domingo, 10 de junio de 2018

¿Adiós al dólar? China y Rusia acuerdan aumentar el comercio y la inversión en monedas nacionales


RT  -   10 jun 2018 01:12 GMT

Vladímir Putin y Xi Jinping ratificaron una declaración que promueve el intercambio comercial, el desarrollo de finanzas y seguros.

Vladimir Putin y Xi Jinping asisten a una ceremonia de bienvenida en Pekín, el 8 de junio de 2018. Jason Lee / Reuters

Rusia y China se pusieron de acuerdo en aumentar el papel del rublo y el yuan en los pagos comerciales, inversiones y financiación bilaterales. Una declaración al respecto forma parte de los resultados de la cumbre entre ambas naciones que se celebró en Pekín este viernes.

Los presidentes Vladímir Putin y Xi Jinping dieron luz verde a un mayor "crecimiento de la cooperación ruso-china en el sector financiero, promoción de un aumento en la participación de las monedas nacionales en pagos comerciales, inversiones y financiación" y también tienen previsto "ampliar la colaboración en áreas como sistemas de pago y seguros", recoge TASS.

No solo se trata de elevar el intercambio comercial, sino de mejorar su estructura, en busca de nuevas áreas de crecimiento y colaboración. El presidente Putin estimó en la cumbre que el intercambio comercial entre Rusia y China podría alcanzar los 100.000 millones de dólares a finales de este año.

Según el documento, las partes también planean "impulsar los esfuerzos destinados a armonizar estrategias, programas y medidas para desarrollar las economías nacionales y sectores particulares".

También quieren "crear un entorno favorable para las empresas rusas y chinas", observar los "principios de subjetividad de las empresas" en los grandes proyectos bilaterales, mantenerse orientados al mercado, ampliar de manera sostenible el alcance de inversión y "crear condiciones favorables para la emisión de bonos transfronterizos".

La colaboración en materia de energía no se limita con la compraventa de petróleo, gas, carbón y electricidad, sino que incluye también la exploración de recursos de energía renovable, la eficiencia energética y los suministros de equipos de energía.

China es el mayor socio comercial de Rusia, que representó el 15% del comercio exterior ruso el año pasado. El comercio bilateral aumentó un 31,5% en el año 2017, llegando a 87.000 millones de dólares. Ambos países están promoviendo en los últimos años acuerdos en sus monedas nacionales, restando protagonismo al dólar estadounidense.

Según el Banco de Rusia, las empresas rusas y chinas están dispuestas a efectuar pagos en rublos y yuanes. El año pasado, el 9% de los suministros de Rusia a China fueron abonados en rublos, dijo el regulador a RT. Por su parte, las compañías rusas pagaron el 15% de las importaciones chinas en yuanes. Hace solo tres años, las cifras eran el 2% y el 9%, respectivamente.

Trump se despide del G-7 con amenazas a sus aliados


El líder estadounidense torpedea a última hora el acuerdo enojado por las críticas de Trudeau, al que llama "débil y deshonesto"

Ricardo Mir de Francia
EL PERIÓDICO  -  Washington - Sábado, 09/06/2018 | Actualizado el 10/06/2018 a las 09:56CEST

Trump contra todos. La foto que resume el final de la cumbre del G-7, en la que el presidente de EEUU se ha despedido con amenazas a sus aliados. / JESCO DENZE HANDOUT (EFE)

La cumbre del G-7 en el balneario canadiense de La Malbaie ha dejado al menos dos fotos que sirven de metáfora para describir lo que parece haber sucedido dentro. Y decimos “parece” porque el acceso a la prensa ha estado enormemente restringido. Una de ellas es el apretón de manos entre Donald Trump y Emmanuel Macron, tan duro por parte del francés que su pulgar quedó marcado en la manopla entumecida del neoyorkino. La otra muestra a un Trump sentado, escéptico y con los brazos cruzados a un lado de la mesa, mientras el resto de líderes pie le avasallan de pie como quien quiere convencer a un ateo de la existencia de Dios. Nada indica que lo hayan logrado. La cumbre acabó con un cruce de reproches elevados de tono. Un reflejo de los tiempos que corren, por más que nadie pueda permitirse prescindir del otro.

Cuando el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo que Trump está poniendo el peligro el orden mundial que su propio país construyó después de la segunda guerra mundial, no exageraba. Todas sus instituciones siguen en pie, pero cada día son más irrelevantes. Lo son unas Naciones Unidas castigadas en su presupuesto por no bailar al son de los dictados de Washington. Lo es la Organización Mundial del Comercio, dinamitada con los aranceles unilaterales de EE UU a la industria pesada extranjera. O los principios y valores compartidos que han permitido a la Casa Blanca liderar el mundo sabiendo que contaría con el apoyo de Occidente. Trump está tratando de reescribir las reglas y parece dispuesto a dilapidar la relación con sus aliados si no se avienen a las concesiones que demanda.

Prácticas injustas

“Somos como una hucha en la que todo el mundo roba. Pero eso se va a acabar”, dijo antes de despedirse de la cumbre en una rueda de prensa. Fue el último en llegar y el primero en marcharse de camino a Singapur, donde busca la foto inédita con el sátrapa norcoreano Kim Jung-un. Las reuniones sobre el cambio climático y energía limpia se las saltó. No le interesa. Y aunque sostuvo que la relación con sus aliados “es de 10”, en una escala del cero al diez, se fue sin ceder aparentemente un ápice. Dijo que aspira a eliminar todos los “ridículos e inaceptables” aranceles y barreras comerciales a las exportaciones estadounidenses y a acabar con las “prácticas comerciales injustas” de sus competidores. “Si no lo arreglamos, vamos a dejar de comerciar con todos esos países”, dijo a modo de amenaza.

"Somos como una hucha en la que todo el mundo roba", afirmó Trump

Macron confirmó la firma de un comunicado conjunto con la rúbrica de sus siete participantes, lo que serviría para transmitir la impresión de que hay un consenso de mínimos y las conversaciones han sido constructivas. La canciller Ángela Merkel dijo que existe el deseo compartido de reducir aranceles y barreras comerciales, pero también reconoció que el diablo está en los detalles.

Furia contra Trudeau

Lo cierto es que todo estalló cuando Trump se había ya marchado. Le llegaron las palabras del primer ministro canadiense Justin Trudeau en una rueda de prensa posterior y, enojado, ordenó a los suyos no suscribir el comunicado conjunto firmado por el resto de países del G7. De paso, anunció que prepara aranceles a los coches de importación "que inundan el mercado estadounidense". Y lo remató con algún que otro improperio a Trudeau a través de Twitter, mensajes divulgados mientras se encontraba a bordo del Air Force One, camino de Singapur.

Trudeau advirtió a Trump al finalizar la cumbre que su país no tendrá "ninguna duda" en tomar represalias comerciales contra EEUU llegado el caso. "El primer ministro de Canadá, Trudeau, actuó de manera tan blanda y sumisa durante nuestro encuentro del G7 y después, cuando ya me había ido, dio una rueda de prensa para decir, que los aranceles de EEUU son un tanto insultantes» y que «no dejará que le mangoneen. ¡Qué deshonesto y débil!", tuiteó Trump.

Trump sabrá "en un minuto" si Kim va en serio

Tras la complicada cumbre del G-7, Donald Trump ha partido hacia Singapur, donde el martes se reunirá con el presidente norcoreano, Kim Jong-un. El líder estadounidense afirmó que le “bastará un minuto” para saber si su interlocutor va en serio en las negociaciones, que pretenden lograr la completa desnuclearización de Corea del Norte. “Muy pronto sabré si algo positivo puede pasar. Si no es el caso, no malgastaré mi tiempo ni el suyo”, aseguró antes de abandonar Canadá. Más contenido en su optimismo que en otras ocasiones, Trump mostró su esperanza de que la reunión pueda servir para abrir un diálogo directo con Pionyang, pero advirtió de que no mantendrá eternamente la actitud dialogante. “Siento que Kim quiere hacer algo grande para su pueblo. Tiene la oportunidad, pero si no la aprovecha no la volverá a tener”.