martes, 26 de junio de 2018

LA LEY SIN MISERICORDIA ES VENGANZA

Chencho Alas

El Secretario de Justicia de los Estados Unidos, Jeff Sessions, en su fervor apasionado por ponerle paro a la inmigración de los padres y madres de familia que vienen del sur, particularmente de El Salvador, Honduras y Guatemala, citó el pasado 15 de junio el Cap. 13 de la Carta a los Romanos de San Pablo. Textualmente afirmó: “Te citaría al Apóstol Pablo y su claro y sabio mandamiento en Romanos 13 de obedecer las leyes del Gobierno porque Dios ha ordenado el gobierno para sus propósitos. Los procesos ordenados y legales son buenos en sí mismos. La aplicación consistente y justa de la ley es una cosa buena y moral que protege a los débiles y protege lo lícito. Nuestras políticas, que pueden resultar en separación de familias en el corto plazo, no son inusuales o injustificadas”.

La reacción de las iglesias se ha hecho sentir de inmediato comenzando con la iglesia Metodista a la cual pertenece cuyos fieles le han puesto un ultimátum para que se arrepienta, de lo contrario será excomulgado de la misma. Le han acusado de hacer una interpretación inmoral del capítulo, opuesta a las enseñanzas metodistas. Las familias por su naturaleza deben estar unidas.

El Cardenal Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia Episcopal de Obispos de este país, afirmó en un comunicado que “las familias son el elemento fundacional de nuestra sociedad y deben estar juntas. Aunque es importante proteger nuestras fronteras, podemos y debemos ser mejores como gobierno y como sociedad, encontrar otras maneras de asegurar esa seguridad. Separar bebés de sus madres no es la respuesta y es inmoral”.

Este mismo sentimiento se ha hecho manifiesto en casi todos los estratos sociales del país. Se ha dado un rechazo casi universal, inclusive de muchos miembros del partido republicano, a la política migratoria de Trump de cero tolerancia, de separación en la frontera de los niños de sus padres. Este rechazo obligó al presidente a dar un paso atrás el miércoles pasado, un paso que en la realidad complicó más las cosas, ya que lo que Trump ordenó fue enviar a la cárcel al padre o madre con sus hijos sin tener en cuenta que no hay suficientes instalaciones.

El domingo recién pasado, Trump volvió sobre el tema, pero esta vez con un Twitter que demuestra la clase de persona que es: testarudo, obcecado, enfermizo, incapaz de perdonar al que se opone a sus decisiones, que por cierto las cambia con mucha facilidad. Habló de una invasión: “No podemos permitir que todas estas personas invadan nuestro país”, agregando que: “Cuando alguien entra, debemos inmediatamente, sin jueces o casos judiciales, llevarlos de vuelta al lugar del que vinieron”. Una medida que viola el sistema judiciario de la nación. Trump es la ley, una posición dictatorial. En este país, ya se comienza a hablar de una cultura “Trumpista”, esencialmente violenta, de rechazo al otro, que puede llevar a confrontaciones graves.

La ley sin la misericordia es venganza. El Papa Francisco ha basado toda su espiritualidad en la misericordia y cree que la Iglesia debe ofrecer al pueblo lo que ha dado por llamar “la proclamación primera”, “el amor misericordioso de Dios” (The Great Reformer, Francis and the Making of a Radical Pope. Austen Ivereigh). Esta es la primera ley. La ley es un instrumento que protege el crecimiento físico y espiritual de las personas, que regula las relaciones entre humanos para bien de todos. Si la ley no contribuye a este fin, es inmoral, es una criatura creada en base a la avaricia personal. Tal es el caso del proyecto de ley del agua de ARENA, un proyecto inmoral.

Chencho con el Dalai Lama, Sept. 26, 2005

La ley y las religiones no son lo primero, lo fundamental. Lo primero es aquello que nos hace mejores, más compasivos. De manera magistral lo afirma uno de los hombres que más ha iluminado el siglo pasado y éste, el Dalai Lama. En un breve diálogo entre el reconocido teólogo brasileño Leonardo Boff y el Dalai Lama, en el intervalo de una mesa redonda sobre religión y paz entre los pueblos, Boff le pregunta maliciosamente: “Su Santidad, ¿Cuál es la mejor religión?” Boff esperaba que le respondiera: “El budismo tibetano” o “las religiones orientales mucho más antiguas que el cristianismo…”. Cuenta Boff que el Dalai hizo una pequeña pausa, sonrió, me miró fijamente a los ojos, lo que me desconcertó un poco porque yo sabía la malicia contenida en la pregunta, y afirmó: “La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al infinito. Es aquella que te hace mejor”. Boff quedó perplejo con la respuesta y le preguntó de nuevo: “Qué es lo que me hace mejor?” El respondió: “Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más despegado, más amoroso, más humanitario, más ético… La religión que consiga hacer eso de ti, es la mejor religión.” Boff se quedó meditando y llegó a la conclusión: “Lo que realmente  importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo.”

Los gobiernos tienen la obligación de proteger las fronteras, pero por encima de ese mandato, de la ley, está la misericordia, el amor. Cuando Jeff Sessions cita el capítulo 13 de la Carta a los Romanos de San Pablo sobre la obediencia a la autoridad, le da una interpretación fundamentalista, sin tener el contexto de toda la Sagrada Escritura que nos exige el amor al prójimo, sobre todo a los más pequeños, a los niños y niñas. El fundamentalismo se considera como el cáncer de las religiones.

Austin, Tx, 26 de junio de 2018

Pekín se prepara para "devolver el golpe" a EE.UU.


RT  -   26 jun 2018 10:58 GMT

"En nuestra cultura devolvemos el golpe", afirmó el jueves el presidente chino, Xi Jinping, durante una reunión con directores ejecutivos de empresas multinacionales.

Foto ilustrativa. Thomas White / Reuters

El presidente chino, Xi Jinping, está dispuesto a presentar batalla en la guerra comercial con EE.UU. Al menos, así se desprende de las palabras que el mandatario pronunció en una reciente reunión privada con ejecutivos de empresas multinacionales.

El acto se celebró el pasado jueves, cuando el mandatario chino se reunió con 20 directores ejecutivos de empresas multinacionales con sedes en EE.UU. y Europa, informa The Wall Street Journal.

Según fuentes privadas del diario, el mandatario afirmó que en la cultura china es tradicional "devolver el golpe". 

"En Occidente existe la noción de que si alguien te golpea en la mejilla izquierda, le pones la otra mejilla", afirmó el líder chino.

"En nuestra cultura, devolvemos el golpe", enfatizó Xi. El periódico destaca que la postura del mandatario hace que una "lucha con moretones sea más que probable".

El pasado 15 de junio Donald Trump aprobó la imposición de aranceles del 25 % contra productos tecnológicos procedentes de China por valor de 50.000 millones de dólares.

Además de estas tarifas, a las que China ya respondió adoptando un arancel del 25% sobre 659 productos estadounidenses, Trump amenazó con imponer nuevos gravámenes contra importaciones desde el país asiático por valor de 200.000 millones de dólares.

El pasado jueves Pekín anunció que está completamente preparada para responder con instrumentos "cuantitativos" y "cualitativos" si Washington aprueba nuevas tarifas.

LOCURA RUSOFÓBICA AFECTA A ESTADOS UNIDOS


Por Manuel E. Yepe

Jack F. Matlock Jr, embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética de 1987 a 1991, llamó a la ciudadanía de su país a poner fin a la locura rusofóbica que domina al Congreso y a muchos de los medios de comunicación de Norteamérica en un artículo publicado recientemente en varios medios de prensa estadounidenses.

Cita como ejemplo flagrante de ello, al editorial principal del New York Times del 17 de febrero titulado “Deje de permitir que los rusos se salgan con la suya, Sr. Trump”, en el cual los editores del periódico repudian a Rusia  por interferir en las elecciones de Estados Unidos y demandan mayores sanciones contra ésta “para proteger la democracia estadounidense”.

“Nunca se me había ocurrido que nuestro sistema político, sin duda disfuncional, fuera tan débil, subdesarrollado y enfermo que con ineptas acciones en la Internet podría ser dañado” dice Matlock.

Pero el New York Times no es el único acusado. La mayoría de los demás medios de prensa en de Estados Unidos, electrónicos e impresos, han seguido esta línea. “Cada vez más, tanto en el Congreso como en los medios, se ha aceptado como un hecho la interferencia de Rusia  en las elecciones de 2016”.

Entre las acciones rusas que han disgustado al establishment estadounidense y ahora se quieren presentar como hechos que han contribuido desde Rusia al ascenso de Trump, está la creación por el gobierno ruso de un sofisticado servicio de televisión (Russia Today o RT) que proporciona entretenimiento, información y propaganda a audiencias extranjeras, incluyendo a la de Estados Unidos. La magnitud de sus televidentes quizás sea varias veces inferior a la de los grandes medios de Estados Unidos pero indudablemente ha venido a debilitar el monopolio informativo que han tenido los medios occidentales y ha tenido una acogida enorme dondequiera, sin excluir a Estados Unidos.

Los líderes rusos, como la mayoría de los de los demás países del mundo pensaron que Clinton sería elegida, pero algunos altos funcionarios rusos expresaron su preferencia por la candidatura de Trump a raíz de que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, comparara a Hitler con el Presidente Putin e instara a una intervención militar más activa de Estados Unidos en el extranjero, mostrando un tono rusofóbico contrastante con el de Donald Trump, que entonces se pronunciaba en favor de la cooperación con Rusia en vez de tratarla como a un enemigo, explica Matlock.

Nadie parece haber hecho ni un estudio, siquiera superficial, del efecto que tuvieron las acciones rusas en la votación. No hay pruebas de que las actividades rusas hayan tenido un impacto tangible en el resultado de las elecciones, sostiene Matlock.

Pero el hecho más importante, oscurecido por la histeria anti Rusia, es que fueron los estadounidenses quienes eligieron a Trump bajo los términos establecidos en la Constitución; los estadounidenses crearon el Colegio Electoral, que permite que un candidato con una menos de votos populares se convierta en presidente, y son ellos los que manipulan los distritos electorales a favor de un partido político determinado cuando ello conviene al sistema.

La Corte Suprema emitió la infame decisión que permite el financiamiento corporativo de los candidatos a cargos políticos. Los estadounidenses crearon un Senado que es todo menos democrático, ya que da una representación desproporcionada a los estados con poblaciones relativamente pequeñas. Fueron los senadores estadounidenses quienes establecieron procedimientos no democráticos que permiten a minorías, bloquear una legislación o confirmar los nombramientos.

Para Matlolck, el solo hecho de que los estadounidenses mismos hayan sido quienes eligieron su sistema electoral no significa que la elección de Trump sea buena para el país. En su opinión, las elecciones presidenciales y legislativas de 2016 representaron un peligro inminente para la nación. Han creado desastres potenciales que pondrán severamente a prueba los frenos y contrapesos incorporados en la Constitución. Esto es especialmente cierto hoy cuando ambas cámaras del Congreso están controladas por el Partido Republicano, que a su vez representa menos votantes que el partido de la oposición.

Matlock asegura que él no votó por Trump, pero cree que la imputación de que las acciones rusas interfirieron en las elecciones, o dañaron la calidad de la democracia en el país es ridícula, patética y vergonzosa. “Y debería añadir peligrosa porque hacerse enemigo de Rusia, la otra superpotencia nuclear, se acerca más a la locura política que cualquier otra cosa que se me pueda ocurrir”.

El ex embajador estadounidense concluye su artículo llamando a sus coterráneos a desistir de la actual locura rusofóbica y animar a los Presidentes Trump y Putin a restablecer la cooperación en cuestiones de seguridad nuclear, la no proliferación, el control de materiales nucleares y la reducción de armas atómicas, temas que son de vital interés tanto para Estados Unidos como para Rusia.

La Habana, Junio 25 de 2018

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

CONSTITUCIONES Y DEMOCRACIAS


Jorge Gómez Barata

La urgencia de incorporar elementos de mercado, incluida la inversión extranjera en la economía soviética, no fue sugerida por ningún reformista, sino por Lenin, que introdujo la Nueva Política Económica (NEP), y la necesidad de democratizar a la Unión Soviética no fue un hallazgo de Gorbachov, sino de Stalin, que en 1936 promovió una constitución que para aquel escenario y época fue considerada avanzada.

Comparado con la Europa liberal de 1917, en la cual actuaban diversas corrientes políticas e ideológicas, existían partidos de izquierda de matriz socialdemócrata y obrera, tenían lugar elecciones periódicas, se desarrollaba un intenso debate político, y los socialistas participaban de los parlamentos, incluso de algunos gobiernos; la propuesta política bolchevique basada en la dictadura del proletariado fue considerada primitiva.

Entonces en aquel entorno se incurrió en la contradicción de una promesa de nuevas relaciones de producción basadas en la propiedad social, regida por un estado que virtualmente carecía de instituciones colegiadas, y en el cual las prácticas democráticas estaban ausentes.     

En 1924, en condiciones de un aislamiento casi absoluto y con Lenin ya fallecido, se fundó la Unión Soviética, que fue dotada de una constitución consagrada casi totalmente a la organización del nuevo e inmenso estado, la cual omitió preceptos que en aquella época, en Europa, los Estados Unidos, e Iberoamérica, estaban plasmados en sus constituciones.

En paz e ideológicamente motivado y dotado de inmensos recursos, la consagración, y el heroísmo colectivo de sus pueblos, la URSS avanzó en la reconstrucción de la economía, y en el ámbito externo, gracias a la eficiente labor diplomática de Maksim Litvínov, que fungió como embajador, vice ministro, y ministro de relaciones exteriores, elaboró los argumentos para romper el aislamiento internacional de que era objeto. 

En los años treinta, vencida toda resistencia interna, con el país consolidado, la economía en desarrollo, y un ambiente internacional, caracterizado por el auge del fascismo y el rearme de Alemania gobernada por Hitler, Stalin percibió la necesidad de perfeccionar el sistema político en dirección a la democratización, mejorando además la imagen internacional del país y la suya propia, para lo cual auspició la redacción y aprobación de la Constitución de 1936, llamada también “Constitución de Stalin”.

Lo innovador del texto de la constitución radica en que, aunque con formulaciones propias, algunas no exentas de originalidad, a los elementos esenciales del liberalismo político sumó una generación de derechos laborales, económicos, y sociales, de las que otros países carecían. De ese modo, al menos en el papel, se creó un texto avanzado que sirvió de base a las cartas fundamentales de los países socialistas, incluso Cuba. 

Debido a la pérdida de prestigio de Stalin, resulta difícil evaluar la sinceridad de sus propósitos de democratizar a la Unión Soviética. No obstante, en 1939 comenzó la II Guerra Mundial, y en 1941 la Gran Guerra Patria, hechos que hicieron ocioso cualquier debate interno. El país cerró filas en busca de la victoria.

Sin embargo, resulta evidente que para el perfeccionamiento de la sociedad socialista, disponer de una constitución de última generación no solo es un requisito, sino una herramienta fundamental. Con Raúl Castro al frente de la Comisión Constituyente, Cuba intenta forjar su herramienta eficaz. El esfuerzo requiere de mente abierta y audacia revolucionaria. Allá nos vemos.

La Habana, 24 de junio de 2018