de la matanza de los independientes y muere a los 53 años, el 14 de diciembre de 1914, en el balneario de Amaro en Santa Clara. Ob. Silvio Castro, p. 99.

32 Ya estaban asesinando a mansalva a los negros y estas ilustres personalidades comenzaban por atacarlos, y como si fuera poco, negaban que hubiera un problema racial en Cuba. Conminando a los independientes a deponer las armas y rogando a los blancos mantener su fidelidad a la doctrina de la fraternidad racial, no confundir a los rebeldes con la inmensa mayoría de los negros y no pronunciar palabras ni esbozar un gesto que diera pábulo o recelo a la discordia entre los cubanos. (Ver: Aline Helg Ob. p. 289)