domingo, 3 de junio de 2018

Así justifica el ex jefe de Inteligencia Nacional de EE.UU. la injerencia electoral en 80 países


RT  -   3 jun 2018 11:03 GMT

James Clapper está promocionando su libro 'Facts and Fears', en el que aborda temas delicados como injerencia rusa en las últimas elecciones presidenciales de EE.UU. o el conflicto de Siria.

El exdirector de Inteligencia de Estados Unidos., James Clapper, declara ante un comité judicial en Washington, EE.UU., el 8 de mayo de 2018. Aaron Bernstein / Reuters

La interferencia de Estados Unidos en los procesos electorales de más de 80 países a lo largo de la historia se hizo pensando "en los mejores intereses de la gente" de estas naciones, dijo este sábado el exdirector de Inteligencia Nacional de EE.UU., James Clapper, en una entrevista concedida a Bloomberg.

"Cuando intentamos manipular o influir en las elecciones, o incluso derrocar gobiernos, se hizo con los mejores intereses de la gente del país en cuestión", explicó Clapper interpelado sobre el historial de EE.UU. de injerencia en los comicios de otras naciones.

Clapper, conocido por no decir la verdad sobre el programa de vigilancia masiva desarrollado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) antes de que Edward Snowden lo sacara a la luz, promociona actualmente su libro 'Facts and Fears', en el que abarca temas tan delicados como la supuesta injerencia rusa en las últimas elecciones presidenciales de EE.UU. o el conflicto de Siria, que catifica de "problema intratable".

El ya retirado funcionario de Inteligencia explica que escribió el libro para informar al público de las amenazas que afronta Estados Unidos, "tanto internas como externas". Asimismo, explicó que el presidente de EE.UU., Donald Trump, no es el problema del país norteamericano, sino solo el símbolo de un problema más amplio donde "la verdad es relativa".

En uno de sus artículos, el académico Dov H. Levin, sostiene que entre 1946 y 2000 hay más de 80 casos documentados en los que Estados Unidos trató de interferir en otros países para derrocar sus gobiernos.

CUMBRE DE LOS ESPIAS


Jorge Gómez Barata

Corea del Norte, se ha empeñado en sorprendernos. La más reciente movida del Líder Máximo Kim Jong-un, fue enviar a Nueva York a Kim Yong-chol (1945), su vicepresidente, mano derecha y figura más connotada de los servicios de seguridad y espionaje norcoreanos para encontrarse con Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual Secretario de Estado de los Estados Unidos.

Kim Jong-chol, general de cuatro estrellas, miembro de Buro Político es un profesional de la gorra a los spikes que desde funciones modestas en la policía de la zona desmilitarizada, se abrió paso hacia los primeros planos de la política norcoreana. De excelente desempeño social, poliglota, elegante al vestir y desinhibido, fue guardaespaldas de Kim Jong-il (padre del actual mandatario), actualmente es responsable de las relaciones intercoreanas y acaba de encontrarse con Mike Pompeo, para desbrozar el camino de sus jefes, Kim Jong-un y Donald Trump hacia Singapur.

No recuerdo que nunca antes dos pesos completos de los servicios especiales hayan hecho público sus contactos en un tema de tanta sensibilidad que implica a los respectivos jefes de estado. Debutando en modestas funciones militares en la Zona de Seguridad Conjunta entre los dos coreas, ascendió en la nomenclatura del ministerio de defensa lo cual lo llevó a participar en frecuentes conversaciones con los militares surcoreanos y desde allí ingresó al generalato y en 2010 entró en el Buró Político.

Paradójicamente el hoy privilegiado interlocutor de Washington fue uno de los sancionados por Estados Unidos, entre otras cosas, por el papel que los servicios especiales estadounidense le atribuyeron en el tráfico de armas convencionales destinado a allegar dinero para los programas atómico y de misiles. A ellos se sumó el involucramiento en el hundimiento de la fragata Cheonan en 2010 donde perecieron 46 marinos surcoreanos. Antes de viajar a Corea del Sur y Nueva York en 2016 estuvo en La Habana donde se entrevistó con el ex presidente y actual Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro. Asistió a los Juegos Olímpicos de Invierno, sostuvo conversaciones oficiales con el presidente surcoreano Moon Jae-in y en la clausura del evento se le vio divertido y atento al lado de Ivanka Trump.

Lo que hubo en Nueva York, lejos del alcance de las cámaras y micrófonos del FBI, fue un reencuentro entre dos colegas que se conocen, entre otras cosas por haberse reunido en las dos ocasiones en que Mike Pompeo visitó Pyongyang. Aunque recién estrenados como diplomáticos de alto estándar, Kim Yong-chol y Mike Pompeo, se comportaron como los gerentes del espionaje que alguna vez fueron.

En primer lugar, llama la atención la selección de Nueva York como sede del encuentro. La más cosmopolita de las ciudades estadounidenses probablemente sea de las más alejadas de las triquiñuelas políticas, habladurías frecuentes en Washington y de la mirada atenta y según afirma Trump, predispuesta en su contra del FBI.

Para llegar a la mayor urbe norteamericana, viajando desde Pyongyang, Kim Yong-chol utilizó un vuelo de la línea aérea nacional de China que debe haber sobrevolado los Estados Unidos de costa a costa (3000 kilómetros). Aunque hubiera sido menos complicado encontrarse en algunas de las magníficas ciudades de Estados Unidos ribereñas del Océano Pacifico o viajar directamente a Washington, Mike Pompeo sacrificó comodidades para obtener discreción y seguridad.

En Washington, presumiblemente, el encuentro se habría efectuado en una sede oficial, mientras que al hacerlo en Nueva york se pudo poner en práctica algo que seduce a los agentes habituados al secreto. La primera de tres reuniones se efectuó en un apartamento privado prestado para la ocasión por un funcionario norteamericano de Naciones Unidas, donde todo se despachó en una comida de trabajo, con menú a base de carne americana, prolongada por hora y media.

De Nueva York en enviado especial norcoreano siguió viaje a Washington donde, en propia mano, también para evitar lecturas indiscretas, entregó a Trump una misiva de Kim Jong-un que al presidente norteamericano le pareció: “…Muy interesante y bonita…”

El resultado de los encuentros en la Gran Manzana fue calificado por Pompeo de “Genial”. En realidad, genial es todo lo que está ocurriendo en torno a Corea del Norte y del Sur en un inédito proceso caracterizado por los elegantes y discretos protagonismos, no solo de Trump y Kim, sino también el líder surcoreano, el mandatario chino Xi Jinping y ahora del canciller Lavrov y del presidente ruso Vladimir Putin. A todo les deseo buena suerte.

No sé por qué la trama y el montaje escenográfico me recordó a Casablanca y a aquella magnifica expresión: “Tócala otra vez San. Bienaventurados lo que buscan la paz.

La Habana, 02 de junio de 2018

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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! al reproducirlo citar la fuente